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Evitar lo peor: por una respuesta ciudadana al calor extremo > eldiario.es

Hoy en eldiario.es, Brais Estévez y yo publicamos la siguiente tribuna de opinión

Evitar lo peor: por una respuesta ciudadana al calor extremo

Frente al calor extremo producido por nuestras formas de vida moderna, las políticas de acción climática no pueden limitarse a simular y anticipar escenarios catastróficos para gestionar técnicamente lo peor por venir. También deben cultivar una imaginación democrática capaz de prevenir esos futuros mediante el compromiso, aquí y ahora, con el mantenimiento de las condiciones de habitabilidad de nuestros entornos más inmediatos

Desde el pasado 15 de julio, numerosos medios de comunicación se han hecho eco de “Barcelona a 50 ºC”, una de las nuevas iniciativas de acción climática del Ayuntamiento de Barcelona para preparar la ciudad ante episodios de calor extremo. Concretamente, se trata de un simulacro previsto para 2027 que se desarrollará en dos fases. La primera «de despacho», tendrá lugar en febrero de ese mismo año, y servirá para coordinar la respuesta de emergencia desde los distintos servicios y equipamientos municipales. La segunda, prevista para septiembre, recreará los efectos sobre las infraestructuras de una ola de calor monstruosa que condujera a la ciudad a un colapso sociosanitario, la disrupción en el acceso a suministros básicos como el agua y un apagón energético sin precedentes. En palabras del alcalde Jaume Collboni, el anuncio del simulacro supone poner en marcha «la cuenta atrás hacia el día que llegue Barcelona a 50 grados», una acción que presenta como un legado de protección y concienciación para el futuro.

La iniciativa, inspirada en un simulacro análogo celebrado en París en el año 2023, busca evaluar la preparación de la ciudad ante un escenario de estas características: revisar los protocolos de actuación, reforzar la coordinación entre servicios y mejorar la capacidad de respuesta de las infraestructuras urbanas, con especial atención a la protección de la población más vulnerable. Sin embargo, los objetivos declarados y el simbolismo inadvertidamente colapsista de la propuesta parecen abundar en los que consideramos dos problemas fundamentales de la política contemporánea de protección frente al calor extremo: primero, una identificación del calor con una exterioridad meteorológica, marcada por una catástrofe futura casi inimaginable; y, segundo, la centralidad de la respuesta experta ante el problema. Ambas soslayan algunas cuestiones y preguntas fundamentales que creemos debieran informar una política de previsión e intervención del calor urbano en el presente.

Sin descuidar el carácter crucial de la anticipación y la prevención ante proyecciones que anuncian horizontes cada vez más inhóspitos para la habitabilidad, ¿por qué privilegiar un futuro catastrófico como horizonte de la acción política, en lugar de atender a las urgencias y las posibilidades que ya se abren en el presente? La frivolidad y el sensacionalismo con que algunos medios han acogido la propuesta, parecen olvidar los efectos de las sucesivas olas de calor que han afectado a Europa desde el pasado mes de junio. Estas han vuelto a poner de manifiesto las imágenes ya habituales de cuerpos aplastados por el calor, exhaustos y sudorosos, buscando un alivio incierto en hábitats urbanos convertidos en zonas de sacrificio térmico: ya sea bañándose en fuentes municipales, abarrotando las terrazas, plazas y parques o haciendo lo que pueden para refrigerar espacios domésticos mal aislados.

Junto a ellas, también han aparecido muestras de cómo el calor extremo desborda la capacidad de las infraestructuras modernas para sostener la vida cotidiana a partir de un determinado rango de temperaturas hasta ahora poco conocido: las vías del tranvía de Leipzig deformadas por la licuefacción del material sellante entre los raíles y el asfalto, carreteras cortadas en Alemania por el deterioro del firme, escuelas cerradas en Francia ante las temperaturas extremas o la cancelación por parte de la SNCF de algunos de los trenes regionales que conectan París con el sur del país.

En paralelo, una suerte de hype mediático ha situado a España en el centro del debate europeo por su supuesto buen hacer en las políticas de adaptación al calor, a pesar de unos números apabullantes de padecimientos y fallecimientos ante las mismas condiciones térmicas. En este contexto de nacionalismo climático banal, junto al renovado elogio de tecnologías populares de adaptación al calor (la persiana, la siesta, el abanico o el botijo), ha vuelto a cobrar fuerza la red de refugios climáticos impulsada desde 2019 por el Ayuntamiento de Barcelona. Concebida como un sistema de equipamientos y espacios públicos de confort térmico distribuidos por toda la ciudad, esta iniciativa (de implementación y resultados desiguales) ha causado interés en otras ciudades y países. Esperemos que nuestros colegas europeos no se inspiren en sus horarios de cierre: en pleno verano y durante la noche, cuando el aire estancado en el interior de muchas viviendas con mala inercia térmica las vuelve inhabitables. Considerando todo esto, más que simular en una escape room una ola de calor monstruosa del futuro, deberíamos estar imaginando y discutiendo colectivamente cómo responder a las actuales a fin de evitar lo peor.

