Del cuidado inteligente al diseño del cualquiera

ciudadesenbeta

Colaboro con el pequeño texto “Del cuidado inteligente al diseño del cualquiera” (pp. 9-13) en el libro “Ciudades en Beta: De las SmartCities a los SmartCitizens“, editado por Martin Tironi (2016). Santiago de Chile: Pontificia Universidad Católica de Chile, presentado recientemente:

Este volumen pretende hacer visible, a una audiencia especializada como no-especialista, diferentes comprensiones y aplicaciones del término Smart City, proponiendo problemáticas, casos y conceptualizaciones que van más allá de una visión tecnologizada del urbanismos smart. Permite pluralizar y a la vez tomar distancia crítica de esta ola de Ciudades Inteligentes, mostrando las múltiples formas de inteligencia que adopta la vida urbana, que pueden ir desde la recomposición de espacios públicos hasta sofisticadas formas de gestión en transporte. Digámoslo de otra manera: aquellos productos diseñados y definidos por “sistemas expertos”, no tiene el monopolio de lo smart, y el prototipo espontáneo de una cancha de fútbol o de una barrera anti-ruido elaborada por un colectivo ciudadano puede ser tan inteligente o más que que un brazalete wearable. Lo importante es estar atento a esas pulsiones y gestos,  sensores y desplazamientos urbanos. En suma, la vocación de este libro es abrir el debate sobre las Smart Cities, explorando a partir de diferentes perspectivas y disciplinas (Antropología, Diseño, Ingeniería, Sociología, Arquitectura, Políticas Públicas…), la pregunta sobre qué implica una práctica urbana inteligente y sus efectos en la estructuración de la ciudad y sus discursos.  Algunos de los ensayos aqui reunidos formaron parte de la conferencia organizada por Diseño UC y el académico Martín Tironi en 2014 (¿Smart City para Ciudadanos Inteligentes? Re-pensando la relación entre espacio, tecnologías y sociedad) y otros son de autores nacionales e internacionales que aceptaron la invitación a re-pensar las implicaciones y ramificaciones del término Ciudad Inteligente.

El texto entero puede descargase en PDF

Aquí os dejo mi intervención:

Del cuidado inteligente al diseño del cualquiera

‘La acción humana depende de todo tipo de apoyos, siempre es una acción apoyada […] No podemos actuar sin apoyos, y sin embargo tenemos que luchar por los apoyos que nos permitan actuar’ (Butler, 2012)[1].

Tecnologías inteligentes del cuidado y el problema del diseñador como figura solitaria de autoridad

El cuidado cotidiano y de larga duración sufre una transición gigantesca desde hace pocas décadas, configurándose como uno de los asuntos públicos de la más importante índole en la mayoría de países postindustriales. No es infrecuente leer en numerosos cotidianos reflexiones ante el envejecimiento poblacional creciente (que pone en riesgo tanto el cuidado informal como las formas de mutualización reguladas por aparatos estatales). Pero también son conocidas desde hace décadas las innumerables reflexiones y politizaciones desde espacios feministas que han venido luchando contra la invisibilidad de esta práctica de sustento vital cotidiano, su minusvaloración y los problemas derivados de considerarse algo ‘propio de las mujeres’, no formalizado ni remunerado apropiadamente.

Aunque quizá la cuestión más relevante en esta última década tenga que ver con el gigantesco desarrollo de tecnologías digitales ‘inteligentes’ que ofrecen nuevas soluciones para, supuestamente, hacer ‘más eficaces’ las prácticas y relaciones de cuidado. Sistemas tecnológicos, dispositivos y aparatos ­(como sensores ambientales para tomar registros, aplicar algoritmos y crear representaciones de patrones de usos de la casa o predicciones de situaciones de dependencia; o geolocalizadores y dispositivos de alarma) en los que se están invirtiendo ingentes cantidades de dinero público y privado para su desarrollo. Y cuya promoción viene siempre acompañada de grandes loas en las que estas ‘tecnologías inteligentes’ digitales aparecen como heraldos de un cambio en las formas de cuidar: contienen, o eso se dice, promesas de economización del cuidado, así como de alivio de parte de sus cargas para las personas cuidadoras y para quienes reciben el cuidado. Unas tecnologías que, así se suele plantear, permitirían responder con mayor eficacia a los retos del cuidado ante los imperativos que plantean el cambio demográfico y las necesarias transformaciones destinadas a acabar con la distribución sexual asimétrica del trabajo de cuidados.

