The Method of Telegrammatic Correspondence: A Digital Mode of Inquiry during ‘Lockdown’

Logo. CC BY 2020 Cor on Collaboration

Ever since the COVID-19 outbreak unfolded into a major health and social crisis in Spain Adolfo Estalella and I have been taking part in a peculiar Telegram-based messaging group. ‘Cor on Collaboration’, as the space was named, turned into our main source of news, links, experiences, appreciations, reflections and collective debates. It was originally set up by some of our ethnographic acquaintances in the last years, a loose group of architects, designers and cultural workers with the goal of developing a version of a podcast radio show based in Madrid, devoted to exploring manifold forms of urban collaboration. From 20 people by mid-March to the actual 84, the group soon became a frantic and lively space where all participants have been sharing personal experiences, commenting media articles, discussing specialized papers and pre-prints or analysing collectively anything relevant to understand the unfolding of the COVID crisis. From its onset the convening team encouraged us to send audio messages to compile and edit them, together with other material, as podcasts that could reach out to a wider public beyond the group. Here we reflect on the methodological inspiration we could draw from this peculiar use of a regular off-the-shelf collaborative digital platform for our work as social scientists. Shocked and perplexed by the present situation, we (as the rest of our companions) have found in ‘Cor on collaboration’ a resource to navigate uncertain times: Not just a place for solidarity, debate and contact, but a place driven by the shared effort to problematize the present situation. Contributing to the rising debate on how to undertake ethnographic work in times of lockdown we would like to intimate the affordances of this particular ‘telegrammatic’ correspondence that has allowed us (and our counterparts in this conversation) to inquire into the uncertainty of these strange times.

We have written a small piece, published as part of the Sociological Review’s Solidarity and Care series reflecting on the experience:

[EN] The Method of Telegrammatic Correspondence: A Digital Mode of Inquiry during ‘Lockdown’

[ES] El método de la correspondencia telegramática: Un modo de indagación digital para tiempos de confinamiento

“Etnografía, experimentación, dispositivos de campo y colaboraciones” | Entrevista en (con)textos: revista d’antropologia i investigació social

El equipo editorial de la revista (con)textos: revista d’antropologia i investigació social de l’Associació Antropologies y, en particular, Violeta Agudo-Portal han tenido la amabilidad de entrevistarnos a Adolfo Estalella y a mí inaugurando su sección de entrevistas.

En la entrevista reflexionamos sobre el libro que co-editamos Experimental Collaborations: Ethnography through Fieldwork Devices y, más específicamente, los proyectos en torno a la invención antropológica que la plataforma #xcol – Experimental collaborations ha venido abriendo desde sus inicios.

Esta entrevista surge como un espacio para charlar sabre la etnografía, las colaboraciones y la experimentación. El libro que editan recoge y extiende las reflexiones surgidas en las años ochenta en el marco de la publicación de Writing Culture (1986). El volumen no pretende formular nuevas metodologías, sino que aporta una recopilación que George E. Marcus denomina “minimalista” en este sentido. En esta ocasión, la etnografía y el “campo” (the field) se piensan con y a través de la conceptualización y práctica de la colaboración. Se distinguen tres tipos de colaboraciones: El Modo 1, apunta a la prexistente colaboración en el campo, con practicas de origen extractivista asentadas en la jerarquización de las posiciones y relaciones. El Modo 2, aborda la antropología publica y sus alianzas con el activismo, enmarcadas en un trabajo de campo que tiende a estar prediseñado y donde la colaboración esta a su servicio en gran medida. El Modo 3, al que las editores dedican el título del volumen, concibe la colaboración conceptualmente y en la practica coma innovación. Para ello elaboran este modo con términos coma experimento o dispositivo. “Colaboraciones experimentales,” una experimentación que Estalella y Sánchez Criado puntualizan no es novedosa en el trabajo de campo, pero que, sin embargo, no ha encontrado lugar en la mayoría de las textos o monografías, y par lo tanto cuenta con un vocabulario reducido.

Publicado como Estalella, A. y Sánchez Criado, T. (2019). Etnografía, experimentación, dispositivos de campo y colaboraciones. Una entrevista. (con)textos: revista d’antropologia i investigació social, 8 | PDF

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ETNOGRAFIA, EXPERIMENTACIÓN, DISPOSITIVOS DE CAMPO Y COLABORACIONES: UNA ENTREVISTA CON ADOLFO ESTALELLA Y TOMÁS SÁNCHEZ CRIADO

ENTREVISTA REALIZADA POR: VIOLETA ARGUDO-PORTAL

EQUIPO EDITORIAL REVISTA (CON)TEXTOS ASSOCIACIÓ ANTROPOLOGIES

VIDEOCONFERENCIA, 2 DE MAYO DE 2019

[Durante la videoconferencia Adolfo Estalella tuvo problemas de conexión y, por lo tanto, Tomás Sánchez Criado retomó parte de la conversación cuando esto ocurría]

V.A-P: Nos gustaría que nos explicarais, sobretodo para quienes no han tenido oportunidad de leer el volumen o no conocen vuestro trabajo, cómo surge esta reflexión en torno a las colaboraciones experimentales y la etnografía.

A.E: Pues cómo surge… yo diría que surge de un encuentro personal entre nosotros dos cuando estábamos haciendo trabajo de campo tanto en Madrid coma en Barcelona. Así lo contamos en un artículo en espera de ser publicado, en el que detallamos cómo llegamos algunas de estas reflexiones. Creo que el título del artículo es lo suficientemente iluminador de la propuesta que hacemos: “Do it Yourself Anthropology”. Uno de los dos elementos fundamentales del contexto en el que nos encontramos es el 15M, una época de intensa efervescencia urbana, cuando la ciudad esta poblada de todo tipo de colectivos tratando de habilitar nuevas formas de vida en común, en ese marasmo estamos nosotros investigando y aprendiendo de gentes distintas: activistas, diseñadoras, arquitectos….

Estamos en una ciudad que, coma decimos en el artículo, se ha poblado de vacíos urbanos, vacíos que invitan a repensar y a reinventar la ciudad. Y nosotros paradójicamente nos movemos, en torno a esos vacíos, pensando con otra gente, y al mismo tiempo nos encontramos con un vacío disciplinar, pues no tenemos ningún tipo de enraizamiento dentro de la tradición antropológica española, y no lo tenemos no par desapego sino par las vicisitudes de nuestra trayectoria profesional.

Entonces, tenemos par un lado la falta de interlocutores dentro la academia y, por otro lado, la experiencia de que el tipo de investigación que hacemos ha cambiado con respecto a proyectos previos, nuestros modos de indagar con la gente que nos encontramos son otros… y creemos que merecen ser narrados. Así surge el volumen de Experimental Collaborations, que no es otra cosa que un intento por narrar modos de indagación etnográfica que no se ajustan a los tradicionales ‘tales of the field’…

Sin pretender expresar ningún tipo de novismo o de novedad en la disciplina, no hacemos un argumento sobre la novedad de estas formas de indagaci6n experimental, al contrario, pues pensamos que siempre han formado parte de los modos de indagar antropológicos. Nuestro argumento va en otro sentido y señala la necesidad de describir empíricamente y conceptualizar de manera precisa esos modos experimentales que han sido ignorados, pero que son muy relevantes al abrir la posibilidad de modos de indagación antropológica.

T.S.C: Creo que hay un espacio que nos conecta más personalmente a Adolfo y a mí, y que conecta mucho con estas maneras de pensar y de indagar en relación con una crisis de los saberes expertos que ocurre más genéricamente con el 15M, que es el ámbito de las estudios sociales de la ciencia y la tecnología, en cuyo intento de institucionalización ambos hemos estado también muy implicados.