Más allá de las estrategias cotidianas para soportar las altas temperaturas o de las magras políticas públicas desplegadas para responder a los episodios de calor extremo, parece claro que lo que hoy experimentamos ya no puede entenderse simplemente como «el calor de toda la vida». Lo que durante mucho tiempo pudo vivirse como una contingencia térmica estacional (la canícula, nombre romano para referirse a los «días de perros» en que la estrella Sirius, de la constelación Can Mayor, aparecía en el firmamento), se experimenta hoy como el resultado previsible de un modo de existencia particular: la manifestación de la mutación climática inseparable de la modernidad industrial y nuestro consumo ilimitado de energías fósiles. Los historiadores ambientales Christophe Bonneuil y Jean-Baptiste Fressoz han acuñado el término Termoceno (una variación del Antropoceno) para referirse a una época geohistórica marcada por los efectos de los gases de efecto invernadero que impiden que parte de la radiación infrarroja liberada por la Tierra se disipe hacia el espacio, intensificando la retención de calor en la troposfera.

Antes que como algo «ahí afuera», en las actuales olas de calor resuena el logro macabro de una forma de habitar moderna (infraestructural, carbonífera y extractivista) que, al tiempo que sostiene nuestra prosperidad y nuestras formas de vida urbana, libra una guerra soterrada contra las condiciones mismas de habitabilidad del planeta. Como señalaban los filósofos Jeanne Etelain y Patrice Maniglier en un artículo reciente publicado en Le Monde a propósito de la canícula que afectó a Francia, ya no se trata simplemente de un aire más caliente, sino de «otro aire». Un aire desastroso, atravesado por el entramado infraestructural moderno del que dependemos para movernos, producir, consumir y habitar con algún confort en nuestros entornos urbanos actuales.

Considerando que los episodios recientes de calor extremo arrojan números devastadores y todo tipo de afectaciones en cuerpos e infraestructuras, ¿no hay nada que podamos hacer más allá de organizar simulacros que anticipan lo peor? Porque, ¿qué clase de vida urbana sería la de una ola de calor monstruosa que alcanzara los 50 grados? Sin duda, una no muy deseable, a menos que aspiremos a correr maratones en sarcófagos climatizados, como en Dubái o Abu Dhabi.

Si el calor extremo puede entenderse como una consecuencia previsible de nuestros modos de vida modernos, frente al énfasis experto del simulacro, quisiéramos preguntarnos, ¿qué papel pudiera tener en todo esto la ciudadanía y su capacidad de inventiva? ¿Cómo sostener su anhelo de protección conectándolo, además, con los deseos de otra vida posible? Tras tantos años de innovación democrática, ¿por qué insistimos en que sólo pueden hacerse cargo de la política climática las administraciones y los técnicos, en lugar de liberar la potencia colectiva del hacer y la capacidad de protegerse del Cualquiera para permitir una soberanía climática popular en contextos de emergencia e incertidumbre radical?

Como ponen de manifiesto algunas de las experiencias que hemos documentado en nuestros trabajos recientes, no resulta difícil imaginar otras formas de acción: la habilitación de usos seguros de parques, ríos y playas (siguiendo el rastro de algunas prácticas ensayadas informalmente por la ciudadanía); la instalación de toldos, umbráculos y otras formas autoconstruidas de climatización; la apertura nocturna de refugios climáticos acompañada por actividades de mediación cultural durante los episodios de calor extremo; por no hablar de la reorganización del orden laboral y de la movilidad durante las olas de calor más severas. Mientras que ya existen algunas iniciativas para hacer más vivibles nuestros entornos durante el día, la adaptación térmica nocturna necesita comenzar a articularse. Aunque, más que un déficit de soluciones, lo que parece persistir es una limitación del imaginario político: acerca de quiénes pueden actuar, cómo pueden hacerlo y bajo qué formas de organización colectiva.

Dicho esto, ¿por qué nuestras políticas climáticas insisten una y otra vez en justificarse desde alertas paralizantes, enfatizando las catástrofes por venir para, en el mejor de los casos, demostrar el poder operativo y tranquilizador de la respuesta experta? ¿Por qué esa respuesta técnica tiende a escenificarse de forma espectacular, en lugar de traducirse en una mejora sostenida de nuestro deficiente parque de viviendas, mediante acciones como el pintado de cubiertas de blanco, el refuerzo del aislamiento térmico o subsidiando a la producción de energía renovable para una climatización efectiva? ¿Por qué simular siempre lo peor con pocos medios, en lugar de poner nuestros mayores recursos, el empeño y la urgencia en abrir imaginarios cuidadosos y plurales de cómo evitarlo, aquí y ahora, para que el contador nunca llegue a marcar 50 grados?

Todos nuestros esfuerzos deberían ir orientados a hacer posibles y deseables las enormes transformaciones colectivas que pudieran permitirnos evitar a toda costa la situación que se quiere simular en Barcelona. Por ejemplo, coordinando democráticamente la despavimentación o el desmantelamiento infraestructural que pudieran permitir reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, descompactar suelos, cambiar materiales o ampliar las iniciativas de renaturalización de la ciudad que permitan un mayor confort térmico.

