Planning Miseducation is a book full of intentions and intensities. It is an intervention against dissatisfaction with how urban design and planning have been taught. If you ever imagine teaching and learning planning and design for cities differently, rather than mere repetition without making a difference, this book is for you. If you believe that planning and design are about making spaces of hope, for a city yet to come, this book is also for you. It is a reference for those who are keen to stop the bad education, to relearn the urban expertises from informal, street-related knowledges, and to take the risk of planning and organising the positive miseducation of future planners and designers.
Contributors: Geetika Anand, Antonio Bernacchi, Tomás Criado, Rendy Diningrat, Federica Duca, Enrique Espinosa Sánchez, Adolfo Estalella, Ignacio Farías, Verónica Francés, Ester Gisbert, Rupali Gupte, Mennatullah Hendawy, Gilly Karjevsky, José Laulhé, Alicia Lazzaroni, Mark Lemanski, Pablo Llobera, Ana López Ortego, Veljko Markovic, Candela Morado, Enrique Nieto, Manuel Pascual, Alberto Peralta, Camilo Pinto AKA Casi Nadie, Indrawan Prabaharyaka, La Escuela Nunca y los Otros Futuros (Ignacio Rivas, Leandro Cappetto and Eloise Maltby Maland), Poonam Prakash, Nahuel Quiroga, Prasad Shetty, Jörg Stollmann, Fotini Takirdiki, Rosario Talevi, Kemal Taruc, Raúl Urquiaga and Bohdan Volynskyi.
In my contribution I wish to imagine a practice of weird urban study where to miseducate planners to engage in:
A School for the Urban Pluriverse: Learning to Inquire on the Many Ways of Inhabiting
The peculiar Euro-American way of living has come to be premised on highly infrastructured urban landscapes, of variegated kinds. Once considered the pinnacle of modernity, these settlements have had an unmitigated role in unfolding human-centric modes of inhabiting, with disastrous planetary effects: the anthropogenic environmental devastation some call the “urban Anthropocene”. In this disorienting moment, which calls into question how the Moderns have inhabited planet Earth and what they took for granted, might require urban experts and regular urbanites to re-learn what urban habitation might mean from many other urban actors. The current predicaments suggest the need for new learning spaces: not secluded institutions where to be instructed in what must be known; rather, porous sites devoted to making the plural conditions of urban habitability thinkable and liveable as a problem not yet fully known, that is, as a ‘pluriverse’. This notion, cultivated by pragmatist thinkers, has been reinvigorated by a decolonial urban agenda suggesting there are many different and uncommon ways of living beyond the modern ‘one-world world’ worth exploring. Following these lines of insight, this text is a manifesto for A School for the Urban Pluriverse: a space where different urbanites, including urban experts with their technical knowledges, might get acquainted or ‘sensitise’ themselves to the needs of these times of change. Such an experimental pedagogical impulse would demand searching for inspiration in those forms of living — human or other than human — crushed by modern ways of infrastructural inhabitation. Perhaps there are no better guides, no better ways to proceed than to inquire into what it might mean to inhabit together with the many others left behind by the modern urban project. Put otherwise,working with manifold urban actors and thinking collectively about what to do with existing modern infrastructure might invite us to imagine a school where to re-learn what urban inhabiting might mean today.
Hoy en eldiario.es, Brais Estévez y yo publicamos la siguiente tribuna de opinión
Evitar lo peor: por una respuesta ciudadana al calor extremo
Frente al calor extremo producido por nuestras formas de vida moderna, las políticas de acción climática no pueden limitarse a simular y anticipar escenarios catastróficos para gestionar técnicamente lo peor por venir. También deben cultivar una imaginación democrática capaz de prevenir esos futuros mediante el compromiso, aquí y ahora, con el mantenimiento de las condiciones de habitabilidad de nuestros entornos más inmediatos
Desde el pasado 15 de julio, numerosos medios de comunicación se han hecho eco de “Barcelona a 50 ºC”, una de las nuevas iniciativas de acción climática del Ayuntamiento de Barcelona para preparar la ciudad ante episodios de calor extremo. Concretamente, se trata de un simulacro previsto para 2027 que se desarrollará en dos fases. La primera «de despacho», tendrá lugar en febrero de ese mismo año, y servirá para coordinar la respuesta de emergencia desde los distintos servicios y equipamientos municipales. La segunda, prevista para septiembre, recreará los efectos sobre las infraestructuras de una ola de calor monstruosa que condujera a la ciudad a un colapso sociosanitario, la disrupción en el acceso a suministros básicos como el agua y un apagón energético sin precedentes. En palabras del alcalde Jaume Collboni, el anuncio del simulacro supone poner en marcha «la cuenta atrás hacia el día que llegue Barcelona a 50 grados», una acción que presenta como un legado de protección y concienciación para el futuro.