Por un lado, hemos estado haciendo trabajo de campo con profesionales técnicos y científicos: en el caso de Adolfo ha estado trabajando con arquitectos, colectivos de arquitectura. En mi caso, con diseñadores amateurs y profesionales implicados en el ámbito del cuidado y la vida independiente. Pero, por otro lado, la Red de estudios sociales de la ciencia y la tecnología (RedesCTS) fue un espacio en el que nos encontramos muy cómodos, porque se trataba casi de una extitución antes que una institución. Allí nos encontramos con mucha otra gente que venía de campos coma la sociología, la psicología social y cultural o la historia de la ciencia. Hablo de extitución porque aparecimos coma una especie de prototipo de una nueva forma de asociación científica: explícitamente híbridos y mixtos, con la voluntad de juntarnos con la propia gente con la que estábamos colaborando en nuestros trabajos de campo, pensar junto con ellas, generar contextos de interlocución, modos de indagación común, más o menos complicados. A veces ha salido, otras no.

Ese espacio extitucional que son los estudios de la ciencia y la tecnología digamos que nos abrió a un montón de reflexiones muy poderosas. Nuestra relación con ese espacio de alguna manera se refleja en el vocabulario que también empleamos a la hora de plantear esta exploración sobre las maneras en que hemos estado haciendo trabajo de campo. Ahí encontramos por qué utilizamos un vocabulario relacionado con la experimentación y no sólo la colaboración, que es lo mas común quizás en la literatura etnográfica que reflexiona sobre las nuevas condiciones del trabajo de campo en la contemporaneidad y demás. Pero bueno, curiosamente, muchas de las reflexiones que en el ámbito de la antropología en lengua inglesa sobre cómo repensar, modificar y reapropiarse los modos de hacer trabajo de campo, se hacen también en esa encrucijada.

La encrucijada entre una antropología de la contemporaneidad que se piensa muy vinculada a la transformación de los saberes, que piensa la crisis de la modernidad, que piensa la crisis del saber experto, que piensa la pluralidad de saberes que tienen que ser convocados en la propia antropología o que abre la antropología a otras para que la ocupen. Estoy pensando par ejemplo en el caso de Estados Unidos donde gente como Kim Fortun, o claro, anteriormente George E. Marcus, Michael Fischer o Paul Rabinow abrieron toda una conversaci6n en esta dirección. Par situar un poco dónde surge lo que comentamos.

Adolfo y yo nos conocemos, antes que como antropó1ogos a secas, como antropó1ogos interesados en pensar una antropología de la ciencia y la tecnología: en ese espacio extitucional, en el momento de cierre de nuestras tesis y en momento de apertura de otros trabajos de campo. Es ahí donde surgió la conversaci6n en torno a una pregunta muy sencilla: ¿Qué narices nos está pasando? A él le pasa trabajando con colectivos de arquitectura en Madrid, que se ponen a pensar infraestructuras abiertas para rehacer la ciudad. Y a mí me pasa en Barcelona, muy vinculado a la gente del foro de vida independiente y al activismo de la diversidad funcional, que de repente entran en una especie de delirio que quieren rediseñar sus espacios de encuentro, sus sillas de ruedas, quieren rediseñar la manera en que de relacionan con lo que se suelen denominar ‘ayudas técnicas’. Ambos grupos ponen patas arriba el orden instituido y las jerarquías del diseño de la ciudad y de las tecnologías.

Como veis esto tiene que ver con una cosa más complicada que un mero contexto. Más bien se trató de una transformación del papel que tenía el saber y, por lo tanto, que impactó directamente en nuestra propia manera de producir conocimiento a través de la etnografía. Vivir esa situación transforma la manera en que la etnografía ocurre porque no puedes estar en el campo única y exclusivamente con un cuaderno de notas, a tu bola. Tienes que generar unos contextos para compartir lo que allí está ocurriendo. Todo esto alteró profundamente para nosotros las maneras en que solemos pensar cómo debe ser la etnografía canónicamente, o al menos sobre cómo nos la explican las manuales.

V.A-P: La verdad es que habéis ido respondiendo muchas de las preguntas que tenía, pero voy a compilar varias cuestiones. Por un lado, en relación con una curiosidad sobre un dato que acabáis de comentar sobre la próxima publicación de un artículo que se titula “Do it Yourself Anthropology”. En este caso elegís hablar de antropología y no de etnografía. Sin necesidad de meternos a fondo en el campo de las distinciones entre ambas, pero nos gustaría saber que hay detrás de este traspaso terminológico de la etnografía a la antropología. Pero antes de ir a esa cuestión también quería retomar lo que comentaba Tomás, que ya se ha hablado en numerosas ocasiones sobre la colaboración en la antropología de la contemporaneidad, etc. Es interesante cómo en el volumen no sólo se aborda la acepción más romántica de colaboración, sino que también se reconocen otros aspectos menos idealizados. En este marco, ¿qué entendemos par “colaboraciones experimentales” en el trabajo de campo? ¿Y cómo se relaciona el volumen y esta propuesta con las diferentes crisis de reflexividad en torno a la etnografía, especialmente a partir de las arias ochenta?

T.S.C: Todo esto se inicia en 2014 con un panel en la EASA (Ethnography as collaboration/experiment) con un intento de pensar, después de varios años con Adolfo debatiendo sobre las vicisitudes de nuestro trabajo de campo. Empezamos a leer mucho sobre el giro colaborativo en la antropología: una crítica bastante temprana sobre el modo extractivista de pensar las relaciones de campo, que suele distinguir entre el informante y el informado, entre quien tiene preguntas y quien da respuestas, un modo de indagación criticado por su carácter individualista o colonial donde la estancia en el campo se transmuta en una autoridad como autor que da fe de aquello que ha visto.

Es un pacto o de cláusula de objetividad basada en la indexicalidad, similar a la que tienen las periodistas. Esta manera de narrar el encuentro etnográfico entra en crisis en los años 80, pero tambien los modos y maneras de hacer trabajo de campo. En nuestra revisión, sin embargo, también nos distanciamos de ciertas maneras que han sido reivindicadas como la solución a esto, en la forma de programas implicados o comprometidos.

De forma heurística en nuestra revisión, par tanto, hablamos de tres modos de colaboración. Hablamos de un modo 1, una forma extractivista de entender la circulación de información, donde se distingue quien informa y es informado. A continuación, repasamos lo que llamamos el modo 2, que sería el modo de la antropología implicada o comprometida, que genera espacios de co-escritura y co-análisis. Muchos de estos trabajos han sido una gran inspiración al estar trabajando ambos en espacios activistas. Sin embargo, nos parece que este modo suele tener demasiado claros los objetivos políticos de la intervencion, y se suele seguir haciendo una distinción muy fuerte entre quien es antropóloga y quien no. Es por ello que distinguimos un modo 3, o experimental, donde la colaboración requiere un enorme trabajo de diseño para generar espacios abiertos de problematización conjunta, de co-investigación y donde los otros devienen pares epistémicos.

Este modo 3 remite mucho al momento en que estábamos haciendo nuestro trabajo de campo. En el momento posterior al 15M, con todas sus ramificaciones enormes, es un momento de gran incertidumbre. La crisis, que es también una crisis de los saberes expertos, no sólo una crisis económica como se suele narrar, también va vinculada a una fortísima apropiación activista crítica de la manera en que debe repensarse quién o cómo se investiga. El modo 3 es nuestro hallazgo etnográfico. Nos dimos cuenta que muchas de las cosas que estábamos haciendo no podían ser descritas al modo 1 ni en el modo 2, que la inventiva de las situaciones vividas con esos pares epistémicos necesitaba quizá de otro vocabulario para poder ser descrita. Aquí nuevamente los estudios sociales de la ciencia y la tecnología fueron muy relevantes para describir y dar cuenta de su detalle concreto. Autores coma John Law han venido trabajando sobre lo que denominan ‘la vida social de los métodos’, prestando atención a los métodos coma peculiares dispositivos que ordenan el mundo y las relaciones de modos siempre peculiares, donde la actividad investigativa es generativa de mundo.

