How to care for the opening of care infrastructures? | ¿Cómo cuidar de la apertura de las infraestructuras del cuidado?

[EN] How to care for the opening of care infrastructures?

(Versión en castellano más abajo)

The mess we’re in has accentuated two recurring concerns, perhaps with newer nuances: (1) the importance of tinkering and opening up care infrastructures and equipment; (2) the relevance of experimenting with their documentation (precisely in the distance of a remote confinement)

(1) Here we are again in an austerity crisis, again care as the main mode of response, and yet again in need of proprietary equipment, closed down by patents and strict rules of circulation (where the health expertocracy & free market meet). But there are also mismatches…

The previous crisis brought out a wealth of forms of tinkering and inventiveness, DIY hacks and 3D printed contraptions in all kinds of initiatives. That crisis deeply impacted architecture and design, but health systems protected themselves from what was though to be a dangerous experiment …

Health struggles revolved around supporting public infrastructures, but beyond a discussion around generic drugs, the ‘question concerning technology’ did not seem to pop up much, even though its importance was highlighted (e.g. open orthopedics and technical aids)

The urban experimentation of many DIY urbanism, collective architecture and handmade urbanism… made emerge a context to explore other ways of opening up the city’s infrastructures and their rights. All of this has been sadly crumbling: too much personal – and too little institutional – an effort

Now a new techno-political field seems to emerge, even more closed than the previous one: Will this situation of health infrastructural collapse allow for an experimentation with seizing the means of care, opening up an inquiry on how this might be supported by public infrastructures? Time will tell

(2) Now, as it happened, those findings and practical solutions need to be traced and circulated, knowledge of an expert and experiential kind sprout and turn ideas that come and go. We document to share, but also not to forget…

And, also, a great variety of digital platforms erupt, wishing to centralise the archiving of such experiences, their tagging and categorization: websites, telegram channels, but also Twitter as an archive of a tinkering society in need of auto-inscribing to endure, when not just to be…

With a big difference: ten years ago, online presence was treated as a mere support, an aid, main-staging embodied togetherness. However, in the distance of a remote confinement digital documentation takes on a different – and greater – relevance

Many of the insurgent archives documenting the critical experiences of years ago have now disappeared: we didn’t have the time, the will, the conditions to work to maintain and care for all of them – some have survived, many thanks to the use of commercial platforms whose servers are still intact

Will we forget and obliterate what we have learned, the traces of the new that emerge, the timeless solutions that always reemerge, the dramas of the moment? Sure, we need to forget in order to go on, but digital records are deeply fragile. Will we let the same thing happen to us again? What to do?

P.S. This thread is a testimony of many conversations in the last years with @entornoalasilla @adolfoestalella @acorsin @cboserman @jararocha @blancallen @birrabel @dlopezgom @ CareNet_IN3 @zuloark @Makeatuvida @Alephvoid @autofabricantes @ alafuente @ janinakehr @SaraLF @crinamoreno

P.S.2. But also a reflection after witnessing what @frenalacurva @ItaliaCovid19 @CovidAidUK @nwspk are making emerge, together with the great number of health practitioners and makers documenting their inventiveness – here on Twitter, for instance – around the globe

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Slightly amended version of a thread published on Twitter

[ES] ¿Cómo cuidar de la apertura de las infraestructuras del cuidado?

Este momento delirante ha acentuado dos preocupaciones recurrentes, con nuevos matices: (1) la importancia del cacharreo o la apertura de infraestructuras y equipamientos del cuidado; (2) la experimentación con su documentación (en la distancia de un confinamiento a distancia)

(1) De nuevo una crisis por austeridad, de nuevo la centralidad del cuidado como respuesta, de nuevo la necesidad de equipamientos cerrados por patentes y reglas estrictas de circulación (donde cruzan la expertocracia sanitaria y el libre mercado). Pero con algunas diferencias…

La anterior crisis sacó la inventiva cacharrera, un despliegue de ñapas, makeos, impresión 3D e iniciativas do-it-yourself para todo tipo de actividades. Esa crisis afectó de lleno a arquitectura y diseño, pero el mundo de la salud se protegió: era una experimentación peligrosa…

La lucha de la salud se centró en torno a su sostenimiento público, pero más allá de la discusión sobre los medicamentos genéricos, la pregunta por la tecnología no parecía abrirse, aun cuando se planteó su importancia con fuerza (e.g. ortopedias y ayudas técnicas abiertas)

La experimentación urbana de lugares como Can Batlló o el Campo de Cebada, el handmade urbanism… generaron un contexto para explorar otros modos de hacer ciudad con infraestructuras abiertas. Todo eso ha ido cayendo tristemente en desgracia: mucho esfuerzo y poca institución

Ahora se abre un nuevo campo tecno-político, todavía más clausurado que el anterior: ¿Permitirá esta situación de colapso sanitario abrir a indagación y sostenimiento con infraestructuras públicas la experimentación con la reapropiación de los medios del cuidado? El tiempo dirá

(2) Ahora, como entonces, eso hallazgos y soluciones prácticas necesitan abrirse y circular, saberes y conocimientos experienciales que brotan y se convierten en ideas que vienen y van. Se documenta para compartir, pero también para no olvidar

Y, de nuevo, comienza la panoplia de plataformas digitales para su archivado centralizado, su etiquetado y categorización: webs, canales de telegram, pero también Twitter como archivo de una sociedad cacharrera que busca auto-inscribirse para subsistir, cuando no existir…

Con una gran diferencia: hace diez años, lo online era un apoyo o soporte, quedando el vínculo corpóreo en una centralidad; en la distancia de un confinamiento a distancia, sin embargo, esa documentación digital cobra una importancia nuclear

Desaparecieron muchos de esos archivos insurgentes de la experiencia crítica de hace años: no les pudimos meter ganas, esfuerzo, manutención y cuidado a todos ellos – algunos han subsistido, muchos gracias al uso de plataformas blog cuyos servidores siguen en activo

¿Olvidaremos y haremos caer en el olvido todo lo aprendido, los trazos de lo nuevo que emerge, las soluciones atemporales, los dramas del momento? Cierto, necesitamos olvidar para vivir, pero el registro digital es frágil ¿Dejaremos que nos pase lo mismo otra vez? ¿Qué hacer?

