Laboratorio de Experimentación de lo Urbano, Montevideo

lab-montevideo

El 12 de diciembre de 10 a 13 horas en Montevideo, llevaremos a cabo junto con Gonzalo Correa e Isaac Marrero un “laboratorio de experimentación de lo urbano”. 

La primera parte consistirá en un trabajo de campo donde reunidos en grupos y equipados con un kit de exploración, saldremos a recorrer la Ciudad Vieja en busca de fragmentos sensibles de lo urbano. Posteriormente nos reencontraremos en el huerto de la azotea del Centro Cultural España (CCE) llevado a cabo por el Jardín Cultural Dinámico para trabajar lo recolectado.

Se trata de un experimento didáctico para reflexionar sobre cómo nos acercamos a la ciudad y lo urbano, la vida cotidiana de sus actores e infraestructuras desde una mirada que pone el acento en la experiencia como modo de investigación y aprendizaje. También es una oportunidad para poner en juego diferentes conceptos, herramientas, geografías y enfoques para pensar las tramas vivas de las cosas que nos hacen.

A quienes deseen participar les pedimos se registren con anticipación en el siguiente formulario.

Organiza: Instituto de Psicología Social – Udelar

Con la colaboración de Laboratorio Transdisciplinario de Etnografía Experimental – Udelar

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Curso en la Maestría en Psicología Social, Universidad de La República – “Experimentos austeros: Los arreglos del cuidado en crisis”

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Desde el 3 al 17 de diciembre tendré el grandísimo gusto de poder estar en Montevideo, donde daré un curso y participaré en un laboratorio (esto último junto a Isaac Marrero) en la Maestría en Psicología Social de la Facultad de Psicología de la Universidad de La República, que por intermediación del queridísimo colega y amigo Gonzalo Correa (con quien tenía muchas ganas de poder tramar algo en común desde hace tiempo) ha financiado mi pasaje transatlántico y mi estancia. Agradezco enormemente el esfuerzo económico para hacer realidad el viaje y espero sólo poder compensarlo con las ganas que tengo de aprender de las realidades montevideanas y aportar en la medida de lo posible desde el trabajo que he venido realizando en los últimos años.

El curso tendrá lugar los días 5, 6, 7 y 8 de diciembre por la tarde y lleva por título “Experimentos austeros: Los arreglos del cuidado en crisis” (algo que en algún momento he pensado pudiera convertirse en el borrador de un libro o al menos de un intento de un argumento de amplio espectro–algo que quisiera poder reescribir y co-escribir con mis compas de En torno a la silla–, y agradezco enormemente la oportunidad brindada no sólo de poder presentar y discutir mi trabajo sino de tener un espacio experimental para ensayar el argumento en tan buena compañía).

Dejo por aquí la información detallada del curso.

Resumen

Este curso plantea una aproximación a las transformaciones contemporáneas en el cuidado y el auto-cuidado, prestando especial atención no sólo a sus aspectos sociales (roles de género sexualizados) o vinculados al trabajo corporal, sino a los arreglos e infraestructuras materiales. De forma más concreta, y siguiendo diferentes perspectivas dentro de la antropología de la ciencia y la tecnología, el curso pretende mostrar las democratizaciones tecnocientíficas desarrolladas en años recientes por el Movimiento de Vida Independiente (MVI): una particular forma de activismo encarnado que pone en el centro los soportes corporales, la interdependencia como fundamento para el auto-cuidado y la experiencia de la diversidad corporal. Empleando numerosos casos y el contexto de un estudio etnográfico llevado a cabo en Barcelona desde 2012–uno de los momentos de mayor efervescencia creativa y activista de la España de las medidas de austeridad, en una profunda crisis económica-financiera, institucional-democrática, moral, etc.-, el curso busca abrir un diálogo sobre los modos de teorización y de conceptualización de las infraestructuras vernáculas del cuidado, las formas de conocimiento que movilizan o las sensibilidades que concitan estos activistas del MVI. Y, particularmente, de qué manera sus “experimentos austeros” pudieran estar explorando o poniendo en práctica conceptos y modelos alternativos de bienestar.

Contenido

0) Introducción

– Una aproximación a las transformaciones contemporáneas en los arreglos socio-materiales del cuidado desde un estudio etnográfico en la España en crisis -económica-financiera, institucional-democrática, moral, etc.-, participando activamente en el colectivo En torno a la silla.