Nuestro trabajo hacía muy presente el papel de diferentes dispositivos: plataformas web para pensar juntas o blogs para documentar y reflexionar conjuntamente nuestras experiencias transformaban la investigación solitaria en un campo común, donde las espacios de análisis y la toma de notas se convertían en algo compartido, generativo de otras relaciones de problematización conjunta: donde infraestructuras abiertas coma Ciudad Escuela permitían repensar la ciudad contemporánea y sus propiedades, donde el diseño abierto desde la diversidad funcional de En torno a la silla nos permitía ensayar otras posibilidades de relación distintas a las que ofrece y hace posible la concepción dependentista del estado de bienestar. Así, empezamos, poco a poco, a hablar e intentar nombrar los “dispositivos etnográficos” que nuestros trabajos de campo en esos lugares tan peculiares habían hecho disponibles.

Entonces, par ejemplo, nos encontrábamos con cómo nuestras investigaciones estaban repletas de dispositivos u ocasiones generativas: de repente acabas organizando eventos, donde acaban hablando muchas de las personas con las que estas trabajando, que se convertían no en lugares para enseñar lo ya sabido, sino para pensar juntas lo que nos estaba ocurriendo. Donde de repente los eventos que uno produce ya no son el producto final de un trabajo etnográfico, sino un dinamizador de la propia etnografía: Hacer una charla, hacer un evento, una documentación de un proceso, hacer una exposición, etc. se convertían en dispositivos para hacer trabajo de campo, no tanto para representarlo a posteriori.

Esa atención a los dispositivos de campo nos permitía describir las formas experimentales que nuestros trabajos de campo estaban tomando en situaciones que se parecen mucho a esas formas de vida emergentes (emergent forms of life) de las que habla Michael Fischer, el antrópologo norteamericano, tomando inspiración del filósofo e historiador de la ciencia Hans-Jörg Rheinberger y su análisis de los “sistemas experimentales”, como las laboratorios, que son entornos singulares donde se inscribe de muchas maneras lo que ocurre, y donde lo mas relevante es que lo que ocurre sirva para hacernos nuevas preguntas.

Pero antes que en el espacio cerrado de una ciencia institucionalizada, nuestras etnografías tomaban características de las propias condiciones experimentales ‘salvajes’ donde nos movíamos: con muchas personas generando dispositivos y condiciones de indagación sobre lo que les ocurre, lo que les pasa, sobre quienes son, a dónde vamos, de todo tipo. Pensemos, por ejemplo, en la PAH con un gran aparato de producción de inteligibilidades sobre las condiciones de la crisis inmobiliaria en España, donde además de toda la red de soporte interpersonal generan condiciones para hacer a la gente compartir sus experiencias, se sistematizan esos conocimientos y se producen informes, que a su vez sirven para generar una manera de repensar las relaciones con otros. De alguna manera peculiar hacían cosas que se parecen mucho a las que hacemos nosotros como antropólogos.

Entonces, bueno, nos dimos cuenta de que quizás lo que ocurre es que ya no es sólo una forma colaborativa en un sentido implicado o involucrado o comprometido, sino que estamos ante gente que está investigando. De alguna manera, lo que hace experimental nuestro trabajo no es el juego más o menos ficcional con las formatos de representación, sino el hecho de que estamos produciendo experimentos de campo al trabajar con “comunidades epistémicas” (coma las llaman Holmes y Marcus) más o menos en crisis, más o menos consolidadas, más o menos activadas donde el conocimiento y el saber forman parte de la propia manera de la que esta gente se conduce y que por eso mismo disputan la propia manera de producción de saber nuestra.

Pero, claro, lo que nos parece fascinante es cómo esto nos hace repensar qué puede ser la etnografía hoy, que es una reflexión que no es sólo nuestra evidentemente, es una reflexión muy profunda en los últimos treinta años de la antropología que se abre hacia muchos sitios: se la hace la gente de la antropología visual, sensorial, la gente que trabaja en la encrucijada con las STS, la gente que trabaja en diseño o en el ámbito urbano; hay hoy día muchas encrucijadas donde el objeto de interés de la disciplina, cómo hacemos trabajo de campo, para qué lo hacemos y cuáles son las condiciones de relevancia son objetos de indagación y experimentación constante.

V.A-P: Interesante… También nos ha llamado la atención que el “experimento etnográfico” no es tanto una desviación de la observación participante como una modalidad en sí misma. ¿Cómo se interrelacionaría la observación con la experimentación? Quizás a través de algún ejemplo…

T.S.C: En la introducción intentamos repasar el origen de la distinción entre experimentación y observación, que es mucho más reciente y más compleja de hacer de lo que pudiera parecer. Los orígenes del trabajo de campo antropológico, a finales del XIX, remiten a un momento de grandes prestamos epistémicos, y sus formas son un compuesto con gran inspiración naturalista en el trabajo de observación de bió1ogos o zoó1ogos, en muchas ocasiones en expediciones conjuntas. Pero el trabajo de campo de los naturalistas, como muchos trabajos en historia de la ciencia vienen mostrando repetidamente, está siempre en una relación constante con el trabajo experimental de laboratorio. En antropología, sin embargo, la experimentación ha tenido mala fama coma modo de explicar las modos de hacer de la etnografía. Reivindicar la experimentaci6n es un argumento complejo de hacer.

Como explican historiadores de la antropología como George Stocking Jr. la obsesión con la observación parece obra de la antropología social británica. Pero frente al relato malinowskiano de la observación participante como una relación naturalista, trabajos más recientes nos permitirían pensar si quizá la observación en el campo también fue una forma experimental para la antropología. El reciente libro de Hviding y Berg The Ethnographic Experiment: A.M. Hocart and WH.R. Rivers in Island Melanesia, 1908, de alguna manera recupera otra manera de narrar la inventiva etnográfica que supusieron las primeras formas de estancia prolongada en el campo, condiciones experimentales a partir de las cuales surge lo que hemos llamado observación participante.

Este trabajo fue muy importante para pensar si quizá antes que algo nuevo o radical, la experimentación hubiera estado a la base de todas las formas de inventiva metodológica en el trabajo de campo etnográfico. ¿Qué ocurre si todas las formas de indagación etnográfica que hoy solemos denominar con el epíteto “observación participante” no fueran sino dispositivos que en un momento fueron experimentos en los modos de describir, relacionarse o relatar? Desde los diagramas de relaciones de parentesco, hasta las relatos poéticos fragmentarios ahí hay una gran inventiva de modos y maneras de estar en el campo, generar registros y dar cuenta de lo que allí sucede…. Y nos parece que antes que una defensa de la observación, esto llama a buscar un género de explicar y describir el trabajo etnográfico haciendo relevante el pulso experimental que siempre ha existido en el trabajo antropológico, y que se traduce cuando solemos hablar coloquialmente de que el trabajo etnográfico es en realidad un método muy flexible. Por tanto, ¿y si la experimentación no fuera nada nuevo?

Sin embargo, tenemos pocos relatos como el que nos ofrecen Hviding y Berg, donde la experimentación de campo quede bien reflejada. Muchos de nuestros manuales etnográficos construyen un catálogo de herramientas o instrumentos precocinados. Y muchos de los relatos informales sobre cómo se hace trabajo de campo tienen mucho de “vete, aprende a hacerlo haciendo y ya nos cuentas una historia interesante al volver”. Entre la etnografía de manual y la relación etnográfica improvisada nos parece que habría al menos otra manera de describir de forma mas fehaciente en qué consiste hacer etnografía, otra manera de narrar lo que hacemos en el campo, para la que quizá no tenemos un vocabulario.

Es por eso por lo que el libro, más allá de nuestros propios trabajos, de alguna manera intenta convocarnos a describir denodadamente el carácter experimental de los “dispositivos de campo” de la etnografía. El trabajo del resto de capítulos nos parece que ilustran que la experimentación no sólo ocurre en el modo marcadamente explícito como el 15M, sino en cualquier aproximación a la construcción de una indagación antropológica singular: cómo hacer una etnografía de las giras de una banda, cómo aprender que quizá antes que refrendar sus ideas de lo que es la etnografía quizá la mejor manera de relacionarse con los diseñadores es friccionar, y así toda una pléyade de pequeñas invenciones de campo que el libro quiere documentar.