La iniciativa, inspirada en un simulacro análogo celebrado en París en el año 2023, busca evaluar la preparación de la ciudad ante un escenario de estas características: revisar los protocolos de actuación, reforzar la coordinación entre servicios y mejorar la capacidad de respuesta de las infraestructuras urbanas, con especial atención a la protección de la población más vulnerable. Sin embargo, los objetivos declarados y el simbolismo inadvertidamente colapsista de la propuesta parecen abundar en los que consideramos dos problemas fundamentales de la política contemporánea de protección frente al calor extremo: primero, una identificación del calor con una exterioridad meteorológica, marcada por una catástrofe futura casi inimaginable; y, segundo, la centralidad de la respuesta experta ante el problema. Ambas soslayan algunas cuestiones y preguntas fundamentales que creemos debieran informar una política de previsión e intervención del calor urbano en el presente.
Sin descuidar el carácter crucial de la anticipación y la prevención ante proyecciones que anuncian horizontes cada vez más inhóspitos para la habitabilidad, ¿por qué privilegiar un futuro catastrófico como horizonte de la acción política, en lugar de atender a las urgencias y las posibilidades que ya se abren en el presente? La frivolidad y el sensacionalismo con que algunos medios han acogido la propuesta, parecen olvidar los efectos de las sucesivas olas de calor que han afectado a Europa desde el pasado mes de junio. Estas han vuelto a poner de manifiesto las imágenes ya habituales de cuerpos aplastados por el calor, exhaustos y sudorosos, buscando un alivio incierto en hábitats urbanos convertidos en zonas de sacrificio térmico: ya sea bañándose en fuentes municipales, abarrotando las terrazas, plazas y parques o haciendo lo que pueden para refrigerar espacios domésticos mal aislados.
Junto a ellas, también han aparecido muestras de cómo el calor extremo desborda la capacidad de las infraestructuras modernas para sostener la vida cotidiana a partir de un determinado rango de temperaturas hasta ahora poco conocido: las vías del tranvía de Leipzig deformadas por la licuefacción del material sellante entre los raíles y el asfalto, carreteras cortadas en Alemania por el deterioro del firme, escuelas cerradas en Francia ante las temperaturas extremas o la cancelación por parte de la SNCF de algunos de los trenes regionales que conectan París con el sur del país.
En paralelo, una suerte de hype mediático ha situado a España en el centro del debate europeo por su supuesto buen hacer en las políticas de adaptación al calor, a pesar de unos números apabullantes de padecimientos y fallecimientos ante las mismas condiciones térmicas. En este contexto de nacionalismo climático banal, junto al renovado elogio de tecnologías populares de adaptación al calor (la persiana, la siesta, el abanico o el botijo), ha vuelto a cobrar fuerza la red de refugios climáticos impulsada desde 2019 por el Ayuntamiento de Barcelona. Concebida como un sistema de equipamientos y espacios públicos de confort térmico distribuidos por toda la ciudad, esta iniciativa (de implementación y resultados desiguales) ha causado interés en otras ciudades y países. Esperemos que nuestros colegas europeos no se inspiren en sus horarios de cierre: en pleno verano y durante la noche, cuando el aire estancado en el interior de muchas viviendas con mala inercia térmica las vuelve inhabitables. Considerando todo esto, más que simular en una escape room una ola de calor monstruosa del futuro, deberíamos estar imaginando y discutiendo colectivamente cómo responder a las actuales a fin de evitar lo peor.
Más allá de las estrategias cotidianas para soportar las altas temperaturas o de las magras políticas públicas desplegadas para responder a los episodios de calor extremo, parece claro que lo que hoy experimentamos ya no puede entenderse simplemente como «el calor de toda la vida». Lo que durante mucho tiempo pudo vivirse como una contingencia térmica estacional (la canícula, nombre romano para referirse a los «días de perros» en que la estrella Sirius, de la constelación Can Mayor, aparecía en el firmamento), se experimenta hoy como el resultado previsible de un modo de existencia particular: la manifestación de la mutación climática inseparable de la modernidad industrial y nuestro consumo ilimitado de energías fósiles. Los historiadores ambientales Christophe Bonneuil y Jean-Baptiste Fressoz han acuñado el término Termoceno (una variación del Antropoceno) para referirse a una época geohistórica marcada por los efectos de los gases de efecto invernadero que impiden que parte de la radiación infrarroja liberada por la Tierra se disipe hacia el espacio, intensificando la retención de calor en la troposfera.