– Apunte sobre el método: Conceptualización vernácula y antropología de la ciencia y la tecnología.

– Dos grandes líneas temáticas:

  1. Cuerpo y formaciones socio-subjetivas fragmentarias y en formación: Una antropología pensada desde los soportes corporales y socio-subjetivos (Do kamo de Leenhardt y la revisión de Pazos, 2008) de la experiencia de la diversidad, lo que permitiría abrir un diálogo sobre las infraestructuras corporales/urbanas, las formas de conocimiento que movilizan y las sensibilidades que concitan.
  2. El cacharreo y sus arreglos como modo de materialización vernácula del cuidado, aspecto nuclear de esta historia.

 

1) El cacharreo como radicalización de las infraestructuras del auto-cuidado frente a la institucionalización y el cuidado familiar

– Discusión sobre el cuidado y el auto-cuidado:

  • El estado del bienestar español en discusión (1977-2006): el IMSERSO y su intento frágil y tecnocrático por ir más allá del asistencialismo, el familismo y el corporativismo; las leyes sobre discapacidad; la gran reforma de la “ley de dependencia”, el SAAD y el debate institucionalización vs. cuidado en el hogar (e.g. teleasistencia)
  • El Movimiento por la vida independiente (MVI) I: Disability Rights Movement y discusiones del concepto de cuidado / auto-cuidado
  • El MVI II : La creación del Foro de Vida Independiente y Divertad (FVID) y la diversidad funcional como concepto auto-representacional vernáculo del modelo social de la discapacidad; un foro en internet vs. el asociacionismo corporativista de la discapacidad (grandes asociaciones sectoriales y asociaciones de padres)
  • Las Oficinas de Vida Independiente (OVIs) y el asistente personal (AP) como figura de la interdependencia en discusión: el debate feminista de “Cojos y precarias haciendo vidas que importan”
  • Tecnología y MVI: entre el derecho a escoger las tecnologías o hacer lobby para su rediseño mediante pagos directos (Lifchez, Ratzka, Wienner, Werner) y la auto-fabricación
  • Radicalizaciones del cuidado: De las “comisiones de diversidad funcional” del 15M a Funcionamientos de Medialab-Prado y el surgimiento de En torno a la silla (ETS)

 

2) El cacharreo como activismo encarnado

– Figuraciones epistémicas y articulaciones relacionales en el activismo encarnado:

  • Democratizaciones tecnocientíficas y activismos encarnados: foros híbridos (Callon et al.), comunidades epistémicas (Akrich & Rabeharisoa), grupos concernidos (Callon & Rabeharisoa), epidemiología popular (Phil Brown et al.) y activismo basado en la evidencia (Akrich & Rabeharisoa et al.).
  • Lo social, lo técnico y lo subjetivo en el activismo encarnado I: “tecnologías del yo” y “política de la amistad” (Foucault)
  • Lo social, lo técnico y lo subjetivo en el activismo encarnado II: “Regímenes de im/perceptibilidad”, “immodest witnessing” y “seizing the means of reproduction” (Michelle Murphy)
  • Lo social, lo técnico y lo subjetivo en el activismo encarnado III: La pregunta por “cómo vivir en común” (Barthes)
  • El cacharreo como “interfaz documental” y como “tecnología de la amistad” en ETS

 

3) El cacharreo y la experimentación austera con los arreglos del bienestar en crisis

– Discusión sobre infraestructuras del estado del bienestar, su gubernamentalidad y sus agenciamientos mercantiles:

  • Una vida de catálogo: El catálogo orto-protésico como un dispensario público subvencionado de ayudas técnicas producidas por actores privados; el catálogo como espacio de gestión gubernamental y mutualización mediada por el estado; el catálogo como “dispositivo de mercado” o “agenciamiento mercantil” que in/habilita particulares agencias económicas (Callon et al.)
  • Alternativas institucionales al dispensario: El caso del INTI de Argentina y el encuentro Tecnologías de Bajo Coste del CEAPAT español
  • Modelos del estado del bienestar (Esping-Andersen) y regímenes del cuidado (J. Jenson et al.) y mitos fundacionales del estado (Taussig)
  • Antropología del estado del bienestar sureuropeo como proyecto permanentemente inacabado (Muehlebach y el relato más allá del debate Mauss/Douglas o Foucault/Rose sobre el estado del bienestar y sus formas de gubernamentalidad; la singularidad del gran proyecto de estado postfranquista-Expo, Barcelona ’92- y sus continuidades con el franquismo, la relación con la arquitectura y el desarrollo urbano; la “ley de dependencia” como gran nuevo relato de la España moderna: “el cuarto pilar del Estado del bienestar”)
  • El bienestar entra en crisis: impagos, medidas de austeridad, co-pagos, retrasos y la neo-vulnerabilización de “los vulnerables”
  • Experimentos austeros cacharreando con el concepto y las infraestructuras del cuidado: Diversitat Funcional 15M, Primavera Cacharrera, Pornortopedia/Yes We Fuck, Cacharratón y Red Cacharrera (analogía con la iniciativa mexicana PROJIMO); la austeridad como fragilidad material y vulnerabilidad de los soportes y de su sostén relacional; la imposibilidad de constituir un agenciamiento mercantil (agentes que no se pueden convertir en emprendedores, productos no vendibles, acceso a materiales poco nobles y/o reciclados, etc.)

 

4) El cacharreo y el diseño abierto como construcción conjunta de problemas

– Discusión sobre el significado y la función social del diseño y su apertura en un contexto de cultura libre:

  • Diseño crítico, especulativo y adversarial
  • Diseño participativo/colaborativo: Formalismos democráticos y la revolución de los usuarios
  • Diseño abierto I: Documentar la auto-fabricación y la arquitectura de la necesidad (“Architecture without architects”, “Whole Earth Catalogue”, “Cultura materiale extraurbana”, “Rikimbili”, “Handmade urbanism”)
  • Diseño abierto II: Movimiento maker, amateur experts, crowd-sourcing y emprendeduría neoliberal
  • Diseño abierto III: Critical making
  • El cacharreo de ETS como un hacer vernáculo, cuidadoso y frágil a la vez, centrado en construir problemas conjuntamente sobre el diseño y la economía de las ayudas técnicas.

 

5) El cacharreo documental y la experimentación etnográfica

– Discusión sobre experimentación etnográfica:

  • La etnografía en los sitios antropológicos de la contemporaneidad: Para-sitios y comunidades epistémicas (Rabinow et al.; Marcus & Holmes)
  • Colaboración epistémica: diferentes modos de co-laborar (Riles, Fortun et al., Tsing et al., Kelty et al.)
  • Experimentación y observación: Breve excurso sobre el uso de estos conceptos en historia de la ciencia, STS y antropología
  • Dispositivos de campo y el sitiar/situar el campo
  • Cacharreos documentales: Inscripciones, elicitaciones, realizaciones, elaboraciones y representaciones de/del campo
  • Colaboraciones experimentales: ETS como lugar del cacharreo etnográfico.

 

Bibliografía básica

Agulló, C. et al. (2011). Cojos y precarias haciendo vidas que importan. Cuaderno sobre una alianza imprescindible. Madrid: Traficantes de sueños.

Akrich, M. (2010). From Communities of Practice to Epistemic Communities: Health Mobilizations on the Internet. Sociological Research Online, 15(2).

Brown, P. et al. (Eds.). (2011). Contested Illnesses: Citizens, Science, and Health Social Movements. Berkeley, CA: Univ of California Press.

Callon, M. (2008). Economic Markets and the Rise of Interactive Agencements: From Prosthetic Agencies to Habilitated Agencies. In T. Pinch & R. Swedberg (Eds.), Living in a Material World: Economic Sociology meets Science and Technology Studies (pp. 29–56). Cambridge, MA: MIT Press.

Callon, M., Lascoumes, P., & Barthe, Y. (2011). Acting in an Uncertain World: An Essay on Technical Democracy. (G. Burchell, Trans.). Cambridge, MA: MIT Press.

Callon, M., & Rabeharisoa, V. (2008). The Growing Engagement of Emergent Concerned Groups in Political and Economic Life: Lessons from the French Association of Neuromuscular Disease Patients. Science, Technology & Human Values, 33(2), 230–261.

Callon, M. et al. (2013). Sociologie des agencements marchands : Textes choisis. Paris: Presses de l’École de Mines.