V.A-P: Para ir cerrando, os resumo las últimas cuestiones que podríamos abordar. En el libro encontramos que la mayoría de los casos se tratan de lo que se llama en ocasiones, “etnografía hecha en casa” o “at home”. Es decir, cuando no hay una ruptura de coordenadas espaciales en ese sentido, cuando “ir allí” puede ser ir a un sitio en el que ya habías estado o que pasas a menudo, pero en esta ocasión quizás hablando con gente que no habías hablado, etc. ¿Cómo relacionaríais vuestra propuesta y reflexión con llevar a cabo la etnografía en tu propio contexto geográfico? ¿Y qué pasa con la evocación de integridad que ha tenido la etnografía, especialmente como -grafía, a la hora de generar una narración descriptiva que evocaba una cierta integración dentro del trabajo de campo? Por ultimo, comentaros en relación con el trabajo que hacemos en la Associació Antropologies nos encontramos que en los contextos urbanos hay una proliferación de personas con perfiles muy variados haciendo etnografias o incluso para-etnografias. Y esto nos ha hecho reflexionar sobre una tendencia y un cierto énfasis en clasificar las indagaciones como ‘etnográficas’. Un encuentro constante con la palabra etnografía, ¿qué os sugiere el auge de esta adjetivación?

A.E: Con respecto a la primera pregunta, no sabemos el alcance que la propuesta de colaboraciones experimentales puede tener en contextos distintos a aquellos en las que surge la reflexión. Eso en realidad queda en manos de aquellos antropólogos y antropólogas que pueda considerar inspiradora la propuesta. Uno de los esfuerzos que hacemos no es señalar la novedad de ciertos trabajos de campo, ciertas prácticas etnográficas que diríamos no son absolutamente novedosas. Lo que sí hay de novedoso es el intento de conceptualizarlas, el vocabulario que tenemos para describir las prácticas etnográficas es bastante limitado en este sentido. Una observación participante es insuficiente para dar cuenta de las prácticas epistémicas de campo. Lo que estamos explorando es un vocabulario conceptual para dar cuenta de la etnografía. No es sólo una propuesta para la práctica, sino un ejercicio también de conceptualización de la etnografía. Desde esta perspectiva, lo que esta en juego entonces no es si los dispositivos de campo que describimos, esos modos de relación que permiten la relación en el campo pueden ser aplicables en otras geografías, lo que verdaderamente esta en juego es un esfuerzo par documentar, describir y conceptualizar los gestos de inventiva que son parte esencial de la construcción de nuestras relaciones etnográficas.

T.S.C: Simplemente añadir una pequeña nota, la distinción “casa” o “fuera”, a mi personalmente me parece francamente problemática.

A.E: Sobre todo qué hay detrás de esa idea.

T.S.C: Es un problema, que Marilyn Strathern o George Marcus o Paul Rabinow se plantean con mucho detalle. A la hora de abordar sociedades complejas, llenas de encuentros fugaces o formas de socialidad emergente y gente de la que no tenemos ni idea de lo que son mantener la mirada un tanto etnicista o culturalista que hay detrás de esta idea casa/fuera es un imaginario muy problemático. No porque no tenga sentido pensar los contrastes de todo tipo: lingüísticos, en las prácticas, en las relaciones de dominación, etc. Pero si algo hemos aprendido de la antropología de la ciencia y la tecnología es que hay muchas formas esotéricas de sociedad o socialidad que el proyecto moderno ha ayudado a traer a la presencia, y donde no está tan claro que podamos entender lo que suponen por mucho que ocurran en un edificio a dos manzanas de donde vivimos.

V.A-P: Me parece relevante comentar alga que ya ha ido saliendo, coma es la toma de notas. En etnografías en las que estás involucrada haciendo muchas otras cosas que no te permiten tomar notas, esa estética de tomar notas y el tipo de descripciones que se espera surjan de ellas se desmorona y aparecen otro tipo de registros… ¿Nos podéis poner algunos ejemplos de esta parte más práctica?

T.S.C: Creo que todas esas rupturas que comentaba antes, la antropología visual, la sensorial, digital, la design anthropology han venido abriendo modos y maneras formas de representar, o incluso de no-representar muy diversas. Todo ese campo de experimentación que hoy día se conoce como antropología multimodal, es decir, la producción etnográfica más allá del registro textual y visual están inventando todo otro tipo de registros y maneras de documentar y producir situaciones de campo. Esa inventiva multimodal lleva aparejadas formas de “hacer con otros”, hacer investigación a través de las formas de documentación diagramática de personas coma Carla Boserman, una colega con la que también hemos aprendido a tomar notas de campo de otro modo. Sus relatogramas, como ella los llama, son composiciones de dibujo y texto que relatan situaciones y sus atmósferas. Pero no se acaban ahí: luego los escanea, sube a la red, provocan discusiones…no son sólo registros, sino también plataformas relacionales que abren a otras conversaciones.

A.E: Regreso sobre la extensión de la utilización del concepto de etnografía o su invocación constante en distintos colectivos de la figura de la etnografía que comentabas. Es algo a lo que se ha referido de manera provocadora Tim Ingold. Por ejemplo, en mi caso, yo diría que una de las cosas más interesantes trabajando con muchas de mis contrapartes (arquitectos, activistas, etc.) ha sido el descubrimiento de otras formas de indagación para investigar la ciudad. En mis proyectos yo no me he preocupado par la ortodoxia disciplinar, de hecho, no describiría mis proyectos coma interdisciplinares o multidisciplinares sino como colaboraciones experimentales. Siempre me he personado coma antropólogo y es precisamente eso lo que les resulta relevante a mis contrapartes en el campo. Desde esa perspectiva disciplinar, un aspecto destacado de la relación con las otros ha sido el descubrimiento de que la etnografía se puede enriquecer prestando atención y aprendiendo de esas otras formas de indagación… A la propuesta de Ingold y otros de pensar la antropología no como una practica que investiga a otros, sino una empresa en la que investigamos con otros le podemos añadir un nuevo nivel. La idea de que aprendemos con otros a investigar en nuevos términos. La manera de enriquecer y expandir la antropología es aprendiendo de las formas y modos de indagar de nuestras contrapartes.

En mi caso, he aprendido mucho de la sensibilidad material de arquitectos y arquitectas que operan mediante intervenciones materiales. Si tienen que hacer entrevistas, pues fabrican una silla, una infraestructura que colocan en la calle para interpelar a los viandantes, y por mundana que sea nos abre toda una serie de preguntas sobre la materialidad de nuestros métodos. Y de repente, la silla se convierte en una especie de atractor de la gente que se acerca… Se convierte en una especie de escenario, una especie de dramaturgia material en el espacio público. Puede parecer una anécdota, pero revela una particular sensibilidad, en este caso de los arquitectos, para pensar los métodos de investigación y las formas de indagación. Y eso representa toda una oportunidad para reaprender y reincorporar algunos de estos dispositivos o formas de investigación dentro de la propia antropología. Yo lo veo con mis alumnos, donde los modos tradicionales de hacer son insuficientes especialmente en la ciudad para pensar la complejidad de los mundos urbanos actuales. En esta situación quizás tenemos que empezar a equiparnos con otro tipo de técnicas, métodos o dispositivos, que es el vocabulario que nosotros manejamos. Otros modos de indagación.

V.A-P: La parte sobre la etnografía como etiqueta que prolifera, no la pensábamos tanto como quién tiene derecho a hacer etnografía, sino que nos parecía interesante como si hubiese una autoridad inscrita en adjetivar así, que nos puede parecer incluso paradójica por nuestra experiencia, al decir que aquello que haces es etnográfico como un argumento de autoridad. Y luego, para cerrar la entrevista. Después de la publicación del libro, que ha pasado un año… ¿hay algún tipo de reflexión sobre los comentarios o feedback que habéis recibido que os gustaría comentar?