PD. Aquí acordándome mucho de cientos de conversaciones con @entornoalasilla @adolfoestalella @acorsin @cboserman @jararocha @blancallen @birrabel @dlopezgom @CareNet_IN3 @zuloark @Makeatuvida @Alephvoid @autofabricantes @alafuente@janinakehr @SaraLF @crinamoreno

PD2. Pero también pensando en todo lo que están abriendo @frenalacurva @ItaliaCovid19 @CovidAidUK @nwspk y la cantidad de profesionales del mundo sanitario documentando su inventiva

PD3. Y también muchas de las conversaciones recientes con @janinakehr @SaraLF @crinamoreno – fuente de tantas reflexiones interesantes

Adaptación de un hilo publicado originalmente en Twitter

Picture credits: Patent spec of Le Prieur regulator (1946-47) (Wikimedia Commons)

Estados alterados: Un taller catártico-terapéutico para pensar el Estado de los STS (Red esCTS)

Llamada a participación

Formato especial del encuentro de la Red esCTS en Lisboa, 7-9 junio 2017

Organizado por Nizaiá Cassián, Gonzalo Correa & Tomás Sánchez Criado

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Estados alterados: Hoy en día se nos aparecen Estados por todas partes, pero en los estados más diversos. Los nacionalismos los toman para sí, los miman, los cuidan (a sus des-maneras) y los reclaman para reivindicar las fronteras de la pureza unitaria, inventando a veces nuevas formas del fascismo. Un runrún neoliberal nos los quiere recortar a toda costa, privatizándolos o externalizándolos. Mientras tanto, movimientos vecinales y ciudadanos de diferente tipo reivindican y practican otras formas de lo público y de lo común no estatal. Nuevos municipalismos, plataformas y colectivos ciudadanos movidos por la idea de un gobierno de los ciudadanos, experimentan con diferentes formatos y dispositivos de toma de decisiones:  nuevos objetos, nuevos laboratorios y ensoñaciones institucionales que producen grietas, pero que en ocasiones abren también muy diferentes formas de estabilización o coqueteos con formas alternativas de gestión, pobladas por nuevos expertos y técnicos con sus métodos alterados y alterantes. Pero también tenemos la incesante y perpetua producción de siempre nuevas formas de exclusión, con sus barreras morales (más o menos bienpensantes), sus fronteras y muros, sus desclasados y parias, y sus formas de arreglárselas al margen del estado.

Estados que son estados de ánimo: de esperanza, de desesperación, de alegría, de inquietud, de satisfacción, de experimentación en la incertidumbre, de indignación, de tristeza, de miedo, de paranoia o de control. Estados que son estados de cosas: donde se acomodan, congregan, dispersan y predisponen los cuerpos, con sus posiciones, disposiciones e indisposiciones.

Estados alterados: es una llamada a re-pensar el Estado de los STS. Esto es, no sólo a reflexionar sobre la manera en que se ha pensado la cuestión del Estado desde los STS, sino también las maneras en que nos relacionamos con sus diferentes esencializaciones y desencializaciones: el modo en que intervenimos en sus configuraciones diversas, las palabras e imágenes que ponemos en juego para hacerlos inteligibles, los métodos con que operamos y fabricamos distintos límites y topologías, en que lo dotamos de cuerpo o lo descorporeizamos, lo espoleamos o lo zancadilleamos. Y más particularmente cómo pensar o fabricar desde los STS una relación con lo estatal en estos particulares tiempos de crisis (crisis del estado de bienestar, pero también crisis del bienestar del estado; o de nuestros lenguajes, de los intersticios, complicidades y figuraciones de las que nos dotamos para dar cuenta de ello).

Quizá este sea el momento de pensar cómo alterar nuestras estados, cómo dar estabilidad a otras formas de lo im/posible, cómo repensar el Estado de los STS, librando la catarsis a las manos de una terapéutica colectiva.

Estados alterados: se propone como un taller catártico-terapéutico para alterarnos, trabajando las diferentes maneras en que los STS han alterado su mirada sobre lo estatal, así como sobre las formas en que nuevas alteraciones pudieran traer consigo una alteración relevante de esas maneras de mirar, hacer e intervenir en tiempos revueltos y convulsos. Para ello, nos convocamos a enviar distintos estados alterados, reflejados, pensados o imaginados a través de artefactos, objetos, viñetas etnográficas, materiales fotográficos o sonoros, fragmentos de noticias o discursos, definiciones académicas o disquisiciones peregrinas. Estados alterados que den cuenta de diferentes tipos de alteración, que nos obliguen a dirimir qué alteración requieren esos estados alterados.

El taller Estados alterados consistirá en (1) una breve contextualización para luego (2) presentar distintos estados alterados que sirvan de material clínico para nuestra exploración. Posteriormente (3) invitaremos a las participantes a reunirse en grupo para re-presentar, re-pensar y re-imaginar esas distintas alteraciones (en formato collage, actuación, o la alteración que se haga disponible). Finalmente (4) cada grupo ensayará una propuesta de catarsis colectiva, un modo de alterarse y relacionarse con esos estados alterados.

Envíanos tus propuestas de estados alterados a: estadosalterados2017@gmail.com | Fecha límite: 30 de abril de 2017