Estalella, A. & Sánchez Criado, T. (Eds.) (2017). Experimental collaborations: Ethnography through fieldwork devices. Oxford: Berghahn.

Muehlebach, A. (2012). The Moral Neoliberal: Welfare and Citizenship in Italy. Chicago: University Of Chicago Press.

Murphy, M. (2012). Seizing the Means of Reproduction: Entanglements of Feminism, Health, and Technoscience. Durham, NC: Duke University Press.

Murphy, M. (2006). Sick Building Syndrome and the Problem of Uncertainty: Environmental Politics, Technoscience, and Women Workers. Durham, NC: Duke University Press.

Pazos, Á. (2008). El otro como sí-mismo. Observaciones antropológicas sobre las tecnologías de la subjetividad. In T. Sánchez Criado (Ed.), Tecnogénesis. La construcción técnica de las ecologías humanas (Vol. 2, pp. 145–166). Madrid: Antropólogos Iberoamericanos en Red.

Rabeharisoa, V., Moreira, T., & Akrich, M. (2014). Evidence-based activism: Patients’, users’ and activists’ groups in knowledge society. BioSocieties, 9(2), 111–128.

Sánchez Criado, T., Rodríguez-Giralt, I., & Mencaroni, A. (2016). Care in the (critical) making. Open prototyping, or the radicalisation of independent-living politics. ALTER – European Journal of Disability Research / Revue Européenne de Recherche Sur Le Handicap, 10(2016), 24–39.

Sánchez Criado, T., & Cereceda, M. (2016). Urban accessibility issues: Technoscientific democratizations at the documentation interface. City, 20(4), 611–628.

Sánchez Criado, T., & Rodríguez-Giralt, I. (2016). Caring through Design?: En torno a la silla and the “Joint Problem-Making” of Technical Aids. In C. Bates, R. Imrie, & K. Kullman (Eds.), Care and Design: Bodies, Buildings, Cities (pp. 200–220). Oxford: Wiley.

Shakespeare, T. (2006). Disability Rights and Wrongs. London: Routledge.

Werner, D. (Ed.). (1998). Nothing About Us Without Us: Developing Innovative Technologies For, By, and With Disabled Persons. Palo Alto, CA: Health Wrights.

Colleex: A Collaboratory for Ethnographic Experimentation | Allegra Lab

ORIGINALLY PUBLISHED IN ALLEGRA LAB

Fieldwork, the cornerstone to the ethnographer’s magic, seems to be under siege in recent times. The invocation that it ‘is not what it used to be’ runs parallel to intense debates on the place of ethnography in the production of anthropological knowledge (see for instance the recent take and forth on Ingold’s critique on ethnography herehere, and here). Challenges to fieldwork (and ethnography) come from all the corners of the discipline: anthropologist injecting a sensory approach to ethnography, drawing inspiration of design practices to devise new venues for the production of anthropological knowledge or endeavouring into partnerships with other disciplines and substituting the traditional trope of comparison for that of collaboration.

Amid this broad debate on the norm and form of fieldwork, we intend to open a debate on the place of experimentation in anthropology.

The invocation of experimentation in anthropology is not completely new, as we would like to recall, ‘the reflexive turn’ of the 1980s inaugurated a period of creative exploration of writing genres that George E. Marcus and Michael M. J. Fischer described in experimental terms: ‘What is happening seems to us to be a pregnant moment in which every individual project of ethnographic research and writing is potentially an experiment’. While this turn focussed on the space of representation (particularly the written form), we suggest now the opportunity to emplace the experimental drive of ethnography into fieldwork. A call that echoes and draws inspiration of a number of projects carried out in recent times by a series of anthropologist (we find especially inspiring the work of Paul Rabinow, George E. Marcus and Douglas Holmes, Kim Fortun, Michael Fortun, Alberto Corsín Jiménez and Annelise Riles, among many others).

A very important caveat, we do not intend to place experimentation and (participant) observation in opposition, only highlight their specificities. Indeed we think that both epistemic practices usually establish complex relationships in our fieldwork, at times they are entangled, juxtaposed or alternated.

Despite these relationships, we contend that experimentation involves a different epistemic practice to participant observation and it constitutes an alternative trope to describe our forms of engagement in the field.