Antes que como algo «ahí afuera», en las actuales olas de calor resuena el logro macabro de una forma de habitar moderna (infraestructural, carbonífera y extractivista) que, al tiempo que sostiene nuestra prosperidad y nuestras formas de vida urbana, libra una guerra soterrada contra las condiciones mismas de habitabilidad del planeta. Como señalaban los filósofos Jeanne Etelain y Patrice Maniglier en un artículo reciente publicado enLe Monde a propósito de la canícula que afectó a Francia, ya no se trata simplemente de un aire más caliente, sino de «otro aire». Un aire desastroso, atravesado por el entramado infraestructural moderno del que dependemos para movernos, producir, consumir y habitar con algún confort en nuestros entornos urbanos actuales.
Considerando que los episodios recientes de calor extremo arrojan números devastadores y todo tipo de afectaciones en cuerpos e infraestructuras, ¿no hay nada que podamos hacer más allá de organizar simulacros que anticipan lo peor? Porque, ¿qué clase de vida urbana sería la de una ola de calor monstruosa que alcanzara los 50 grados? Sin duda, una no muy deseable, a menos que aspiremos a correr maratones en sarcófagos climatizados, como en Dubái o Abu Dhabi.
Si el calor extremo puede entenderse como una consecuencia previsible de nuestros modos de vida modernos, frente al énfasis experto del simulacro, quisiéramos preguntarnos, ¿qué papel pudiera tener en todo esto la ciudadanía y su capacidad de inventiva? ¿Cómo sostener su anhelo de protección conectándolo, además, con los deseos de otra vida posible? Tras tantos años de innovación democrática, ¿por qué insistimos en que sólo pueden hacerse cargo de la política climática las administraciones y los técnicos, en lugar de liberar la potencia colectiva del hacer y la capacidad de protegerse del Cualquiera para permitir una soberanía climática popular en contextos de emergencia e incertidumbre radical?
Como ponen de manifiesto algunas de las experiencias que hemos documentado en nuestros trabajos recientes, no resulta difícil imaginar otras formas de acción: la habilitación de usos seguros de parques, ríos y playas (siguiendo el rastro de algunas prácticas ensayadas informalmente por la ciudadanía); la instalación de toldos, umbráculos y otras formas autoconstruidas de climatización; la apertura nocturna de refugios climáticos acompañada por actividades de mediación cultural durante los episodios de calor extremo; por no hablar de la reorganización del orden laboral y de la movilidad durante las olas de calor más severas. Mientras que ya existen algunas iniciativas para hacer más vivibles nuestros entornos durante el día, la adaptación térmica nocturna necesita comenzar a articularse. Aunque, más que un déficit de soluciones, lo que parece persistir es una limitación del imaginario político: acerca de quiénes pueden actuar, cómo pueden hacerlo y bajo qué formas de organización colectiva.
Dicho esto, ¿por qué nuestras políticas climáticas insisten una y otra vez en justificarse desde alertas paralizantes, enfatizando las catástrofes por venir para, en el mejor de los casos, demostrar el poder operativo y tranquilizador de la respuesta experta? ¿Por qué esa respuesta técnica tiende a escenificarse de forma espectacular, en lugar de traducirse en una mejora sostenida de nuestro deficiente parque de viviendas, mediante acciones como el pintado de cubiertas de blanco, el refuerzo del aislamiento térmico o subsidiando a la producción de energía renovable para una climatización efectiva? ¿Por qué simular siempre lo peor con pocos medios, en lugar de poner nuestros mayores recursos, el empeño y la urgencia en abrir imaginarios cuidadosos y plurales de cómo evitarlo, aquí y ahora, para que el contador nunca llegue a marcar 50 grados?
Todos nuestros esfuerzos deberían ir orientados a hacer posibles y deseables las enormes transformaciones colectivas que pudieran permitirnos evitar a toda costa la situación que se quiere simular en Barcelona. Por ejemplo, coordinando democráticamente la despavimentación o el desmantelamiento infraestructural que pudieran permitir reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, descompactar suelos, cambiar materiales o ampliar las iniciativas de renaturalización de la ciudad que permitan un mayor confort térmico.
Volviendo sobre el simulacro, en caso de apostar por este tipo de iniciativa, ¿por qué no simular una respuesta comunitaria, gozosa y vibrante, de amplio espectro y larga duración, en lugar de puramente técnica y de emergencia? Puestos a imaginar: ¿por qué no estimular la creatividad de todo tipo de respuestas, desde diferentes simbolismos y perspectivas, desde el deseo de una vida urbana posible, reduciendo nuestra dependencia de las infraestructuras de la cultura fósil que calientan nuestro planeta, además de nuestros cuerpos y entornos? Si el desafío climático es también un asunto de imaginación colectiva, ¿por qué no dedicar nuestros mayores esfuerzos y recursos a experimentar democráticamente con formas deseables de buena vida en entornos más habitables, en lugar de limitarnos a ensayar nuestra supervivencia militarizada en hábitats cada vez más cálidos e inhóspitos?
