
Nuevo reportaje en El País Semanal sobre el Departamento de Umbrología, escrito por Use Lahoz
La umbrología, la nueva ciencia que apuesta por el derecho a la sombra en las ciudades
Con los termómetros marcando cifras no vistas hasta ahora, hace falta proteger los sitios de paso para que los entornos urbanos sean más habitables
Con la que está cayendo, con medio París enganchando en las ventanas papel de aluminio como si fueran persianas y el otro medio utilizando tiza blanca (blanco de Meudon) mezclada con agua para pintar el exterior de los cristales y que la pasta refleje los rayos solares e impida que el calor penetre en las viviendas, está claro que la sombra cotiza al alza. Por suerte, el Departamento de Umbrología, un consorcio formado por varios colectivos, ha redactado una Ordenanza por el Derecho Urbano a la Sombra (Detrumb, un manifiesto todavía en curso) donde se apuesta por desplegar sombras protectoras en los espacios públicos con la premisa de que ellas también construyen ciudad, producen confort y generan nuevas maneras de habitar para muchos seres, humanos y no humanos.
Marc Sureda, socio trabajador de la cooperativa Arquitectura de Contacte, explica: “Tenemos muchas referencias de cómo no hay que hacer las cosas, lo que llamamos urbanismo solar, proyectos basados en suelos no permeables y uso de materiales que favorecen el efecto isla de calor, siempre al servicio del vehículo motorizado y la especulación inmobiliaria”.
Todo empezó con el proyecto A la Sombra del Trencadís, una intervención pionera en la Rambla de Sants en Barcelona, frente a la Escola Cavall Bernat, un espacio que era inhóspito y peligroso para la salud y que hoy se ha convertido en un lugar de encuentro donde se celebran cumpleaños, juegan los niños y la gente puede permanecer durante la tarde y la noche. El proyecto, un sistema de sombreado a partir de una estructura formada por módulos de madera de pino capaces de agregar una gran malla, una solución ligera, descarbonizada y reversible, ganó el concurso Generación de Sombra Efímera en el Espacio Público, convocado por el Ayuntamiento de Barcelona y BIT Habitat.
Tomás Criado, antropólogo del grupo CareNet e implicado en el proyecto, habla de explorar “la ciudad de las sombras”, es decir, la umbrología como ciencia de las sombras aplicada al combate del calor urbano. Raquel Estany, arquitecta de Arquitectura de Contacte, lo argumenta: “Durante demasiado tiempo la arquitectura y el urbanismo han proyectado ciudades como si pudieran emanciparse de las condiciones ecológicas que sostienen la vida, y la crisis climática revela los límites de ese paradigma en un contexto de aumento de temperaturas debido al consumo desmedido de energías fósiles”.
Raquel Estany recuerda que Marraquech o Rabat tienen cubiertos los zocos con estructuras de sombra “protegiendo no solo espacios de estancia y de relación puntual, sino también recorridos diarios”. El de Marraquech data de 1071. Por su parte, Tomás Criado reivindica los proyectos del arquitecto Francis Kéré en Burkina Faso y de la arquitecta Nzinga Mboup en Senegal.
El nombre de Departamento de Umbrología está inspirado en el relato La disciplina de las sombras, de Tim Horvath. El manifiesto nace de un proyecto transdisciplinar y dice: “Nunca fuimos solares, nuestra vida en la tierra podría ser leída como una larga historia interespecies sobre cómo los seres vivos han aprendido a protegerse de su radiación”.
Su propuesta supone un cambio de paradigma: dejar de pensar la sombra como el simple negativo de la luz y empezar a entenderla como una auténtica infraestructura de habitabilidad en un contexto de crisis climática.