Volviendo sobre el simulacro, en caso de apostar por este tipo de iniciativa, ¿por qué no simular una respuesta comunitaria, gozosa y vibrante, de amplio espectro y larga duración, en lugar de puramente técnica y de emergencia? Puestos a imaginar: ¿por qué no estimular la creatividad de todo tipo de respuestas, desde diferentes simbolismos y perspectivas, desde el deseo de una vida urbana posible, reduciendo nuestra dependencia de las infraestructuras de la cultura fósil que calientan nuestro planeta, además de nuestros cuerpos y entornos? Si el desafío climático es también un asunto de imaginación colectiva, ¿por qué no dedicar nuestros mayores esfuerzos y recursos a experimentar democráticamente con formas deseables de buena vida en entornos más habitables, en lugar de limitarnos a ensayar nuestra supervivencia militarizada en hábitats cada vez más cálidos e inhóspitos?

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Tenim dret a l’ombra en les ciutats?

Petit article publicat a la secció en català de The Conversation sobre el dret a l’ombra.

Tendals a la Plaça de la Reina de València. Veja/Shutterstock

Tenim dret a l’ombra en les ciutats?

Publicat: 29 Juliol 2026 07:52 CEST

«Les urbs modernes han estat guiades per l’higienisme, posant l’obertura al sol de les ciutats al centre de l’urbanisme i l’enginyeria. Però les onades de calor extrema obliguen a reflexionar sobre el dret a l’ombra.»

Heu intentat anar al parc amb criatures un matí d’estiu? Haureu comprovat una realitat esfereïdora. En el nostre passeig trobem carrers insolats amb paviments escalfats, o parcs infantils que són graelles de cautxú i metall sota un sol abrusador.

Aquesta experiència reflecteix un problema conegut per urbanistes i climatòlegs. Les nostres ciutats modernes han esdevingut “sarcòfags infraestructurals”. És a dir, hem segellat els sòls sota gruixudes capes d’asfalt i formigó.

Aquest tancament asfixia el metabolisme subterrani i actua com un parany de calor. Així disparem l’efecte illa de calor urbana i ens exposem a una insolació extrema. Però, com hem arribat fins a aquesta vulnerabilitat absoluta?

Des del segle XIX, la urbanització moderna va estar guiada per l’higienisme. Aquesta visió va enderrocar barris medievals de carrers estrets i sinuosos. L’objectiu era obrir les ciutats al sol i a l’aire lliure.

El sol com a centre de les nostres ciutats

Sota la premissa de l’enginyer i urbanista Ildefons Cerdà que “el sol és la salut”, l’urbanisme va prioritzar la mobilitat. El segle XX no ha fet sinó aprofundir aquest problema. La tràgica onada de calor de l’any 2003 va evidenciar una crua realitat. Aquest model ens aboca a una catàstrofe crònica i creixent.

Avui, ciutats com Barcelona o Sevilla assagen plans per adaptar-se. Les ombres, menyspreades per aquest “urbanisme solar”, reben ara una atenció renovada. Els umbracles, tendals i para-sols tornen per fer els carrers més habitables.

Com la calor amplifica les desigualtats

L’antropòleg i filòsof Bruno Latour parlava de “mutació climàtica” per descriure allò que el debat científic anomena l’Antropocè. Aquesta és l’era de l’afectació planetària dels éssers humans a causa d’una forma de vida moderna dependent d’energies fòssils. Ell contraposava aquest terme a la idea de crisi.

Una crisi es pot revertir, però una mutació implica una transformació ecològica irreversible. L’impacte d’aquesta mutació profunda, però, està lluny de ser homogeni. La calor extrema funciona com una lent que amplifica les desigualtats socials existents.

Així ho demostra l’Índex de Vulnerabilitat al Canvi Climàtic (IVAC). Aquest instrument de l’Àrea Metropolitana de Barcelona, creat al 2021, analitza l’impacte de les altes temperatures. Ens ensenya com la qualitat de l’habitatge i la pobresa energètica són factors decisius.

Aquestes són variables sociodemogràfiques que determinen qui pateix més la calor. Hem de repensar l’urbanisme posant la vulnerabilitat al centre. Les onades de calor condemnen moltes persones a un “aïllament fatal” dins de casa.

Per això, recuperar el carrer en aquests contextos és fonamental. Alhora, els espais públics sotmeten els vianants a insolacions brutals. Les persones que treballen a l’aire lliure ho pateixen d’una manera molt intensa.

L’accés a l’ombra ha esdevingut, doncs, una necessitat urbana innegociable per protegir els cossos més vulnerables. És a dir, totes aquelles vides que l’urbanisme modern i la seva irradiació total han marginat.

Solucions ‘low tech’: l’oda a l’ombra

Les diferències de temperatura entre un indret ombrejat i un d’assolellat són abismals. Cal assenyalar, però, que no totes les ombres són iguals. L’evapotranspiració i el fullatge dels arbres ofereixen un confort tèrmic molt superior.

Davant l’emergència climàtica, el debat urbanístic recepta plantar arbres. Tant de bo aquesta fos la solució definitiva. Tanmateix, dins d’aquests sarcòfags infraestructurals, els arbres viuen connectats amb xarxes de suport vital.