La próxima semana Tomás Criado, Irra-Rodríguez Giralt y Alejandro Limpo estaremos participando desde el CareNet (UOC) de Territorio Experimenta V, impulsado por el programa Cultura y Ciudadanía / Cultura y Ruralidades del Ministerio de Cultura.
Además de colaborar con una charla sobre las relaciones entre nuestros estudios de los desastres lentos, el papel de las ciencias sociales en estos contextos y nuestro interés por metodologías colaborativas y especulativas, estaremos participando como expertos del Eje 4. Cultura, mediación y construcción de futuros, facilitado por Fran Quiroga (Concomitentes).
Os dejamos toda la información y el programa de mano.
TERRITORIO EXPERIMENTA V: LABORATORIO DE EXPERIMENTACIÓN E INNOVACIÓN CULTURAL Y SOCIAL
El papel de la cultura y el ejercicio de los derechos culturales en contextos posdesastre
Los Llanos de Aridane, La Palma. Canarias.
15-19 de junio de 2026
Presentación
Territorio Experimenta V es un proyecto impulsado por el programa Cultura y Ciudadanía / Cultura y Ruralidades del Ministerio de Cultura. Su objetivo es generar un espacio de experimentación e intercambio de conocimiento desde el que articular iniciativas, herramientas, marcos y procesos de trabajo capaces de proyectar nuevas narrativas y respuestas culturales ante los retos del porvenir social, ecológico y territorial.
En esta edición, el proyecto explora la capacidad de la cultura para activar, reforzar y desarrollar vínculos entre memoria, arraigo, resiliencia, imaginación, innovación social y reactivación comunitaria, especialmente en situaciones de emergencia y posdesastre. Asimismo, presta atención a iniciativas orientadas a garantizar el ejercicio de los derechos culturales en estos contextos.
El foco se sitúa en territorios afectados por desastres naturales y fenómenos climáticos extremos que han transformado profundamente sus paisajes humanos, naturales y culturales. Entre ellos se incluyen el terremoto de Lorca (2011), la erupción volcánica de La Palma (2021), las DANAs en el Mediterráneo (2024), los incendios forestales de 2021, 2022 y 2025, así como las olas de calor y las sequías extremas.
Territorio Experimenta V en La Palma
Territorio Experimenta V se celebra en Los Llanos de Aridane, La Palma, del 15 al 19 de junio de 2026, con la colaboración del Cabildo de La Palma y el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El encuentro coincide con la celebración de la II Jornada de Buenas Prácticas en Patrimonio Cultural Inmaterial, organizada por el Instituto del Patrimonio Cultural de España del Ministerio de Cultura.
En esta edición, para el diseño del programa contamos con el apoyo de un comité asesor externo, conformado por:
Olga Blasco, profesora titular de Economía Aplicada de la Universitat de València y asesora científica del Ministerio de Cultura.
Carmen Grau, investigadora sobre prevención y gestión de desastres naturales en la Universidad de Waseda (Japón) y miembro del Observatorio Valenciano de Resiliencia Climática y Gestión de la Dana.
Marcia Jadue, investigadora y técnica de gestión del Observatori Cultural de la Universitat de València.
Rüdiger Ortiz, biólogo, técnico superior de evidencia científica para el Congreso de los Diputados a través de la Oficina de Ciencia y Tecnología (Oficina C) y asesor en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Elena Pérez, profesora titular en la Universidad Europea de Canarias e investigadora principal del proyecto “Memoria, paisaje y futuro tras el volcán: patrimonio, turismo y comunidad en el Valle de Aridane”.
Fran Quiroga, investigador transdisciplinar y director de Concomitentes, programa que promueve y media en las relaciones entre artistas y sociedad civil.
Miguel Villalba, antropólogo social y cultural que, desde la investigación y la creación audiovisual, ha abordado las relaciones entre identidad, memoria colectiva y patrimonio en La Palma.
El laboratorio contará con la participación de 35 personas procedentes de diversos sectores, disciplinas y contextos, que trabajarán de manera colaborativa en el diseño de nuevas propuestas, herramientas y estrategias alineadas con los objetivos y ejes temáticos de esta edición. Este espacio de trabajo favorecerá el intercambio de conocimientos y experiencias, así como la articulación de enfoques interdisciplinarios para abordar de forma integral los retos planteados.
Además, Territorio Experimenta V incorporará una programación abierta al público que incluirá la presentación de proyectos y experiencias vinculadas al papel de la cultura en contextos de emergencia y transformación, impulsadas desde distintos territorios del país. Esta programación permitirá compartir el proceso de trabajo del laboratorio y socializar sus resultados, promoviendo el diálogo con la ciudadanía y ampliando el alcance e impacto de la iniciativa.
Antecedentes y marco institucional
El proyecto se inscribe en el programa Cultura y Ruralidades, que promueve el acceso, la creación y la participación cultural en todo el territorio, con especial atención al medio rural como espacio de innovación y desarrollo sostenible.