Colleex thus intents to open a space for debate and intervention around experimental forms of ethnographic fieldwork. It seeks to work as a collaboratory whose main agenda is to foster theoretical debates and practical explorations on this topic. Below you can read the statement for the network proposal; if you are interested just send as an email (tomas.criado@tum.de and jestalellaf@uoc.edu) or sign the proposal here. The network builds on and intends to continue the work we have been doing in the previous two years in a series of meetings and writings, you can have a glimpsed of it here.

Colleex: A Collaboratory for Ethnographic Experimentation

Colleex is a network that aims to open a space for debate and intervention around experimental forms of ethnographic fieldwork. Amid profound debates in recent years on the nature and conventions of ethnography, Colleex seeks to explore novel forms of knowledge production for anthropology. The network is organized as a collaboratory whose main agenda is to foster theoretical debates and practical explorations on what we call ethnographic experimentation.

Fieldwork

Fieldwork has traditionally been understood as the cornerstone epistemic situation for the production of anthropological knowledge in ethnography. Both an empirical practice and disciplinary narrative, we know that nowadays fieldwork is not what it used to be —or maybe it has never been what the canon narrates. The solitary confined research practice of ethnography has given way to collaborative projects, far-away locations have been replaced by close-to-home field sites, and traditional visual predominance has been expanded into a multi-sensory concern.

Anthropological imagination has traditionally understood the epistemic practice of fieldwork in observational terms. The core trope of participant observation has worked both as description and prescription for the kind of social relationships and epistemic practices through which anthropologists produce knowledge in the field.

The entrance of anthropology in novel empirical sites and the construction of new objects of study in the last decades seem to require from us to urgently revise and devise other forms of practising fieldwork.

Experimentation

Invoking the figure of the experiment acts as a provocation to investigate alternative epistemic practices in ethnography. Colleex intends to explore the infrastructures, spaces, forms of relationships, methods and techniques required to inject an experimental sensibility in fieldwork. Nevertheless, there is no intention to oppose experimentation to observation. On the contrary, Colleex seeks to discern the multiple forms of relationship between these two epistemic forms —and their correlate modes of relationality— that in different circumstances and situations may be complementary, adjacent or substitutive.

Not alien to the anthropological endeavour, experimentation was invoked decades ago as an opportunity to renovate the discipline through novel forms of ethnographic writing and representation. Colleex network would like to further develop that experimental impulse present in many anthropological sensibilities, shifting its locus from the process of writing to the practice of fieldwork. The intention is to work on a question: What would ethnographic fieldwork look like if it was shaped around the epistemic practice of experimentation?

Hence, fieldwork experimentation is not being invoked just for its own sake but because there is a prospect that it could help foster new forms of anthropological theorization.

Collaboration

The network seeks to connect with anthropologists and other practitioners of ethnography interested in discussing their fieldwork practice. It could be of interest for specialists in the fields of visual anthropology, sensory anthropology, digital ethnography, design anthropology, creative intersections of art and anthropology, or anthropology and STS. The network also seeks to include specialists from other domains like art, cultural producers, designers and practitioners of any discipline interested in the creative experimentation with ethnographic practice. The inventive unfolding of ethnography taking place in those areas could greatly contribute to strengthen the reach of anthropological fieldwork practices.

Colleex is established as a collaboratory, a project that aims at promoting forms of collaboration among all those interested in the topic under discussion.

In contrast with permanent networks, from its very inception Colleex would like to work with a temporary horizon of 5 years, after which we expect to deliver a contribution of the work done by the network in appropriate formats, be it in conventional academic and/or more experimental formats faithful to the collaboratory sensibility we are invoking. Four convenors will develop their task for periods of two years. The network will only continue after the first period of five years if a designed program for its continuity is agreed by its members.

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+ìnfo on the Colleex Network: EASA website & the network’s blog

Experimentar con la colaboración etnográfica, colaborar en experimentos etnográficos

Publicado originalmente en el blog del proyecto de investigación EXPDEM

El presente texto es parte de una reflexión conjunta a lo largo de los últimos meses junto con Adolfo Estalella, que ha cristalizado en el panel invitado ‘Ethnography as collaboration/experiment’ para la EASA 2014, abierto a la recepción de propuestas hasta el 27 de febrero de 2014.