Sin embargo, a raíz de mis trabajos a lo largo de los últimos 8 años explorando etnográficamente esta tecnologización inteligente del cuidado (analizando la implementación de servicios de telecuidado para personas mayores, participando en el diseño colaborativo de productos de apoyo o ayudas técnicas auto-construidas, o realizando estudios sobre los modos en que son implementadas las infraestructuras urbanas de accesibilidad), quisiera plantear algunos compromisos o cuestiones que suelen quedar por fuera de esta promesa de un ‘futuro inteligente’ que parecen traer los dispositivos automatizados de las grandes firmas o de las instituciones públicas promotoras de estos grandes cambios tecnológicos.

En no pocas ocasiones las personas que acaban usando o empleando estas tecnologías no han sido partícipes de su concepción más que de un modo enormemente residual, colateral o robándoles las ideas al vuelo en sesiones de supuesta ‘co-creación’. Cierto, ‘los usuarios’ no suelen tener un modo específico de hablar de las mismas más allá de los términos que ponen en su boca los ingenieros, desarrolladores y proveedores de tecnologías inteligentes. Pero esto acaba haciendo que, lamentablemente, la mayor parte de ocasiones en supuestos proyectos de diseño participativo o colaborativo, bien por la rapidez con la que estos se realizan debido a presiones industriales o dado el modo en que los diseñadores se posicionan en estos procesos, acaban dando lugar a:

(a) dispositivos metodológicos en los que se pide a los usuarios que colaboren con su trabajo no pagado más que con una retribución simbólica proporcionado toda suerte de información sobre sí mismos o testeando los aparatos, pero haciendo esto de un modo que comúnmente impide que los usuarios puedan participar en el formateo de la información relevante o en la conceptualización final de esos proyectos (a lo que podríamos denominar una forma de ‘diseño colaboDativo’ o extractivo, donde la colaboración consiste en dar información para que esto pueda ser usado en la creación de un dispositivo de cuya comercialización esos ‘co-creadores’ no ven un duro); o

 (b) meros usos validadores o sancionadores de los aparatos ya creados (a los que podríamos denominar ‘diseño consultivo’ o ‘diseño corroborativo’ donde la voz del usuario es incorporada para decidir si le gustan unos productos cuyo diseño fundamentalmente ha venido predefinido y su conceptualización ha tenido lugar en otro sitio).

Aparatos, por tanto, que son pensados para que seamos sus ‘meros usuarios’, siendo nuestras necesidades perpetuamente pensadas por otros que, pareciera, saben más sobre nuestra vida y nuestras necesidades cotidianas de sustento y soporte vital que nosotros mismos. En esto parece residir su ‘inteligencia’ incorporada. Y, sin duda, traducen el esfuerzo de excepcionales profesionales del diseño y del ámbito sociosanitario que necesitan navegar entre enormes constricciones económicas, materiales y constructivas para poder ofrecer una solución de calidad que pueda entrar en mercados de productos de salud cada vez más altamente competitivos y exigentes. Pero, ¿son estas formas de ‘colaboración’ las que realmente queremos o deseamos para el diseño de elementos ‘inteligentes’ cruciales en nuestro sustento o en el de nuestros seres queridos? Esta ‘inteligencia’ parece un asunto demasiado importante como para que se la confiemos únicamente a los profesionales…

Asimismo, quizá pudiéramos aplicar un ápice de malicia al considerar los enormes esfuerzos puestos en práctica por los diseñadores profesionales y las industrias que les pagan para evitar que pensemos en, por ejemplo, configurar muchos de esos dispositivos una vez llegan a nuestro poder. Cierto que en ocasiones se trata de aparatos que están ‘cerrados’ porque toquetearlos pudiera alterar su eficacia o tener efectos perniciosos para nuestra salud. Y, claro, tiene sentido que en ciertas situaciones, como en el diseño de localizadores GPS de personas con demencia o Alzheimer, se busque dificultar ese toqueteo insistente de los usuarios para que los aparatos funcionen apropiadamente, pero en la mayor parte de los casos lo que opera como principal herramienta para evitar que esto ocurra no son sólo criterios de salud, sino los regímenes de propiedad que se ponen en juego: los saberes para intervenir estos aparatos suelen estar protegidos por el secreto industrial y perdemos la garantía de los productos si los abrimos. ¿Es este rol de autoridad o de guardianes de la industria el que los diseñadores quieren cumplir ante la sociedad? ¿Es esta la manera en que se quieren aproximar a dar soluciones, aplicando toda su ‘inteligencia’ a los problemas fundamentales de nuestro presente como nuestro sustento vital y cotidiano, o el modo en el que forjamos e intervenimos nuestros lazos de interdependencia, o el modo en que queremos vivir una vida en la que se respete nuestra diferencia? Quizá necesitemos invocar un modo de hacer distinto, donde los saberes de los diseñadores sean puestos a trabajar de otro modo, donde la inteligencia esté redistribuida.