En este marco, Territorio Experimenta V surge como evolución de Rural Experimenta, una iniciativa iniciada en 2019 que ha impulsado laboratorios de innovación cultural en distintos territorios. Tras cuatro ediciones, el programa ha ampliado y abierto su enfoque y metodología, consolidándose como una plataforma para repensar el papel de la cultura en la transformación social, ecológica y territorial.
Esta iniciativa se enmarca, a su vez, en el Plan de Derechos Culturales, que reconoce la cultura como un bien común y un derecho fundamental, y promueve su ejercicio efectivo en condiciones de equidad, diversidad y participación. En este contexto, Territorio Experimenta V se alinea con estos principios al situar los derechos culturales en el centro de los procesos de innovación, intervención y reconstrucción territorial, especialmente en escenarios de crisis.
Enfoque metodológico
El laboratorio se concibe como una comunidad epistémica orientada a reconocer y amplificar las capacidades colectivas que emergen en contextos de crisis. No solo busca activar mecanismos de resistencia, sino también, y especialmente, restaurar la memoria e imaginar nuevas formas de convivencia y cuidado de las comunidades, sus entornos y sus culturas, garantizando al mismo tiempo sus derechos culturales.
A través de metodologías colaborativas y una dinámica basada en la inteligencia colectiva, las personas participantes explorarán el potencial de la cultura para generar narrativas renovadas, abrir vías de cuidado y reparación simbólica y material de comunidades, paisajes y patrimonios, así como ensayar respuestas que fortalezcan la vida en común ante escenarios de transformación acelerada y, a menudo, traumática.
Los resultados de este proceso de trabajo colectivo se recogerán en una publicación que sistematizará los aprendizajes, metodologías, herramientas y propuestas desarrolladas durante el laboratorio. Esta publicación estará orientada a facilitar la transferencia de conocimientos a otros territorios y contextos, así como a contribuir al diseño de políticas públicas, estrategias institucionales y prácticas culturales más eficaces en situaciones de emergencia y reconstrucción. Asimismo, se concibe como un recurso abierto que permitirá visibilizar experiencias, generar marcos de referencia compartidos y fortalecer redes de colaboración entre agentes culturales, administraciones y comunidades, ampliando el impacto del laboratorio más allá de su desarrollo presencial.
Ejes temáticos
Esta edición plantea una reflexión sobre el papel de la cultura y la garantía de los derechos culturales en contextos de emergencia y posdesastre. Como novedad, el enfoque se amplía más allá del ámbito rural para incorporar también entornos urbanos, reconociendo que las situaciones de emergencia afectan de manera creciente a ambos contextos.
Desde esta perspectiva, el proyecto propone un espacio de reflexión en torno al papel de la cultura y la creatividad comunitaria como herramientas de adaptación, y sobre cómo contribuyen a comprender, cuidar y reimaginar los territorios, así como a construir futuros en los que la vulnerabilidad pueda transformarse en una oportunidad para el encuentro, el aprendizaje y la transformación compartida.
En este marco, se establecen cuatro ejes temáticos de trabajo:
Eje 1. Cultura como dimensión estructural en la gestión de emergencias y reconstrucción
Este eje propone integrar de manera efectiva la dimensión cultural y patrimonial en las estrategias, planes y herramientas de gestión del riesgo de desastres y reconstrucción, tomando como referencia el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres (2015–2030) y la normativa estatal y autonómica aplicable (como el artículo 19 de la Ley 5/2025, de Volcanes de Canarias).
Se plantea incorporar la cultura en todas las fases de la gestión integral —prevención, mitigación, respuesta, recuperación y memoria— superando su consideración limitada a procesos posteriores de reparación simbólica. Se parte del reconocimiento de que las catástrofes afectan no solo a infraestructuras y ecosistemas, sino también a paisajes culturales, imaginarios, memorias y prácticas comunitarias.
La cultura se sitúa, así, como un eje estratégico para fortalecer la resiliencia territorial, el cuidado emocional, la reactivación del tejido social y la garantía de derechos, contribuyendo a procesos de reconstrucción más sostenibles, inclusivos y vinculados a las comunidades afectadas.
Eje 2. Protección y activación del ecosistema cultural
Este eje se centra en la identificación y sistematización de aprendizajes derivados de experiencias recientes, como la red de asesoramiento y acompañamiento al sector cultural valenciano tras la DANA, mediante el análisis de procesos, medidas y mecanismos de coordinación desplegados en contextos de emergencia.
A partir de ello, se busca definir herramientas de respuesta y colaboración institucional y sectorial que permitan articular una hoja de ruta para la activación del ecosistema cultural. Esto incluye mecanismos de financiación, modelos de gobernanza, instrumentos de apoyo al sector y estrategias de reactivación cultural.