Les ciutats pateixen sequeres recurrents i limitacions d’espai al subsol. Per tant, no podem dependre exclusivament de la vegetació. Ens cal desplegar tota una sèrie de mesures alternatives.

L’Ajuntament de Barcelona, per exemple, va convocar fa uns anys un concurs arquitectònic per generar prototips d’ombra efímera. Amb aquells aprenentatges, l’Ajuntament ha desplegat un pla amb estructures estàndard.

Però, potser, estem oblidant el caràcter mundà de fer ombra? Aquest procés va revelar com es pot crear ombra amb molt pocs recursos. Llavors, per què no fer servir solucions low tech o autoconstruïdes?

Això ens permetria retornar a solucions arquitectòniques ancestrals com la medina mediterrània. Aquells carrers estrets eren una gran oda a l’ombra.

Carrer estret amb ombres d’una medina de Tànger. art of line/Shutterstock

També podem revitalitzar els umbracles clàssics i la protecció popular.

Tanmateix, la implementació d’aquestes mesures és molt complexa dins dels codis urbanístics actuals. Aquests codis, però, van ser concebuts per a un escenari climàtic ja obsolet. Per exemple, moltes ordenances continuen exigint l’ús de paviments impermeables i d’estructures d’alumini en lloc de fusta. En aquest context, com podríem articular un veritable dret a l’ombra?

Un dret a l’ombra?

Els historiadors Christophe Bonneuil i Jean-Baptiste Fressoz parlen dels problemes als quals ens aboca una governança altament institucionalitzada per respondre a la crisi ecològica. Sovint, grups d’experts monopolitzen les decisions i això ralentitza i limita les possibilitats d’acció.

Aquests experts determinen quines solucions són viables i qui mereix protecció. Alhora, releguen la ciutadania a un paper purament passiu i expectant. Per contrarestar aquesta dinàmica, a la UOC estem desplegant un projecte d’investigació-acció.

Arquitectura temporal d'ombra en una plaça oberta, feta amb bastides i teles, sota la qual té lloc una conversa pública amb gent asseguda en cadires.
Disputació a l’ombra, Cardedeu, 11 de juliol. Marc Sureda/Arquitectura de Contacte, FAL

L’objectiu del treball és repoblar la imaginació urbana col·lectiva amb processos oberts i de diàleg. Amb estructures per ombrejar temporalment indrets insolats, volem crear vertaders parlaments urbans. L’objectiu no és solucionar tècnicament la insolació, sinó obrir un debat ciutadà per expressar els problemes concrets que l’urbanisme solar causa a una gran diversitat de cossos.

Així volem articular una conversa pública oberta sobre l’impacte quotidià de viure en aquests sarcòfags infraestructurals i debatre un esborrany d’Ordenança pel Dret Urbà a l’Ombra (DRETUMB).

Inspirats per ficcions legals com el Parlament del Loira, aquest text legal especulatiu entén l’ombra com un bé comunal de totes les persones i éssers vius expulsats i exposats per l’ordre solar de l’urbanisme modern, com ara les persones que treballen a l’exterior. L’ordenança reivindica l’habitabilitat de tota la comunitat biòtica urbana i denuncia l’expulsió a la qual ens aboca l’urbanisme solar.

La veritable potència d’aquesta dinàmica participativa és una aposta per democratitzar la gestió i la intervenció de la redirecció ecològica que requereix la calor urbana. Necessitem desmantellar pam a pam els sarcòfags infraestructurals en què vivim per convertir-los en espais de refugi.

Per fer les ciutats d’avui habitables, cal desplaçar l’urbanisme solar desplegant formes d’autoprotecció cap a una sobirania climàtica popular.

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Amiga date cuenta (Radio Primavera Sound) > Estéticas del calor

Gracias a Noelia Ramírez y Begoña Gómez por el buen rato departiendo sobre la importancia de las sombras y nuestro ficticio Departamento de Umbrología en Amiga date cuenta de Radio Primavera Sound, parte de un programa fascinante sobre las Estéticas del calor, llenas de referencias interesantes (como el texto Sudor de Mariela Sancari, que me llevé apuntado para mis lecturas veraniegas).

Achicharradas, sofocadas, torrefactas encaramos el penúltimo ADC de la temporada. Por si no lo habíais notado, el calor ya no es calor, es el síntoma de que hemos entrado en el Termoceno, como nos explica el listísimo Tomás Criado. Hablamos de noches tórridas, de casas de verano, de películas sudorosas, y declaramos (perdón) inaugurado el Dead Girl Summer: el verano de la muerta en vida.

Aquí os dejo el programa en vídeo (me tenéis hablando desde el minuto 1:11:56 y el 1:39:00)

También en formato podcast

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La Casa de la Arquitectura > Departamento de Umbrología “Sombras, Derechos y Ciudad”

Por la intermediación de los comisarios web de La Casa de la Arquitectura––Bartlebooth (Antonio Giráldez López y Pablo Ibáñez Ferrera) y Diego Morera Sánchez, a quienes agradecemos su atención y amabilidad––hace unos meses tuvimos el enorme privilegio de poder presentar nuestro trabajo en el Departamento de Umbrología en una conversación que acaba de ver la luz.