Redistribuir la inteligencia ciudadana, tomar la infraestructura del cuidado

Desde 2012 colaboro estrechamente en el proyecto En torno a la silla[2], un colectivo de diseño crítico de Barcelona, integrado de forma heterogénea por arquitectos, manitas, activistas del movimiento de vida independiente, así como por etnógrafos-documentalistas, todos nosotros vinculados al despliegue de inteligencia ciudadana que ha supuesto el 15M en España. Un proyecto colectivo centrado en el uso de medios digitales de comunicación, documentación y fabricación para la auto-construcción y ‘diseño libre’ (por el modo en abierto con el que se conceptualiza, fabrica y documenta el proceso con el objetivo de que quien se sienta interpelado pueda participar) de productos de apoyo desde la filosofía de la ‘diversidad funcional’[3]. En este proceso hemos venido: (1) fabricando colaborativamente elementos para transformar los entornos de las sillas de ruedas, sus ocupantes y sus relaciones; (2) realizando muy diferentes tareas de sensibilización y protesta de las condiciones de inaccesibilidad, así como organizando eventos para visibilizar y mostrar la innovación cacharrera del colectivo de personas con diversidad funcional: y su ingenio para forjar aparatos, apaños y arreglos de bajo coste o de diseño libre y abierto a partir de los que las personas con diversidad funcional buscan hacerse la vida más a medida, con un estilo propio, diferente del de la industria tecnológica con planteamientos ‘capacitistas’ (bien con su estética hospitalaria y rehabilitadora para reconstruir y hacer presentables cuerpos carentes o haciendo primar el ‘que no se note’); así como encuentros de co-creación donde son estos usuarios con unas necesidades enormemente claras y bien especificadas los que dirigen y coordinan el proceso.

Sin dejar de considerar los enormes problemas para crear una economía sostenible en torno a estas prácticas, la auto-construcción o el cacharreo de colectivos como En torno a la silla bien pudiera estar ayudando a configurar una nueva forma de inteligencia ciudadana que traiga consigo una nueva práctica del diseño de tecnologías de cuidado centrada en la radicalización democrática de sus prácticas, procesos y productos. Una cierta idea de autogestión o de gestión participada (derivada del lema ‘nada sobre nosotros sin nosotros’ del Movimiento de Vida Independiente y de lucha por los derechos de las personas con diversidad funcional), que nos conmina a que cada cual en su diversidad recupere su voz a la hora de gestionar cómo quiere articular materialmente su vida. Politizando, por ende, nuestros formatos de diseño, haciéndolos más atentos a esas alteridades, a esos cuerpos diversos que comúnmente quedan fuera de las reflexiones y las consideraciones sobre cómo articular la vida en común.

En el fondo en situaciones análogas de cacharreo digital pudiera observarse la articulación o la infraestructuración de nuevos formatos y sujetos de la colaboración (una suerte de ‘cobayas auto-gestionadas’) que, atravesados por esta versión radicalizada de la colaboración en el diseño, articulan una nueva manera de pensar la ciudad inteligente: una en la que los ciudadanos toman y abren la infraestructura material (digital o no) del cuidado para repensar cómo quieren vivir[4]. Y esto convierte el diseño en un asunto del cualquiera, más o menos ignorante. Lo que no quiere decir rechazar los saberes de los artesanos o los profesionales del diseño, sino redistribuirlos y convertirlos en patrimonio de todos aquellos con los que se diseña (convocando a otros cualquiera a que le ayuden a mejorar lo que hace a través de la documentación y difusión de su proceso puesta a disposición de los demás).