A.E: En realidad el libro lo que hace es poner un primer ladrillo de un trabajo que todavía estamos desarrollando en la plataforma xcol, un proyecto que queremos abrir a la colaboración de otros, que se articula a través de dos líneas de reflexión, intervención (también intravenciones) y práctica. Una de ellas tiene que ver con la idea de que, si las colaboraciones experimentales son un modo particular de etnografía, una de las preguntas que podemos hacernos es qué tipo de contextos, de recursos pedagógicos son necesarios para aprenderla.

Ahí tenemos toda una reflexión en torno a lo que llamamos, en ocasiones, ‘formatos abiertos’, metodologías del encuentro que adoptan la forma de talleres – la clínica de experimentaciones etnográficas que llamamos Cleenik – o laboratorios. La pregunta que nos planteamos es qué contextos específicos podemos diseñar para el aprendizaje de estos modos de indagación y cómo podemos documentar esos formatos. Documentarlos de manera que puedan viajar a otros lugares y puedan ser reproducidos por otros. Esa es una preocupación que tenemos y es lo que hicimos en #Colleex que es la red que montamos dentro de la EASA. Uno de los trabajos que hemos hecho ha sido documentar varios de estos formatos y ahí la pregunta es cómo documentamos estas metodologías, qué tipo de lenguajes visuales podemos utilizar y dónde podemos encontrar inspiración para la documentación de este tipo de eventos. Esta sería una de las vías de indagación que se nos abre a partir del libro.

Y la otra tiene que ver con este ejercicio documental de los dispositivos de campo. Una de las ideas que estamos desarrollando ahora, muy inspiradas en algunos de los trabajos de P. Rabinow es esta idea de que nuestros trabajos etnográficos están repletos de invención. Frente a la idea de que la colaboración es el resultado de la aplicación de un método, que es lo que podemos encontrar en algunas ocasiones, ¿no? Así se expresa en la idea de las metodologías colaborativas, metodologías para producir colaboraciones. Eso nos resulta bastante incómodo, y en su lugar planteamos que el trabajo de campo esta siempre repleto de invención. Y esta figura, la invención, no es completamente ajena a la antropología, si nos remitimos a Roy Wagner cuando describe la empresa antropológica coma dedicada a la invención de la cultura.

Siguiendo este argumento, una de las cuestiones que nos planteamos es cómo podemos documentar todos estos gestos inventivos que han sido completamente marginados, invisibilizados o relegados al olvido en tantas etnografías. Los ‘tales of the field’ con los que hemos tendido a narrar y a describir en que consiste la etnografía lo que han hecho ha sido ignorar la increíble complejidad de nuestros trabajos de campo… porque no se han documentado ni conceptualizado esos modos de relación etnográfica tan habitualmente cargados de inventiva. Entonces una de las cosas a las que andamos dándole vueltas es a inventar una especie de inventario etnográfico.

Un inventario que por un lado reconozca que la etnografía es siempre un ejercicio de invención y que, par otro lado, produzca un inventario donde se recopilen y documenten todos esos dispositivos de campo que son diseñados o inventados en distintas etnografías. Y entonces estamos dándole vueltas a esta idea de pensar la etnografía coma inventario o coma un inventario. Un inventario en el sentido que toda etnografía es un ejercicio de invención y un ejercicio de invención que demanda ser inventariado, que requiere el diseño de inventarios que lo que hagan sea alojan o documentar y hacer disponibles para otros esos dispositivos que resultan de nuestros trabajos de campo. Estas son las dos líneas en las que ahora estamos trabajando.

V.A-P: Justamente por esta cuestión de la colaboración y su complejidad que es interesante esta idea de contar con una caja de herramientas más creativas, para no acabar recurriendo a las formas de hacer que ya conocemos y que en muchas ocasiones no son suficientes para muchos de los lugares en los que llevamos a cabo etnografías en la actualidad. Ya sean etnografías urbanas o en instituciones, como comentabas el caso de P. Rabinow. O también es interesante cuando la colaboración viene prediseñada de forma externa. Así que estaremos alerta para ver de qué se va componiendo el inventario que comentabais… Muchas gracias por vuestro tiempo.

How to care for the opening of care infrastructures?

[EN] How to care for the opening of care infrastructures?

(Versión en castellano más abajo)

The mess we’re in has accentuated two recurring concerns, perhaps with newer nuances: (1) the importance of tinkering and opening up care infrastructures and equipment; (2) the relevance of experimenting with their documentation (precisely in the distance of a remote confinement)

(1) Here we are again in an austerity crisis, again care as the main mode of response, and yet again in need of proprietary equipment, closed down by patents and strict rules of circulation (where the health expertocracy & free market meet). But there are also mismatches…

The previous crisis brought out a wealth of forms of tinkering and inventiveness, DIY hacks and 3D printed contraptions in all kinds of initiatives. That crisis deeply impacted architecture and design, but health systems protected themselves from what was though to be a dangerous experiment …

Health struggles revolved around supporting public infrastructures, but beyond a discussion around generic drugs, the ‘question concerning technology’ did not seem to pop up much, even though its importance was highlighted (e.g. open orthopedics and technical aids)

The urban experimentation of many DIY urbanism, collective architecture and handmade urbanism… made emerge a context to explore other ways of opening up the city’s infrastructures and their rights. All of this has been sadly crumbling: too much personal – and too little institutional – an effort

Now a new techno-political field seems to emerge, even more closed than the previous one: Will this situation of health infrastructural collapse allow for an experimentation with seizing the means of care, opening up an inquiry on how this might be supported by public infrastructures? Time will tell

(2) Now, as it happened, those findings and practical solutions need to be traced and circulated, knowledge of an expert and experiential kind sprout and turn ideas that come and go. We document to share, but also not to forget…

And, also, a great variety of digital platforms erupt, wishing to centralise the archiving of such experiences, their tagging and categorization: websites, telegram channels, but also Twitter as an archive of a tinkering society in need of auto-inscribing to endure, when not just to be…

With a big difference: ten years ago, online presence was treated as a mere support, an aid, main-staging embodied togetherness. However, in the distance of a remote confinement digital documentation takes on a different – and greater – relevance

Many of the insurgent archives documenting the critical experiences of years ago have now disappeared: we didn’t have the time, the will, the conditions to work to maintain and care for all of them – some have survived, many thanks to the use of commercial platforms whose servers are still intact

Will we forget and obliterate what we have learned, the traces of the new that emerge, the timeless solutions that always reemerge, the dramas of the moment? Sure, we need to forget in order to go on, but digital records are deeply fragile. Will we let the same thing happen to us again? What to do?

P.S. This thread is a testimony of many conversations in the last years with @entornoalasilla @adolfoestalella @acorsin @cboserman @jararocha @blancallen @birrabel @dlopezgom @ CareNet_IN3 @zuloark @Makeatuvida @Alephvoid @autofabricantes @ alafuente @ janinakehr @SaraLF @crinamoreno

P.S.2. But also a reflection after witnessing what @frenalacurva @ItaliaCovid19 @CovidAidUK @nwspk are making emerge, together with the great number of health practitioners and makers documenting their inventiveness – here on Twitter, for instance – around the globe

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Slightly amended version of a thread published on Twitter

[ES] ¿Cómo cuidar de la apertura de las infraestructuras del cuidado?