En la misma participamos: Tomás Criado (CareNet, UOC), Marc Sureda (Arquitectura de Contacte) y Antonio R. Montesinos (Laboratorio de Pensamiento Lúdico).

En ella presentamos el Departamento de Umbrología, una institución ficticia de estudio e intervención sobre la vida urbana de las sombras, cuyo principal objetivo es revitalizar los saberes y prácticas de las sombras para la habitabilidad de las ciudades en contextos de crisis climática. 

Trabajando «en las sombras, sobre la sombra», el Departamento de Umbrología es un proyecto transdisciplinar financiado por la Fundación Daniel y Nina Carasso que articula a cuatro socios de la ciudad de Barcelona en la encrucijada de las humanidades, la arquitectura, las artes y las ciencias ambientales: los grupos CareNet y DARTS de la UOC, el colectivo Arquitectura de Contacte, las ambientólogas y divulgadoras científicas de Nusos Coop y los artistas especulativos del Laboratorio de Pensamiento Lúdico.

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Presentació: El Departament d’Umbrologia (26/1/2026, 10:00) @ Fabra i Coats


[CAT]
Benvolgudes / benvolguts

Us convidem a la presentació del Departament d’Umbrologia, que tindrà lloc el proper 26 gener 2026 a les 10h, a la Sala d’actes de Fabra i Coats: Fàbrica de Creació (C. Sant Adrià 20, Barcelona)

El Departament d’Umbrologia és un projecte transdisciplinari finançat per la Fundació Daniel i Nina Carasso, a la seva convocatòria «Compondre sabers per imaginar i construir futurs sostenibles». Aquest projecte articula quatre socis de la ciutat de Barcelona en la cruïlla de les humanitats, l’arquitectura, les arts i les ciències ambientals: els grups CareNet & DARTS (UOC), Arquitectura de Contacte, Nusos Coop i Laboratorio de Pensamiento Lúdico 

Volem prototipar el Departament d’Umbrologia com una institució especulativa per a l’estudi i la intervenció de la vida urbana de les ombres a partir d’una sèrie de tallers de co-creació, col·laboratius i oberts (en el primer any), que desembocaran en un Festival de les Ombres al 2027.

El projecte busca revitalitzar sabers intergeneracionals, interculturals i interespècie, així com estètiques de l’ombra per afrontar comunitàriament les transformacions urbanes que el canvi climàtic suposa. Amb les nostres activitats volem reclamar la sobirania popular de les ombres i la protecció que aquestes ofereixen.

Podeu registrar-vos i incloure les vostres preferències alimentàries en el següent formulari: https://forms.gle/TWbKjEV7RsMcsTN18 (abans del 21 de gener)

Agrairem la vostra ajuda enviant aquesta invitació a totes les persones potencialment interessades

Cordialment,

El Departament d’Umbrologia: un projecte dels grups CareNet & DARTS (UOC), Arquitectura de Contacte, Nusos Coop i Laboratorio de Pensamiento Lúdico 

En col·laboració amb Fabra i Coats: Fàbrica de Creació

+ info: https://umbrology.org/carasso-2025-2027/

***

[ESP] Hola a todes,

Os invitanos a la presentación del Departamento de Umbrología, que tendrá lugar el próximo 26 de enero de 2026 a las 10 en el Salón de actos de Fabra i Coats: Fàbrica de Creació (C. Sant Adrià 20, Barcelona)

El Departamento de Umbrología es un proyecto transdisciplinario financiado por la Fundación Daniel y Nina Carasso, en su convocatoria «Componer saberes para imaginar y construir futuros sostenibles». Este proyecto articula a cuatro socios de la ciudad de Barcelona en el cruce de las humanidades, la arquitectura, las artes y las ciencias ambientales: los grupos CareNet & DARTS (UOC), Arquitectura de Contacte, Nusos Coop y Laboratorio de Pensamiento Lúdico 

Queremos prototipar el Departamento de Umbrología como una institución especulativa para el estudio y la intervención de la vida urbana de las sombras, a partir de una serie de talleres de co-creación, colaborativos y abiertos (en el primer año), que desembocarán en un Festival de las Sombras en 2027.

El proyecto busca revitalizar saberes intergeneracionales, interculturales e interespecie, así como estéticas de la sombra para afrontar comunitariamente las transformaciones urbanas que el cambio climático supone. Con nuestras actividades queremos reclamar la soberanía popular de las sombras y la protección que éstas ofrecen.

Podéis registraros e incluir vuestras preferencias alimentarias en el siguiente formulario:https://forms.gle/TWbKjEV7RsMcsTN18 (antes del 21 de enero)

Agradeceríamos vuestra ayuda enviando esta invitación a cualquier persona potencialmente interesada.

Cordialmente,

El Departamento de Umbrología: un proyecto de los grupos CareNet & DARTS (UOC), Arquitectura de Contacte, Nusos Coop y Laboratorio de Pensamiento Lúdico 

En colaboración con Fabra i Coats: Fàbrica de Creació

+ información:https://umbrology.org/carasso-2025-2027/

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Pa – Pavements > Errant Elements

For the last couple of years Marina Peterson and Gretchen Bakke have been putting together Errant Elements, a beautiful project to create a chapbook series organized around the Periodic Table of the Elements.