Asimismo, se reconoce el papel clave de las redes asociativas por su capacidad de articulación, movilización de recursos y mediación entre la sociedad civil y las administraciones públicas. El eje incorpora también el desarrollo de sistemas de información e indicadores que faciliten la planificación, evaluación y sostenibilidad de las políticas culturales, así como la formulación de recomendaciones operativas para mejorar la preparación, respuesta y recuperación ante futuras crisis.
Eje 3. Cultura, mediación y memoria colectiva
Este eje aborda el papel de la cultura en la preservación y activación de la memoria social y cultural en contextos de desastre. Se orienta a identificar y analizar iniciativas que contribuyan a sostener estas memorias, extrayendo aprendizajes y estrategias transferibles para fortalecer la resiliencia comunitaria.
Se reconoce el potencial de la mediación y de las prácticas artístico-culturales como herramientas de cuidado, acompañamiento emocional y elaboración colectiva del duelo, favoreciendo espacios de escucha, reconocimiento y reconstrucción social.
Asimismo, se plantea la memoria del desastre como un elemento clave para evitar el olvido y la pérdida de saberes y experiencias, promoviendo su integración en los relatos colectivos. Esto incluye la recuperación de biografías, archivos y patrimonios familiares, así como la incorporación de aprendizajes intergeneracionales que refuercen los vínculos comunitarios y el arraigo territorial.
Eje 4. Cultura, mediación y construcción de futuros
Este eje se orienta a la reconstrucción cultural y simbólica desde una perspectiva de futuro, mediante la identificación y análisis de iniciativas que impulsen nuevas narrativas y formas de habitar los territorios afectados, aprovechando aprendizajes y estrategias transferibles.
Se promueve el desarrollo de procesos culturales y artísticos arraigados en las comunidades, basados en metodologías participativas, inclusivas y no extractivistas, que partan de la escucha activa y se ajusten a los tiempos y necesidades del territorio, contribuyendo a reforzar el tejido social y la identidad colectiva.
Asimismo, el eje impulsa la imaginación, la cocreación y la acción colectiva como formas de generación de conocimiento situado, favoreciendo la construcción compartida de nuevos imaginarios. Desde el reconocimiento de la cultura como una infraestructura relacional clave en contextos de transformación, se busca aplicar estos aprendizajes a los desafíos del cambio climático y la transición ecológica, promoviendo formas de vida más adaptativas, sostenibles y orientadas al futuro.
As part our contributions to the ASA2022: Anthropology Educates online conference (14 March to 7 November 2022), with my long-time colleagues Ester Gisbert and Enrique Nieto, we wrote a chapter contribution on our anthropological explorations of architectural education.
Learning and education are fundamental to human experience – yet they have often been side-lined in anthropological inquiry. Educating Otherwise brings these questions to the centre, exploring what anthropology can reveal about how people learn, and what learning reveals about anthropology itself. Spanning formats ranging from short essays to ethnographic fiction, the volume is organised around five themes: anthropology as education, decolonising the academy?, student-academic collaborations, anthropology and the university, and anthropology across disciplines. Together, these examine how anthropological education can perpetuate exclusion and privilege while also offering vivid, grounded accounts of more regenerative ways of teaching and learning.
Here is our contribution:
Mutual Intraventions: Anthropology and/as Architecture, and the Other Way Round
In recent years, both independently and in a series of teaching collaborations, we have been exploring what architecture and anthropology can learn from one another. Whereas for anthropologists, architecture could inspire a more materially grounded, compositionist, and interventionist approach, anthropology’s emphasis on processual and relational inquiry, together with the conceptual vocabularies and borrowings from more-than-human, multispecies and new materialist thought, might also help us to rethink architectural practice. In this chapter we wish to discuss the ‘conceptual travails’ – or, as we will call them, the ‘mutual intraventions’ – we have been undertaking over the last eight years.
The climatic mutation of extreme heat has plunged modern cities into their greatest design crisis in centuries. This mutation challenges our cultural conceptions of urban habitability and demands a profound shift in our conceptual and political institutions. What is the role of the humanities in this context? My recent ethnographic work seeks to reverse the technocratic trend of seeking quick techno-fixes. In an era of urgency, how can we prioritize collective thinking, when reflection is often dismissed as a hindrance to decision-making? How can we shape future urban spaces without imposing a singular vision, accounting instead for the multiplicity of human and non-human life?
As I see it, we must reclaim experimentation and ways of ‘probing in the dark’ to reimagine future habitability. One such space is the Department of Umbrology, a speculative institution for the study of and intervention in the urban life in the shades. This project unites Barcelona-based partners across humanities, architecture, arts, and environmental sciences: the CareNet and DARTS groups (UOC), Arquitectura de Contacte, Nusos Coop, and the Laboratori de Pensament Lúdic. Beginning in January 2026, through a series of seminars, multimodal workshops and a festival the project collectively wishes to work out ‘darkness’ of the present: highlighting intergenerational and interspecies knowledge to reclaim the popular sovereignty of shades and the protection they offer in a changing climate.