Este momento delirante ha acentuado dos preocupaciones recurrentes, con nuevos matices: (1) la importancia del cacharreo o la apertura de infraestructuras y equipamientos del cuidado; (2) la experimentación con su documentación (en la distancia de un confinamiento a distancia)

(1) De nuevo una crisis por austeridad, de nuevo la centralidad del cuidado como respuesta, de nuevo la necesidad de equipamientos cerrados por patentes y reglas estrictas de circulación (donde cruzan la expertocracia sanitaria y el libre mercado). Pero con algunas diferencias…

La anterior crisis sacó la inventiva cacharrera, un despliegue de ñapas, makeos, impresión 3D e iniciativas do-it-yourself para todo tipo de actividades. Esa crisis afectó de lleno a arquitectura y diseño, pero el mundo de la salud se protegió: era una experimentación peligrosa…

La lucha de la salud se centró en torno a su sostenimiento público, pero más allá de la discusión sobre los medicamentos genéricos, la pregunta por la tecnología no parecía abrirse, aun cuando se planteó su importancia con fuerza (e.g. ortopedias y ayudas técnicas abiertas)

La experimentación urbana de lugares como Can Batlló o el Campo de Cebada, el handmade urbanism… generaron un contexto para explorar otros modos de hacer ciudad con infraestructuras abiertas. Todo eso ha ido cayendo tristemente en desgracia: mucho esfuerzo y poca institución

Ahora se abre un nuevo campo tecno-político, todavía más clausurado que el anterior: ¿Permitirá esta situación de colapso sanitario abrir a indagación y sostenimiento con infraestructuras públicas la experimentación con la reapropiación de los medios del cuidado? El tiempo dirá

(2) Ahora, como entonces, eso hallazgos y soluciones prácticas necesitan abrirse y circular, saberes y conocimientos experienciales que brotan y se convierten en ideas que vienen y van. Se documenta para compartir, pero también para no olvidar

Y, de nuevo, comienza la panoplia de plataformas digitales para su archivado centralizado, su etiquetado y categorización: webs, canales de telegram, pero también Twitter como archivo de una sociedad cacharrera que busca auto-inscribirse para subsistir, cuando no existir…

Con una gran diferencia: hace diez años, lo online era un apoyo o soporte, quedando el vínculo corpóreo en una centralidad; en la distancia de un confinamiento a distancia, sin embargo, esa documentación digital cobra una importancia nuclear

Desaparecieron muchos de esos archivos insurgentes de la experiencia crítica de hace años: no les pudimos meter ganas, esfuerzo, manutención y cuidado a todos ellos – algunos han subsistido, muchos gracias al uso de plataformas blog cuyos servidores siguen en activo

¿Olvidaremos y haremos caer en el olvido todo lo aprendido, los trazos de lo nuevo que emerge, las soluciones atemporales, los dramas del momento? Cierto, necesitamos olvidar para vivir, pero el registro digital es frágil ¿Dejaremos que nos pase lo mismo otra vez? ¿Qué hacer?

PD. Aquí acordándome mucho de cientos de conversaciones con @entornoalasilla @adolfoestalella @acorsin @cboserman @jararocha @blancallen @birrabel @dlopezgom @CareNet_IN3 @zuloark @Makeatuvida @Alephvoid @autofabricantes @alafuente@janinakehr @SaraLF @crinamoreno

PD2. Pero también pensando en todo lo que están abriendo @frenalacurva @ItaliaCovid19 @CovidAidUK @nwspk y la cantidad de profesionales del mundo sanitario documentando su inventiva

PD3. Y también muchas de las conversaciones recientes con @janinakehr @SaraLF @crinamoreno – fuente de tantas reflexiones interesantes

Adaptación de un hilo publicado originalmente en Twitter

Picture credits: Patent spec of Le Prieur regulator (1946-47) (Wikimedia Commons)

Remaining in confusion: An unfocused manifesto?! *

How to experiment with the modes of public engagement, as well as with the necessary equipment to research in confused and confusing times?

What could we learn from this puzzlement, the strangeness, the confusion of the last weeks?

Might there be something to explore and experiment in this mess we’re in?

– A manifesto in 30 tweets

– Also including an added Disclaimer (10 tweets), reflecting on ‘why this now??!!’

Hey, what happened to 10??

4.02.2020 – DIE ZUKUNFT DER STADT(FORSCHUNG) | HCU Kultur der Metropole

Das Studienprogramm Kultur der Metropole an der HafenCity Universität Hamburg feiert zehnjähriges Bestehen auf Kampnagel

Das Wissen der Stadt in Bewegung halten – dazu diskutieren diverse Stadtforschende und -machende am 4. Februar 2020 auf Kampnagel.

Die Diskussion ist Teil eines abendfüllenden Programms anlässlich des zehnjährigen Bestehens des Studiengangs „Kultur der Metropole“ an der HafenCity Universität Hamburg. Den Auftakt macht die Schweizer Kulturwissenschaftlerin Monika Litscher, die einmal mehr anschaulich macht, dass die aktuellen gesellschaftlichen und vor allem in Städten zu verortenden Herausforderungen und Krisen nicht ohne die Geisteswissenschaften zu meistern sind.
Studierende präsentieren in Form von Werkstattberichten ihre Projektarbeit zum Deutschen Hafenmuseum, zu den Rändern des Urbanen und zu neuen Mensch-Tier-Verhältnissen in der Stadt.
Eingeladen sind Stadtinteressierte, städtische Akteur*innen, Projektpartner*innen, Studierende und Studieninteressierte. Der Eintritt ist frei.

Seit seiner Gründung 2009 ist das Studienprogramm „Kultur der Metropole“ mit seinem Profil einzigartig in der deutschsprachigen Hochschullandschaft und steht für kulturwissen-schaftliche Stadtforschung und kreativ-angewandte Kulturarbeit im urbanen Kontext. Im Mittelpunkt stehen die kulturellen Dimensionen von Stadt (und ihre Wirkung auf alle Handlungsfelder des Städtischen). Gelehrt werden Grundlagen in Kultur- und Raumtheorie, Stadtethnographie, historische Stadtforschung, Museologie sowie künstlerische Forschung – und der Transfer in verschiedene Anwendungsfelder wie städtische Kulturarbeit, aktuelle Stadtentwicklungsprogramme bzw. partizipative Stadtgestaltung, Quartiersmanagement u.v.m.
Absolvent*innen von Kultur der Metropole arbeiten heute erfolgreich auf vielen Feldern der Stadtkultur: in den Deichtorhallen, bei der Behörde für Stadtentwicklung und Umwelt, bei der Kreativgesellschaft, sie promovieren, gründen Modelabels, werden Filmemacher*innen, und Journalist*innen u.v.a.

Wann: Dienstag, 04.02.2020, 19:00 Uhr

Wo: Kampnagel | Jarrestrasse 20 | 22303 Hamburg Veranstaltungsprogramm

DIE ZUKUNFT DER STADT(FORSCHUNG)

19:00 Uhr BEGRÜSSUNG UND VORTRAG
Monika Litscher (Kulturwissenschaftlerin, Zürich) über die »Values of Humanities« und kulturwissenschaftliche Stadtforschung

19:45 Uhr PODIUMSDISKUSSION
Es diskutieren u.a. Tomás Sánchez Criado (Anthropologe, HU Berlin), Amelie Deuflhard (Intendantin Kampnagel, Hamburg), Lisa Kosok (Historikerin, HCU Hamburg), Alexa Färber (Stadtanthropologin, Universität Wien); Moderation: Kathrin Wildner (Stadtethnologin, Berlin/HCU Hamburg) und Laurenz Gottstein (Student Kultur der Metropole /HCU Hamburg)

ab 21:00 UHR PROJEKTPRÄSENTATIONEN VON STUDIERENDEN UND GET TOGETHER

DIY Anthropology: Disciplinary knowledge in crisis

Adolfo Estalella and I take part in a thematic section of the ANUAC. Journal of the Italian Society of Cultural Anthropology, titled Changing margins and relations within European anthropology. In it we shift from a discussion around the geo-political identity of anthropology to its status as a scholarly discipline.