In their words:

Dmitri Mendeleev left gaps in his model of the periodic table for the not-yet-known — elements that the prior century sought to standardize and classify by atomic weight and chemical properties — to allow history to fill in, but not to leave open to speculation, or to leave alone. What can be made from what is that isn’t yet? How might the elements be constitutive of something different? What is missing or lacking? How can those absences be incorporated or invented into the base materials? What needs to change from what we have to make what we don’t have?

The form – 118 folded chapbooks designed to be combined in various ways – supports a collective exploration of the combinatory affordances and stories of the elements. The format is a trifold brochure that folds into a 5×5” square. This allows readers to connect pieces in different ways, constructing official or imagined elements and reading across diverse entries in ways that open new imaginaries.

Thanks to their gracious invitation, I took the chance to propose a submission on the element Pa (Protractinium) or, rather, in my attempt: “Pavements” – but also “Panot”, something of a particular obsession of mine since I started doing fieldwork on urban accessibility.

My errant element starts like this:

Poor pavements, nobody seems to be thinking of them.
Unless they are broken, that is. This invisibility is telling

You could check it out below. But, FYI, the whole set of chapbooks will be for sale. Contact the editors for more info!

How to quote: Criado, T.S. (2025.) Pa – “Pavement” but also “Panot”. In M. Peterson & G. Bakke (Eds.) Errant Elements, issue 2: 91. | PDF

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Entrevista en la contra de El País

Hoy tengo el gran honor de aparecer en la contra de El País.

Quisiera agradecer a Noelia Ramírez de El País por su buen hacer, el interés en el proyecto del Departamento de Umbrología y por una conversación muy agradable, en la que uno a veces echa a volar demasiado la imaginación

PD. Gracias también por eliminar en la versión online el lapsus sobre los pinos “ignífugos”, cuando son todo lo contrario: “combustibles” o “pirófilos” (en fin, el que tiene boca se equivoca).

Dice el antropólogo e investigador Tomás Criado (Madrid, 44 años) que una ciudad acogedora es aquella en la que no haya que asimilarse. “La asimilación siempre es un proyecto violento”, advierte el coordinador del Departamento de Umbrología de Barcelona, una institución especulativa para el estudio y la intervención de la vida urbana de las sombras que, durante dos años, realizará una serie de talleres colaborativos y finalizará con un Festival de las Sombras en 2027.

Hijo de una lingüista y un arquitecto, integrante del colectivo por la diversidad funcional En torno a la silla que formó parte del 15M en Sol, Criado ve en la sombra no solo una respuesta filosófica a cómo todo lo escondido ahora puede curarnos, sino a una aliada útil en un mundo asfixiado de calor.

P. ¿Por qué esa obsesión suya por las sombras?

R. Llevo mucho tiempo interesado en hacer converger dos temas que me preocupan: una ciudad acogedora con los cuerpos diversos y la catástrofe ambiental. Está más ligado de lo que parece. La sombra era el lugar de lo raro, de lo extraño, de lo underground y ahora hemos entendido que esa sombra es la que nos puede salvar.

P. ¿Cómo?

R. De forma mundana y sencilla, lo más fácil es agarrar una superficie y crear una sombra. Eso ya alivia. Pero las sombras no solo nos llevan a hacernos cargo de nuestras oscuridades, de todo lo que la modernidad ha dejado en el rincón de no pensar y que ahora nos vuelve. También nos obliga a repensar una arquitectura que despreciamos. En un entorno mediterráneo con cambios estacionales quisimos copiar al norte de Europa cuando las arquitecturas de la sombra del Medio Oriente, donde el calor es persistente, nos ofrecen muchas más soluciones.

P. Especialmente ahora, que el cambio climático ya no se puede esconder.

R. Vivimos bajo un zumbido de calor constante. Lo climático está impidiendo que tú duermas, que puedas vivir o no y está haciendo que ciertos cuerpos se vean más expuestos que otros. Las viviendas, en las ciudades, no están preparadas para las noches de calor extremo porque no tienen buen aislamiento. Los refugios climáticos son solución intermedia a nivel público, pero el problema principal es que el aire acondicionado se ha planteado como una responsabilización individual. Sobrevivir al calor es una injusticia climática que se reduce a si puedes pagarte el aire o no.

P. ¿Por qué en las ciudades incide esa injusticia?

R. Por su infraestructuración. A finales de siglo XX, las infraestructuras llegaron al extrarradio para acabar con el barraquismo y la red de transporte público consiguió conectar esos puntos. Nuestra socialdemocracia pasó por la infraestructura para generar ciudades con derechos y eso ha sido maravilloso. Barcelona es una de las ciudades que más ha tenido esa obsesión en su proyecto urbanístico: convertirse en una ciudad caminable para todos.

P. ¿Qué problema hay?

R. Nos hemos olvidado de cómo estaba hecha la ciudad. Ahora es una ciudad brutalmente infraestructural que ha fabricado una geología hacia abajo, con sedimentos y sedimentos de hormigón armado. Ese sistema no admite mucha alteridad.