Esto es, frente al diseño de la ciudad inteligente que nos priva de la capacidad de tener algo que decir sobre ella, una redistribución de la inteligencia ciudadana que altera las prácticas de diseño digital: un diseño hecho por ese cualquiera que comparte que necesita las cosas de una manera determinada y no le vale exactamente de otra, que quiere poder decidir sobre ellas y que a veces no tiene más remedio que cacharrear para poder seguir adelante, siendo todo el proceso frágil y requiriendo de un tipo particular de mimo para poder seguir haciendo (cuando las condiciones institucionales y económicas que nos fragilizan no parecen hacer más que dilatarse y extenderse, requiriendo de nosotros que pensemos en otros formatos comunitarios de mercados y relaciones económicas); un diseño que se documenta y comparte para que otros puedan crear sus soluciones para que ese cualquiera pueda intervenir en tener una vida personal y colectiva más digna y vivible. Un diseño para darse acceso a la vida pública o, mejor dicho, para auto-otorgarse el derecho a diseñar la propia vida con otros. Un cacharreo colectivo para crear dispositivos de cuidado en común…


[1] Butler, J. (2012). Cuerpos en alianza y la política de la calle. Trasversales, 26. En http://www.trasversales.net/t26jb.htm

[2] Véase https://entornoalasilla.wordpress.com/

[3] Una concepción desarrollada por activistas del Foro de Vida Independiente y Divertad español que sitúa en el centro la diversidad funcional constitutiva del ser humano en lugar del eje de dis/capacidad, planteando la discriminación histórica que han sufrido algunas personas en razón de su diversidad funcional como un atentado a la diversidad humana.

[4] Para un relato más detallado de esto véase Sánchez Criado, T., et al. (2015) Care in the (critical) making. Open prototyping, or the radicalisation of independent-living politics. ALTER, European Journal of Disability Research http://dx.doi.org/10.1016/j.alter.2015.07.002

Of Sensors and Sensitivities. Towards a Cosmopolitics of ‘Smart Cities’?

sensors

 

Together with Martin Tironi we have written this review essay on the smart city, published in the latest number of Tecnoscienza.

Of Sensors and Sensitivities. Towards a Cosmopolitics of “Smart Cities”?

ABSTRACT
This essay reviews diverse strands of empirical and theoretical work in different urban studies areas (urban planning, urban ethnography, urban geography, and STS) reflecting on the manifold ways in which the smart city project is being “opened up” for scrutiny through experimental projects developing digitally-mediated sensing practices of either a specific or broad kind: i.e., producing both devices formally devised for sensing specific parameters, and sensing devices –emerging from less specific digital technology arrangements– used to share experiences, show solutions or politicize different urban issues. In doing this, we seek to understand, from an STS standpoint, the different ways in which a broad range of works are analysing the development, intervention, maintenance, and opposition of these ideas. In the first section we focus on understanding the definitions, features and clashes that several of these corporate projects (mostly municipal in nature) have come across, deploying smart devices, such as sensors to produce an “algorithmic city”. In the second section we expand the meanings of “smartness,” focusing on grassroots appropriations of broader digital arrangements and politicizations of open source infrastructures to display other forms of urban sensitivities, contributing to the cosmopoliticization of the “smart city” project.
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Proyectos de robótica para el cuidado (2)

En el tiempo desde que junté la información de la entrada sobre “Proyectos de robótica para el cuidado” me he ido encontrando con otras propuestas y proyectos.

De hecho, si creyéramos a los medios, puede que estemos asistiendo a lo que en la BBC llaman una “revolución robótica“. En los últimos años no cabe duda de que la robótica asistencial aplicada al cuidado está recibiendo bastante atención por parte de numerosos investigadores, y este interés es respaldado por diferentes instituciones de financiación públicas y privadas (como la plataforma ‘European Robotics Technology Platform‘, o la acción euRobotics financiada por la Comisión Europea, que buscan convertir la robótica en uno de los nuevos ejes de la política industrial-tecnológica europea)

Una buena muestra de la salud institucional de la robótica podrían ser conferencias como la internacional Innorobo 2012 o la local Robocity 2012 (que está teniendo lugar en Madrid en estos días), siendo su objetivo: “[…] ser un punto de encuentro nacional alrededor de la robótica entendida como un esfuerzo en I+D+i para lograr el beneficio de los ciudadanos: robots de asistencia personal y a personas de la tercera edad, robots para la seguridad ciudadana, robots médicos, robótica social, robots de inspección, mantenimiento de infraestructuras,…” y asociando el desarrollo robótico con ‘el progreso’, dado que plantean que “[l]a robótica es un sinónimo de progreso y desarrollo tecnológico. Los países que cuentan con una fuerte presencia de robots no solamente consiguen una extraordinaria competitividad y productividad, sino que también tienen las tasas de desempleo más bajas y transmiten una imagen de modernidad.”