Speaker
Tomás Criado is an anthropologist and STS scholar, especially interested in urban environmental phenomena. He works as a Ramón y Cajal Senior Research Fellow at the CareNet group of the Social and Cultural Transformations Interdisciplinary Research Centre (TRÀNSIC) at the Open University of Catalonia. In his ethnographic and public engagement work, he has inquired on different forms of material and knowledge politics in environments where care is invoked as a mode of urban intervention: either as a peculiar form of techno-scientific activism (democratising knowledge, design practices and infrastructures) or as a practice of articulating peculiar ecologies of support (accessible and late life urbanism, urban heat mitigation plans, multispecies architecture).
Chair/discussant:Dr Angela Marques Filipe (Sociology, Durham University). Email: angela.m.filipe@durham.ac.uk.
The Zoom link will be circulated closer to the event. If you have any access requirements, please get in touch with us at imh.events@durham.ac.uk.
En mi viaje a Ciudad de México el pasado mes de agosto, mi querido amigo Pablo Hoyos (profesor de psicología social en la UAM-Itzapalapa) me invitó a participar del proyecto de podcast Puentes voladizos columpiándose: un fascinante proceso de invención colaborativa (explorando formas de ex-carcelar el relato) entre las Mazmorras, un grupo de mujeres privadas de la libertad en el CERESO de Escobedo (Nuevo León, México), y diversxs aliades con quienes han venido jugando a problematizar temas contemporáneos tendiendo puentes desde la cárcel.
Podcast: Puentes voladizos columpiándose
Esta primera temporada, las Mazmorras piensan y debrayan junto al Departamento de Umbrología, encabezado por Tomás Criado de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Las Mazmorras son: Érika, Isabel, Mayte, Queta, Leti, Marisela, Casandra, Ana Laura.
The whole seminar was also recorded, and here’s the video of my talk:
The possible city: On dismantling Infrastructure to make Interstice habitable for all life forms
Although the genealogy of the term ‘public space’ is relatively recent, its material form has deeper roots and can be read as part of what could be called a modern Euro-American mode of building cities. Drawing from Egin Isin’s work public space can be read as part of a genealogy of the city as a ‘machine of difference,’ laying out distinct figures of citizenship, founded on an analysis of their alterities. Here, I offer an update to Isin’s typology in the form of a ‘tale of two cities,’ one attempting to make it face the conditions of our urban present. The first I will call Infrastructure, the existent city at the end of the modern world: one that divides, spatializes, and segregates bodies and beings according to notions of hygiene and modernist governmentality. I exemplify through the historical treatment of pavements, rats, dogs and trees, as well as disabled people. I argue that this form of urban infrastructuration offers nothing more than a ‘conditional inclusion’ to humancentric welfare. The focus on devising infrastructural solutions (hard surfaces or similar brutal forms of urban emplacement) has contributed to new forms of othering, exposing a wide plurality of urban bodies to uninhabitable milieus, further eroding the welcoming and gathering functions of public space. The second city it’s called Interstice: the possible city yet to come, sadly visible because of as well as subjugated by Infrastructure. Intervening in this domain of infrastructural solutionism, I foreground activist, artistic and pedagogical projects where multispecies urban landscapes appear less as an infrastructure and more as interstices of urban habitability: where different forms of coexistence between human and non-human bodies can be explored and supported.
How to cite: Criado, T. (29 April 2026). The possible city: On dismantling Infrastructure to make Interstice habitable for all life form International seminar Interspecies City, CCCB, Barcelona. https://hdl.handle.net/10609/155182
The public in public spaces is usually understood as consisting of human beings (and perhaps their pets). But the public can include many more life forms. There is a vast variety of organisms, from microbes and fungi to plants and animals whose home is the city.
What would it mean to design for all those publics? How can we take into account the lives of all those urban dwellers who are not human, and who are not always treated with due compassion? What is a public space that might be accessible for all forms of life?
9:30 a.m. Introduction: Hans Ibelings
9:45 – 11:45 a.m.
The evolution of public space
Urban public space has a very long history, but the term “public space” is only half a century old, and its definition has been evolving and expanding.
Sonia Curnier, architect and associate professor in Architectural and Urban Theory / HEIA-FR Tomás Criado, anthropologist and interdisciplinary researcher at the Universitat Oberta de Catalunya
12:00 – 1:30 p.m.
Life in the city
How can we imagine city life in an all-encompassing way? What does it mean to be human in a public space for everyone? How can we encounter and engage with other organisms?