P. ¿En qué sentido?

R. Yo no estoy en contra del poder de los técnicos porque son necesarios, pero deberíamos abrir una conversación sincera para revisar cómo uno de los problemas del urbanismo es que todo está regulado y es muy difícil transformar el espacio. Ahora mismo, sin un permiso, tú no puedes plantar una sombrilla en la calle como la plantas en la playa.

P. ¿Por eso dice que las urbes ahora son jaulas de oro?

R. Nuestro delirio de control del mundo se ha convertido en nuestra mayor trampa mortal. Las ciudades infraestructuradas tienen todos los problemas climáticos, como la inundabilidad o las islas de calor. La dana es un ejemplo muy claro. Llevamos cuatro o cinco años de récords de calor planetario. Europa va a ser el lugar más afectado por el calentamiento y Barcelona será la ciudad más afectada por las olas de calor y el efecto isla de calor.

P. ¿Plantar árboles lo solucionaría?

R. No, las ciudades no se salvarán solo plantando árboles, el debate sobre la producción de energía requiere un Ministerio del Calor y una economía de acción directa como en la posguerra. Los árboles no son la única solución por dos razones: porque la ciudad tal y como la tenemos construida no lo permite y porque nadie está pensando en el riego necesario de esos árboles. A veces nos imaginamos un país que no somos. Todo el debate público está obsesionado con plantar árboles. Pero, ¿qué árbol plantamos? ¿Quién va a regar esos árboles?

P. ¿Qué hacemos entonces?

R. Si queremos pensar en un derecho urbano a las sombras, deberíamos dotarnos de una infraestructura conceptual para pensar en una ciudad estacional. Las ciudades están hechas para todos los meses del año pero, ¿y si pensamos que los semáforos cambiaran su duración respecto al verano o al invierno? Es un gesto sencillo, pero ahí tienes una ciudad que se adapta a los tiempos y a sus ritmos. Podríamos empezar por ahí.

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Taller «Ciudades que envejecen» @ Setmana de l’Antropologia 2025

En el proyecto CIUDEN participamos de la Setmana de l’Antropologia 2025 organizada por el Institut Català d’Antropologia (ICA) con una activación del juego de mesa «Ciudades que envejecen», una dinámica de juego especulativo creada específicamente para este proyecto como metodología etnográfica. El dispositivo se jugó por primera vez en junio de 2025 durante unos talleres con agentes que intervienen directamente en las transformaciones urbanas vinculadas al envejecimiento. En esta ocasión, llevamos el juego a un entorno disciplinar abierto al público como propuesta de herramienta metodológica especulativa para la investigación antropológica.

Este taller es una invitación a imaginar posibles futuros del envejecimiento en las ciudades litorales mediterráneas a través de un juego de mesa. A partir de esta propuesta buscamos fomentar el diálogo transdisciplinar e intersectorial para pensar horizontes posibles de los retos urbanos demográficos, ambientales, de vivienda, de movilidad y de equipaciones y servicios.

Lugar: Museu Etnològic i de Cultures del Món – Sede Montcada (Carrer Montcada, 12-14, Barcelona).

Actividad con inscripción previa aquí.

Martes 4/11/2025 | 10:00h-13:30h | presencial

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caring infrastructures city-making collectives ethics, politics and economy of care events games multimodal older people participatory & collaborative design of care infrastructures urban and personal devices

Ciclo HABITARES II @ Universidade da Coruña

El equipo del proyecto CIUDEN participamos en el ciclo HABITARES II, organizado por el Equipo de Investigación Sociedades en Movimiento en el marco del Maestrado en Políticas Sociais e Intervención Sociocomunitaria de la Universidade da Coruña con la sesión «Cidades que envellecen: reensamblar os futuros urbanos das persoas maiores».

Acceso a la sesión: https://msteams.link/N5BB

29/10/2025 | 16:00h | online

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art atmosphere caring infrastructures concepts ecologies ecologies of support ethnographic experimentation events experimental collaborations heat and shade maintenance and repair more-than-human multimodal techniques & ways of doing uncommoning urban and personal devices

Dispositivos ambientales ¿Cómo hacernos cargo de los paisajes del Antropoceno?

Los próximos días 2-3 de octubre de 2025, junto con Pablo Alonso y Alejandro Limpo organizaremos en el grupo CareNet de la UOC el seminario: Dispositivos ambientales ¿Cómo hacernos cargo de los paisajes del Antropoceno?

Lugar: Sala U0.1 @ UOC – Carrer del Perú 52, 08018 Barcelona | Evento público, requiere registro

+info (descripción detallada, programa actualizado y cómo registrarse): http://symposium.uoc.edu/go/dispositivosambientales

Presentación

La modernidad convirtió el mundo en un lugar de exploración y explotación. Pero la tierra y la atmósfera, los océanos y la biosfera, por no hablar de las complejas redes de infraestructuras que habitamos, han dejado de ser únicamente escenarios de la vida cultural y política humana. Los paisajes del Antropoceno nos arrojan ante una serie de tareas más allá de los paralizantes mandatos de la modernidad: ¿cómo apreciar las complejas interdependencias que sostienen los mundos contemporáneos? Un buen ejemplo de ello lo tenemos en las frecuentes olas de calor urbanas y marítimas que fabrican innumerables tormentas perfectas en conjunción con nuestros modos de asentamiento urbano. ¿Cómo hacernos cargo de la complejidad de entidades, relaciones, procesos y transformaciones que desbordan en muchas ocasiones las instituciones culturales y políticas heredadas? ¿Qué mundos portan  esas instituciones y cómo podemos hacernos cargo de esa herencia?