Pero los robots también fueron los protagonistas del último 30 Saló Internacional del Còmic de Barcelona, donde se presentó la exposición Robots en su tinta, que tiene por objetivo “mostrar cómo el cómic ha reflejado la robótica en las viñetas” y han venido siendo objeto de gran atención en las últimas conferencias sectoriales DRT4ALL – Diseño, Redes de Investigación y Tecnología para todos.

Una buena muestra de los resultados de este trabajo de “interesar al público” sobre la robótica es un reciente estudio de marketing desarrollado por Persuadable Research Survey, cuyo principal resultado es que “Many Willing To Borrow Money To Buy A Domestic Robot“, llegando a concluir que: “In a January 2012 survey conducted by Persuadable Research Corporation, it is clear that most people would be in favor of domestic robots. The list of task abilities that is desired from a domestic robot is quite long. At the top of the list is moving heavy things and providing home security. Other tasks include cleaning windows, washing floors and dishes and doing laundry. Interestingly, nearly half, 41%, said they might consider a loan to pay for a robot”.

La robótica es un campo, parece, floreciente, en el que existen líneas de investigación bastante desarrolladas encaminadas a determinar cuáles son las mejores condiciones para la producción de robots sociales(así como los ‘robots en sociedad‘), llevando a cabo numerosos estudios psicosociales, ya sea para determinar si para diferentes grupos poblacionales los robots pueden ser vistos como ‘sujetos morales‘, o para ‘medir’ la aceptación por parte de los usuarios finales con el objeto de ayudar a los ingenieros a romper con un efecto ‘descubierto’ por los diseñadores de robots sociales/interactivos: lo que denominan el ‘Uncanny valley‘ o ‘valle inquietante‘, según el cual “la respuesta emocional de un humano hacia un robot hecho en apariencia y comportamiento muy similar al humano, incrementará positivamente y de forma empática, hasta alcanzar un punto en el que la respuesta emocional se vuelve de repente fuertemente repulsiva”. Para la antropóloga Henrietta Moore se abre, de hecho, una nueva antropología de lo inorgánico.

Además de motivos puramente económico-industriales (la defensa de un nuevo modelo industrial europeo, el desarrollo de un nuevo nicho de innovación tras la caída de la industria aerospacial y el bluf de las puntocom…), quizá gran parte de culpa de la pregnancia que el tema de la robótica asistencial tiene y ha tenido pueda estar relacionado con la literatura y el cine de ciencia-ficción y su siempre renovada producción de películas en torno a los robots asistenciales antropomorfizados y sus cuitas (como las recientes Wall-e o I Robot).

Pero parece haber otros factores interesantes: no en vano la preocupación creciente sobre la ‘crisis de los cuidados‘ se cuela también en la, reciente y bastante novedosa, producción de las que podríamos denominar primeras películas que tratan acerca de relaciones de cuidado robóticas (como Robot and Frank de la que se hace eco el blog ‘The Robot State‘ de la investigadora sobre tecnología y género Andra Keay).

En la línea de lo que plantea Lucy Suchman, se hace interesante reflexionar sobre qué tipo de figuraciones antropomórficas contienen estos proyectos de robótica al imaginar nuevas formas humanoides enteramente dedicadas a nuestro servicio (yendo desde el acompañamiento al esclavismo maquínico).

De hecho, el carácter “asistencial” de estos nuevos desarrollos robóticos camina sobre un filo de navaja bastante complejo, como se puede observar en la reciente publicación del artículo ‘Robots, men and sex tourism’, que plantea las posibilidades de un futuro de prostitución robótica en el que, según defienden sus autores “robotic prostitutes could turn a crime-ridden industry into a respectable ‘guilt free’ business”, llegando a decir que éstas serán “a solution to many of the problems associated with the sex trade, namely human trafficking and the spread of sexually transmitting infections”. Un polémico argumento sobre la transformación de la industria sexual, que no es exactamente nuevo, como podemos observar en debates anteriores sobre las relaciones sexuales con robots (véase la reseña de la antropóloga Kathleen Richardson en una reseña sobre una de estas propuestas).