Ours is a situated account of how a particular setting and moment in time affected our anthropological practice: The beginning of the 2010s was a period of political unrest in Spain. Like many other countries, it suffered the harsh effects of the 2007-2008 global financial crisis. However, despite the crisis (or maybe because of it) cities experienced a moment of political creativity and urban inventiveness: People occupied empty buildings and unused plots of vacant land to create all kind of projects, refurnishing the city with an impulse to reanimate collective forms of life. All kind of knowledges blossomed in these initiatives. Our several-years-long ethnographic investigations were carried out in this period in Spain’s main two cities (Madrid and Barcelona)

Thrown into an urban landscape left behind by a policy of financial austerity, we worked intimately with architects, activist designers, and bodily diverse people. Singularly and unexpectedly for us, we found in them the companions we lacked in our local institutional academic contexts. They turned into epistemic partners: companions in the shared endeavour of producing anthropological problematisations. Under these circumstances, the knowledge we produced at the time emerged out of a moment of crisis: knowledge in crisis

We do not intend to argue on the European condition of our anthropological practice, neither we are interested in tracing geo-political frontiers of disciplinary imaginations. Instead, drawing on our ethnographic experience – and the collaborations we established with our epistemic partners in the field – we feel urged to problematize the disciplinary boundaries anthropology conventionally tends to assume

Hence, in the article we offer an account of the interstitial spaces that we both inhabited “in the vacuum of tradition” in the recent Spanish crisis, and how that enabled us to articulate singular relations with variegated epistemic partners with whom we set up distinct ambiances of care. In our ethnographic description we pay attention to the blurring of institutional and scholarly infrastructures and modes of togetherness. In describing the particular transformations – or “intraventions” – that these joint spaces enacted, we would like to intimate a different figuration anthropology took in our practice: Not a disciplinary field but a field of experimental collaborations.

As we show, treating our ethnographic counterparts as epistemic partners has the potential to retrofit our institutionalized settings and disciplinary practices. The anthropology we describe, hence, is one assembled from scratch, caring for the mundane issues that very often are forgotten and rendered invisible: an anthropology done with others, a DIY anthropology?

El Campo de Cebada CC BY 2014 Manuel Domínguez Fernández

Abstract

This is an account of the transformations in our anthropological practice derived from working in the many interstitial spaces that opened up in the wake of the recent Spanish economic crisis. Ambulating in void spaces of Madrid and Barcelona, our anthropological practice was there re-built in ways that blurred our disciplinary boundaries. What there emerged was anthropology not as a disciplinary field, but as a field of experimental collaborations. A practice that re-learnt its ways treating counterparts as true epistemic partners, and setting up distinct ambiances of care with them: not only to care for one another in situations of great difficulty, but mostly to care for our different forms of inquiry, addressing the very situations we were under. An anthropology done together with others, assembling from scratch a conceptual body, caring for the mundane issues that are very often forgotten and rendered invisible by disciplinary fields: A DIY anthropology?

Published in Anuac. Journal of the Italian Society of Cultural Anthropology, 8(2): 143-165 (co-written with Adolfo Estalella) | PDF

Diseño y Diáspora #79: Diseñando para la diversidad funcional

Estando en Helsinki para el NORDES tuve el placer de charlar con Mariana Salgado en Diseño y Diáspora sobre el cuidado como una activación de otros diseños posibles: aquellos que aparecen pensando desde la diversidad funcional en En torno a la silla o desde el re-aprender a diseñar para todxs.

Diseño y Diáspora: El podcast de diseño social en español y portuñol. Conversaciones entre una diseñadora y Otros: a veces amigos, a veces investigadores en diseño, la mayoría de las veces diseñadores trabajando en innovación social o en practicas de diseño emergentes. Desde Helsinki, con ganas por Mariana Salgado.

#79: Diseñando para la diversidad funcional

En esta charla Tomás Criado nos cuenta sobre su trabajo en el ámbito del diseño desde la antropología. Él es antropólogo con especialización en STS (estudios de ciencia y tecnología). Trabaja en la Universidad de Humboldt en Berlín (Alemania). Nos explica conceptos como el cuidado, la diversidad funcional y las tecnologías de la amistad. A la vez describe algunos proyectos de diseño concreto en los que se comprometió luego del 15M, en España. Nos convoca a pensar el diseño desde la incertidumbre y entender los vínculos que se producen en procesos de diseño colaborativos. Al final de la entrevista también hablamos de la enseñanza de diseño a partir de un proyecto donde exploró con alumnos el diseño en situaciones de crisis. 

Escuchar en Spotify | Escuchar en Anchor

Spiele als Stadtforschung / Games as urban research

If you are in Berlin this week, the Stadtlabor for multimodal anthropology invites all of you to the upcoming exhibition „Open Form neu Denken“ organized by Z/KU at the Werkstatt of Haus der Statistik where our games will be featured.

When? October 25–27 2019
Where? Werkstatt Haus der Statistik – Karl-Marx-Allee 1, 10178 Berlin

Come by and play with us!

Events

Friday, 25.10.2019: Opening

Saturday, 26.10.2019: Conference
A conference in the exhibition will be focusing on the concept of open form and how it travels between design, architecture, politics and anthropology. Ignacio Farías and Tomás Criado will give a short input on games as a form of urban research.

Sunday, 27.10.2019: Playing
The Stadtlabor team that worked on the games will be hosting the exhibition and playing and explaining the games to the visitors

More information (German & English)

DE | Spiele als Stadtforschung

Als Stadtlabor entwickeln wir konzeptuelle, spekulative und materielle Werkzeuge, wie etwa Spiele, um auf die aktuellen Krisen des modernen Urbanismus zu reagieren. Trotz oder gerade aufgrund ihrer spielerischen Dimension befähigen uns Spiele, die Art und Weise zu verändern wie wir Themen in Frage stellen, Wissen teilen, Bewusstsein schaffen, kritische Öffentlichkeiten generieren, Zukünfte imaginieren und Fürsorge erlernen.

Die von uns entwickelten Spiele sind keine finalen Produkte, sondern offene Prototypen. Sie sind Ergebnis und Methode unserer Forschung und Werkzeug, um Stadtentwicklungsprozesse gemeinsam zu gestalten. Als solche sind sie offen für Veränderung und Versionierung, damit ihre spezifischen Sprachen, Logiken, Spielweisen und Effekte an spezifische Situationen und unterschiedliche städtische Akteure angepasst werden können.

Unsere Explorationen rund um Spiele begannen im Kontext eines einjährigen ethnographischen MA-Studierendenprojekts The Only Game in Town?, das die aktuelle Krise des Berliner Wohnraums und Immobilienmarkts analysierte. Inspiriert von der Geschichte des Spiels Monopoly – registriert im Jahr 1904 von Elizabeth Magie als The Landlord’s Game und konzipiert als pädagogisches und politisches Instrument, um über die Gefahren von Landmonopolen aufzuklären – haben wir uns vorgenommen, Spielprototypen zu entwickeln, um unsere Forschungsergebnisse zu teilen.

In Zusammenarbeit mit dem ZK/U haben wir drei Spiele entwickelt: (1) House of Gossip problematisiert die drohende Verdrängung von Mieter*innen aus ihrem Wohnraum; (2) in Sue Them All setzt sich ein Kollektiv für gerechte Wohnpolitik ein; und (3) das Kiez Mind Archive schafft einen performativen Raum der Wissensproduktion. In diesem Prozess stellten wir fest, dass die Auseinandersetzung mit Spielen auch unseren Bezug zur Wissensproduktion verändert: vom Beschreiben zum Eingreifen, von Repräsentation zur Konstruktion von Wirklichkeiten, und damit auch zu einem Experimentieren mit der Bedeutung von Politik und Kritik bei der Entwicklung und Nutzung von Spielen.

EN | Games as urban research
In the Stadtlabor for multimodal anthropology, we are developing conceptual, speculative and material tools, such as games, to respond to the current crises of modern urbanism. In spite, or even because of their ludic dimension, games are capable to alter the ways in which we discuss issues, share knowledge, raise awareness, make urban problems public, imagine futures, and learn to care.

The games we have developed are not final products but open prototypes. They are result and method of our research, and work as devices to intervene in urban development processes. As such, they are open to be transformed and re-versioned, so that their specific languages, logics, gameplay, and effects could be adapted to specific situations and concerns of various urban actors.