Michael Marder, philosopher, Ikerbasque Research Professor of Philosophy at the University of the Basque Country Marta Tafalla, philosopher and lecturer at the Autonomous University of Barcelona
3:00 – 5:00 p.m.
The design of public space for other than humans
How can and should public space accommodate organisms that are other than human? What would this require from designers if public space is to be made truly inclusive?
Helen Wilson, social and cultural geographer, professor at Durham University Aura Luz Melis, architect and partner at the Amsterdam-based design studio Inside Outside Joan Pino Vilalta, professor of Ecology at the Autonomous University of Barcelona and director of the Centre for Ecological Research and Forestry Applications (CREAF)
Por la intermediación de los comisarios web de La Casa de la Arquitectura––Bartlebooth (Antonio Giráldez López y Pablo Ibáñez Ferrera) y Diego Morera Sánchez, a quienes agradecemos su atención y amabilidad––hace unos meses tuvimos el enorme privilegio de poder presentar nuestro trabajo en el Departamento de Umbrología en una conversación que acaba de ver la luz.
En la misma participamos: Tomás Criado (CareNet, UOC), Marc Sureda (Arquitectura de Contacte) y Antonio R. Montesinos (Laboratorio de Pensamiento Lúdico).
En ella presentamos el Departamento de Umbrología, una institución ficticia de estudio e intervención sobre la vida urbana de las sombras, cuyo principal objetivo es revitalizar los saberes y prácticas de las sombras para la habitabilidad de las ciudades en contextos de crisis climática.
Trabajando «en las sombras, sobre la sombra», el Departamento de Umbrología es un proyecto transdisciplinar financiado por la Fundación Daniel y Nina Carasso que articula a cuatro socios de la ciudad de Barcelona en la encrucijada de las humanidades, la arquitectura, las artes y las ciencias ambientales: los grupos CareNet y DARTS de la UOC, el colectivo Arquitectura de Contacte, las ambientólogas y divulgadoras científicas de Nusos Coop y los artistas especulativos del Laboratorio de Pensamiento Lúdico.
El proper dimecres 15 d’abril a les 12:30 presentaré al Seminari permanent del Departament d’Antropologia Social de la UB, en debat amb Roger Sansi (UB).
On: Laboratori d’Antropologia (Planta 1) Facultat de Geografia i Història, UB.
Activitat oberta fins a completar aforament
Temptejant la foscor: Indagacions col·lectives sobre el futur de l’habitabilitat urbana
La calor extrema i altres mutacions climàtiques actuals han abocat les ciutats del present a la major crisi de disseny a la qual s’han enfrontat en els últims segles. Aquesta transformació i els graus efectes de desigualtat que comporta, desafien radicalment les nostres concepcions culturals de l’habitabilitat urbana i exigeixen una transformació profunda de les nostres institucions conceptuals i polítiques. Quin hauria de ser el paper de les humanitats en aquest context? El meu treball recent s’ha centrat a revertir la tendència comuna en aquest context urbanístic a buscar solucions ràpides per part de professionals molt ben preparats, però amb pràctiques profundament tecnocràtiques. Això planteja una qüestió crucial en un context d’urgència: Com podem prendre’s seriosament la necessitat d’un pensament col·lectiu sobre els efectes de la mutació climàtica en curs, en un context de rapidesa on pensar es fa equivaler a ralentir els processos de presa de decisions? Com podem abordar i afectar la configuració futura de l’espai urbà sense imposar una única visió, i considerant la multiplicitat de formes de vida (humanes i no humanes) que hi coexisteixen? En un context com aquest, necessitem reivindicar la rellevància de l’experimentació i els temptejos amb tot el que no sabem, generant espais d’indagacions col·lectives per tal d’obrir la pregunta de què podria esdevenir l’habitabilitat urbana del futur. Un d’aquests espais possibles és el “Departament d’Umbrologia”, una institució especulativa per a l’estudi i la intervenció de la vida urbana de les ombres. Aquest projecte articula quatre socis de la ciutat de Barcelona a la cruïlla de les humanitats, l’arquitectura, les arts i les ciències ambientals: els grups CareNet i DARTS de la Universitat Oberta de Catalunya, el col·lectiu Arquitectura de Contacte, les ambientòlogues i divulgadores científiques de Nusos Coop i els artistes especulatius del Laboratori de Pensament Lúdic. El projecte es desenvoluparà a partir del gener de 2026 a través d’una sèrie de tallers col·laboratius de co-creació on temptejarem col·lectivament la foscor del moment present. Es tancarà al 2027 amb un Festival de les Ombres on mirarem de donar la rellevància present i futura a molts sabers intergeneracionals, interculturals i interespècie que ens ajudin a reclamar la sobirania popular de les ombres i la protecció que aquestes fan possible en temps de mutació climàtica.