En este encuentro, proponemos hacer frente a esta tarea de forma experimental y colectiva, abordando lo que llamamos provisoriamente “dispositivos ambientales”. Tomando inspiración de los estudios de la ciencia y la tecnología y, en particular, del concepto ampliado de mediación que han introducido los estudios de medios ambientales y elementales, los dispositivos ambientales pretenden ser una manera de orientar la atención y la creatividad en torno a técnicas y mediaciones que sostienen y articulan entornos y paisajes. En el seminario acogemos diferentes propuestas que abordan mediaciones e iniciativas que buscan retrabajar los paisajes del Antropoceno en este momento crítico: espacios de sombras urbanas y calor, dispositivos para relacionarse con tormentas y espacios urbanos inundables, formas de convivir con micro-partículas tóxicas en suspensión atmosférica, la preparación ante los megaincendios, proyectos que buscan entrar en otras relaciones con cuerpos de agua alterados por la presión antropógena, aproximaciones a la renovada vida social del bioma y diferentes encuentros multiespecie más allá del lenguaje.

Dotando de centralidad a estos dispositivos ambientales, en este seminario queremos hacer presente las diferentes maneras de acoger disposiciones epistémicas y políticas para una indagación compartida sin precedentes: ¿cómo habitar el planeta, en su pluralidad irreductible, asumiendo la pregunta por el cuidado – qué significa “hacerse cargo”–   de estas mediaciones? 

Programa

(versión de 26/9/2025)

Jueves 2 de Octubre de 2025

9:30-10:00 Bienvenida

10:00-10:30 Tomás Criado, Pablo Alonso y Alejandro Limpo: Dispositivos ambientales ¿Cómo hacernos cargo de los paisajes del Antropoceno?

10:30 -11:15 PLENARIA | Nerea Calvillo: Los Descensos. Mediaciones ambientales en el espacio público. Presenta y modera: Tomás Criado (30’ pres, 15’ Q&A)

11:15-11:30 Pausa

PANEL 1 – Modera: Elisenda Ardèvol

11:30-11:50 Ester Gisbert: Recuperar el xafardeig al safareig. Xismes hidràulics per mullar-nos pel paisatge

11:50-12:10 Hernán Borisonik: Atlas Neguentrópico. Dispositivos biomiméticos para cuerpos de agua

12:10-12:30 Discusión

12:30-12:45 Pausa

PANEL 2 – Modera: Pau Alsina

12:45-13:05 María Heras: Dramaturgias ambientales. Trayendo los cuerpos al diálogo ecosocial

13:05-13:25 Blanca Pujals e Isaac Marrero: Grapando instituciones. Experimentos en la investigación y colaboración basada en las artes

13:25:13:45 Discusión

13:45-15:00 Pausa para comida

PANEL 3 – Modera: Aida Sánchez de Serdio

15:00-15:20 Brais Estévez & Iago Carro: La escuela de calor en Ourense. Inventar la adaptación climática como un colectivo híbrido

15:20-15:40 Ion Fernández de las Heras, Cristina Cano y Blanca Callén: Formas de evidencia infraestructural. Antenas, residuos y atención en los paisajes del Antropoceno

15:40-16:00 Rubén Gómez Soriano y Gonzalo Correa: Compañeros epistémicos. Encuentros multiespecíficos para pensar el mundo por venir

16:00-16:30 Discusión

Viernes 3 de octubre de 2025

9:00-9:30 Bienvenida

9:30-10:15 PLENARIA | Juan Manuel Zaragoza y Miguel Mesa del Castillo: Mar Menor. Historias desde la Zona Crítica. Presenta y modera: Alejandro Limpo (30’ pres, 15’ Q&A)

PANEL 4 – Modera: Toni Roig

10:15-10:35 Albert Arias: Pedaleando el Antropoceno. Ecologías del ciclismo de montaña en el Parque Natural de Collserola

10:35-10:55 Alexandre Molina: Dispositivos para especular. Exploraciones ambientales desde los juegos de mesa

10:55-11:15 Discusión

11:15-11:30 Pausa

PANEL 5 – Modera: Maria Cifre

11:30 -11:50 Laura del Vecchio: Contra el col·lapse? Brunzim! Justicia multiespècie a la fi del món

11:50-12:10 Carlos Pastor: Rituals artístics basats en interaccions més-que-humanes situades en salines

12:10-12:30 Discusión

12:30-12:45 Pausa – desplazamiento

12:45-14:00 Arantza Begueria y Marta Solans: Un chucrut en la calle. Fermentar encuentros multiespecie (20’ pres + chucrut colectivo)

14:00-15:15 Pausa para comida

15:15-16:30 Taller de cierre: ¿Cómo hacernos cargo? Presenta y modera: Pablo Alonso

Descargar el programa: PDF