Our exploration around games started in the context of a one-year ethnographic MA student project The Only Game in Town? analysing the contemporary crisis of housing and real estate markets in Berlin. Inspired by the history of the game Monopoly–registered in 1904 by Elizabeth Magie as The Landlord’s Game and conceived as an educational and political tool to reveal the dangers of land monopolies–, we then set to prototype games as a means to share our research results. In collaboration with ZK/U, we have produced three games: (1) House of Gossip problematizes the threat of displacement of tenants from their homes; (2) in Sue Them All a collective advocates for fair housing policy; and (3) the Kiez Mind Archive creates a performative space of knowledge production. In the process, we discovered that developing games also impacts how we could do research: from describing to intervening, from representing to performing (and breaching) reality, thus experimenting with what politics and critique might mean whenever we prototype and play.

Stadtlabor for Multimodal Anthropology

DE | Das Stadtlabor for Multimodal Anthropology ist eine Forschungsplattform, in der Anthropolog*innen, die an aktuellen Stadtthemen interessiert sind, multimediale Formate der Wissensproduktion und -intervention in Zusammenarbeit mit städtischen Akteuren erkunden und wird vom Lehrstuhl für Stadtanthropologie der Humboldt Universität zu Berlin geführt. Mitglieder, die an der Entwicklung der Spiele beteiligt waren, sind: Diana Mammana, Tan Weigand, Lilian Krischer, Lena Heiss, Leonie Schipke, Indrawan Prabaharyaka, Marie Aline Klinger, Tomás Sánchez Criado und Ignacio Farías.

EN | The Stadtlabor for Multimodal Anthropology is a research platform, where anthropologists interested in contemporary urban issues explore multimedia formats of knowledge production and intervention in collaboration with other urban actors and is run by the Chair of Urban Anthropology at Humboldt University of Berlin. The members who participated in the development of these games are: Diana Mammana, Tan Weigand, Lilian Krischer, Lena Heiss, Leonie Schipke, Indrawan Prabaharyaka, Marie Aline Klinger, Tomás Sánchez Criado and Ignacio Farías.

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Text adapted from the official invitation

Picture by Francisco Montoya

DGSKA 2019 Konstanz – Plenary ‘Envisioning Anthropological Futures’

Under the theme ‘The End of Negotiations? / Das Ende der Aushandlungen?‘ the DGSKA (German Association of Social and Cultural Anthropology) celebrated it’s 2019 conference from September 29th till October 2nd at the Universität Konstanz.

Kristina Mashimi and Thomas Stodulka (on behalf of the DGSKA board) organised and moderated the following plenary session, to which they invited some of us “mid-career scholars” – Janina Kehr (Universität Bern), Sandra Calkins (FU Berlin), Michaela Haug (Universität zu Köln) and yours truly – to envision anthropological futures departing from our own experiences engaging in public, inter and transdisciplinary settings, their epistemic and methodological opportunities and limitations.

Below you could find further information on the session, as well as links to the videos / audio files of our interventions. Hope you enjoy it.

Plenary session IV: Envisioning anthropological futures

Tuesday, 1.10.2019, 9.00-11.00h, Audimax

In the wake of political, economic, and ecological transformations of the contemporary world, and the far-reaching impact of digitalization and mediatization, social and cultural anthropologists are challenged to continuously rethink their theoretical, methodological, and professional practices. Not only are they required to respond to the emerging topical challenges of globalizing, postcolonial research settings by engaging the expertise from other social science and humanities’ disciplines, the wider field of area studies, and the natural and health sciences. They also face growing expectations from their interlocutors, funding organizations, and their immediate professional environments in regard to shifting standards of research ethics and data management, the engagement in various modes of collaborative research, and meeting their responsibilities to society and the public.

This plenary assembles presentations from 4-5 early to mid-career scholars who discuss the challenges and tensions they face when doing anthropology today. They will outline their visions for future positionings of the discipline regarding its epistemological and methodological opportunities and limitations in inter- and transdisciplinary research settings. Furthermore, the panelists will discuss the discipline’s engagement in academic teaching and the move towards open access publishing, as well as its intervention in public debates. As a forum for innovation, the plenary session is less concerned with systematic reviews of previous disciplinary discussions than with the articulation of future visions for practice and collaboration in and beyond the context of anthropology (or, in the German-speaking context, Ethnologie or Sozial- und Kulturanthropologie). The contributions will be published in the upcoming 150th anniversary issue of the Zeitschrift für Ethnologie (ZfE, 2019) which will be edited collectively by the DGSKA board and is due to appear in time for the 2019 conference.

Videos / Audio files

Janina Kehr (Universität Bern): Crafting the Otherwise in Medicine and Anthropology

Tomás Criado (HU Berlin): Anthropology as a careful design practice?

Sandra Calkins (FU Berlin): Writing planetary futures: Plants, loss, and intersections of STS and anthropology in Germany

Michaela Haug (Universität zu Köln): Looking into the future through the lens of hope: environmental change, diverse hopes and the challenge of engagement

Erfahren: Experimente mit technischer Demokratie in Entwurfskursen

Séverine Marguin, Henrike Rabe, Wolfgang Schäffner and Friedrich Schmidgall have recently edited a compilation in German featuring interesting and relevant work in different creative disciplines foregrounding modes of experimenting.

Titled Experimentieren. Einblicke in Praktiken und Versuchsaufbauten zwischen Wissenschaft und Gestaltung (published open access by Transcript Verlag) the scope of the book is as follows:

Forschen und Gestalten sind experimentelle Vorgehensweisen, die darauf ausgerichtet sind, etwas Neues, noch nicht Existierendes hervorzubringen. Sie haben beide Projektcharakter, denn sie führen an einen Nullpunkt des Wissens. Doch welche Strategien und Verfahren sind es, die aus diesem Nichtwissen, diesen Vermutungen und Ideen zu konkreten Ergebnissen führen?

ForscherInnen aus 23 Wissenschafts- und Gestaltungsdisziplinen berichten in diesem Band über ihr Experimentieren und geben Einblicke in ihre Praktiken und Versuchsaufbauten. Er bietet damit eine Bestandsaufnahme zeitgenössischer Experimentalkulturen im Spannungsfeld zwischen Wissenschaft und Gestaltung und skizziert eine Praxeologie des Experiments.

Ignacio Farías and I contribute to the volume with a chapter, where we adapt and translate into German some of the insights from our pedagogical experiments with technical democracy’ at the TU München’s Department of Architecture.

Erfahren: Experimente mit technischer Demokratie in Entwurfskursen

CC BY NC ND 2017 Design in Crisis 2: Coming to our senses (Sofia Ruíz, Irene Landa, Sophie Razaire, Emilie Charrier, Léo Godebout and Lambert Drapeau, Technische Universität München, 2017)

Abstract

In diesem Aufsatz erzählen wir von pädagogischen Herausforderungen, denen wir an einem der größten deutschen Institute für Wissenschafts­ und Technikforschung (STS), dem 2013 an der Technischen Universität München gegründeten Munich Center for Technology in Society (MCTS), begegnet sind. Konzipiert als „integratives Forschungszentrum“ mit Lehrstühlen an verschiedenen Fakultäten, will das MCTS nicht nur verschiedene STS­Traditionen unter einem Dach zusammenbringen, sondern auch mit Formen der Kollaboration und Intervention in den Natur- und Technikwissenschaften experimentieren. Zwischen 2015 und 2018 lehrten wir an der Fakultät für Architektur, wo wir einen vom STS geprägten stadtanthropologischen Ansatz zu aktuellen Herausforderungen technischer Demokratisierung vertraten. Im Folgenden möchten wir experimentelle Strategien aufzeigen, die bei den Entwurfskursen für Masterstudierende der Architektur zum Einsatz kamen. Unsere Experimente hatten ein zentrales konzeptionelles Anliegen: die Bedeutung und die Möglichkeiten von technischer Demokratie für die Ausbildung zukünftiger EntscheidungsträgerInnen in Sachen gebaute Umwelt entfalten.

Published in Experimentieren. Vergleich experimenteller Kulturen in Wissenschaft und Gestaltung Repair (pp. 57-70). Bielefeld: Transcript | PDF