Algunas reacciones en medios digitales ante esta publicación

– International Bussiness Times

– Next Media Animation TV

 

El aspecto “de género” de proyectos de este estilo en el ámbito de la robótica personal, ha sido planteado también por la antropóloga Jennifer Robertson, en sus trabajos sobre el proceso de asignación de género a robots. En concreto ella habla de algunos de los robots promovidos por los programas del gobierno japonés para generar lo que ella llama un Robo Sapiens Japanicus destinado a sustituir muchas de las “tareas femeninas” que están siendo desechadas por las mujeres japonesas (generando ‘fembots’ o ‘ginoides’, esto es, robots femenizados).

Además de esta reflexión más ‘contextual’, me gustaría añadir algunas nuevas iniciativas particulares a lo que ya publiqué y a las que pudiera ser interesante seguir la pista…

–  Robot Companions for Citizens (CA-RoboCom) consortium es uno de los proyectos aspirantes a los Future and Emerging Technologies (FET) – Flagship Initiatives cuya intención, según explica 33rd Square – Robot Companions for All Europeans, es “giving a robot to every citizen in the European Union (EU)”.

En este vídeo puede observarse una conferencia de su coordinador, el profesor Paolo Dario, hablando del interés del proyecto

El proyecto tiene un interesante blog donde publican nuevas soluciones, propuestas, con el objetivo de sensibilizar sobre el interés de este tipo de soluciones.

– El robot Bestic, una “eating aid to manage eating. Controlled by the same standard buttons, joysticks or similar that you might control your electric wheelchair or other aid with”

Que es planteado en una entrada del blog de Robot Companions for Citizens como la evolución técnica que permitirá evitar el caos de esta escena de Tiempos Modernos de Chaplin

– El robot Accompany, que “will consist of a robotic companion as part of an intelligent environment, providing services to elderly users in a motivating and socially acceptable manner to facilitate independent living at home”

Para información actualizada sobre robótica quizá les sea de interés The Robot Times Weekly

Vodafone: Libro Blanco Proyecto TELPES

18/03/2011 Vodafone: Libro Blanco Proyecto TELPES

“Publicación que recoge las recomendaciones y estrategias extraídas del proyecto de investigación TELPES, testado en el entorno real de los propios domicilios de 20 usuarios y usuarias de diferentes comunidades autónomas. Además, un DVD en lengua de signos española

TELPES es una iniciativa, cuya misión es identificar el tipo de elementos de de teleasistencia necesarios dentro del colectivo de personas mayores sordas, comprobar su efectividad para la prestación de servicios de apoyo a domicilio, y analizar las tecnologías más adecuadas para su desarrollo. Así, éste colectivo podría beneficiarse de una solución adaptada a sus necesidades comunicativas que mejore su autonomía personal y su participación social.”

TECSOS – Social TV, los mayores ya tienen su propia red

“El proyecto ‘SocialTV para 3G’ comprende la definición, el desarrollo y prueba de un Punto de Encuentro destinado a personas mayores, al que podrán acceder a través de su televisor para comunicarse, informarse, entretenerse y compartir experiencias con otros usuarios/as. El servicio proporcionado por el sistema de ‘SocialTV para 3G’ estará supervisado y dinamizado por personal cualificado y voluntariado de la red de Cruz Roja Española.

La iniciativa está coordinada por Fundación Vodafone España y cuenta con la participación de la Fundación TECSOS y Cruz Roja Española. Se enmarca dentro de la línea de Ayudas para la inclusión de las Personas con Discapacidad y de las Personas Mayores del Plan Avanza 2 (TSI 040200-2009-59) cofinanciado por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. La empresa Qualcomm participa también como cofinanciador del proyecto a través de su iniciativa Wireless Reach”

Más información

La utilización de las TIC al servicio de las personas mayores concita el interés de las PYMEs y el respaldo de los países participantes. Investigación. Portal Mayores

16/12/2010: La utilización de las TIC al servicio de las personas mayores concita el interés de las PYMEs y el respaldo de los países participantes –  Portal Mayores
“La Comisión Europea ha presentado hoy un informe sobre los progresos del programa conjunto «Vida Cotidiana Asistida por el Entorno» (Ambient Assisted Living, AAL)
El informe revela la importante participación de las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) en los proyectos y las cuantiosas contribuciones financieras de los países participantes, y que formula recomendaciones para mantener estos resultados positivos.”