Por otro lado, mi inquietud política y epistémica por la experimentación con la colaboración etnográfica o por la colaboración en la experimentos etnográficos está plenamente vinculada a mi participación como etnógrafo/documentador en el proyecto “En torno a la silla”, un pequeño colectivo activista que experimenta con el diseño libre, abierto y colaborativo de productos de apoyo desde la filosofía de la diversidad funcional (mi particular colaboración, asimismo, en los estudios de caso del proyecto EXPDEM); una práctica de aprendizaje que se ha vuelto a su vez un lugar para la exploración reflexiva sobre el “quién puede diseñar” o el “cómo y para quién se diseña”. Para ello nos hemos dotado de algunas infraestructuras digitales colaborativas para el registro y la descripción de las situaciones, extremadamente frágiles, ante las que nos vamos enfrentando para pensar “qué hacemos”, “cómo y para qué lo hacemos” o “hasta dónde podremos seguir” (dada la precariedad de medios), como el blog del proyecto o un documental interactivo en proceso de realización…

2013-06-13 18.54.33

1. El trabajo de campo nunca volverá a ser lo que fue…

¿Y si el trabajo de campo etnográfico ya no tuviera lugar en el campo (con tribus o grupos pequeños)? ¿Y si las personas con las que nos relacionamos ya no fueran “informantes”? ¿Y si no hiciera falta irse a un lugar remoto para documentarlo exhaustivamente, compararlo con nuestra forma de vida y decir algo interesante sobre el mundo que vivimos? ¿Y si quien fuera lejos (geográfica o metafóricamente) y volviera para contarlo no siempre tuviera la razón, ni controlara el relato, porque lo que dice en ese “estuve allí, hice esto, esto es así” circula con cada vez mayor supervisión, ya sea de comités de ética disciplinares o de las propias comunidades con las que se trabajó? ¿Y si lo que investigamos ya no tiene sentido únicamente para ser publicado bien como monografía o como obra audiovisual?

Por si no hubiera suficientes problemas con el ejercicio de la práctica etnográfica (de la que están los libros llenos, véase por ejemplo, el fantástico manual de Guber, 2005), ante muchos de estos dilemas se están enfrentando innumerables etnógrafos. De hecho, desde hace varias décadas se habla exhaustivamente y con profusión de “la crisis reflexiva de la etnografía”, un terremoto anti-exotizante y descolonizador que sacude internamente la disciplina de la antropología, poniendo el acento en los problemas epistémicos y políticos del ethos realista/naturalista del trabajo de campo, cuyos asertos fundan su autoridad en periodos prolongados de “inmersión” (al modo de la observación participante malinowskiana), así como en particulares modos de representación con autoría individual, derivados cientificistas del relato de viajes. Desde entonces, innumerables trabajos han venido sacando a la luz el problema de las retóricas, de los modos de producción de conocimiento, de la interpretación y las múltiples maneras en las que se puede teorizar y componer el relato etnográfico más allá del género naturalista exotizante sobre un pueblo o tribu con autoría individual (Clifford & Marcus, 1986; van Maanen, 1988). Como resultado, y tal y como reza el título de una reciente compilación, “el trabajo de campo ya no es lo que era” (Faubion & Marcus, 2009).

Numerosos trabajos están problematizando estas cuestiones a partir de una reflexión sobre las propias condiciones del trabajo de campo etnográfico en el mundo contemporáneo, considerando los formatos de construcción de objetos de indagación, la localización geográfica de los mismos, así como los formatos de producción de conocimiento que debemos o podemos buscar. Por ejemplo, se habla de llevar el trabajo de campo más allá de la localidad o el lugar único, proponiendo y discutiendo sobre las promesas y problemas de formatos de “etnografía multi-situada o multilocal” (Marcus, 2001; Candea, 2010): respondiendo al intento de capturar objetos etnográficos con escala multi-local, como las nuevas corporaciones transnacionales o las ordenaciones (post)coloniales. Pero, también, de romper con los modos de presentación y producción de conocimiento de la etnografía, realizados en muchas ocasiones al modo de una crítica “externa”, en dos sentidos: sobre la base de un corpus teórico ajeno en muchas ocasiones al lenguaje nativo, hechos por foráneos o extranjeros que llegan y se van, no responsabilizándose en muchas ocasiones por el devenir de lo que ahí ocurre.

Como modo de tomar en consideración los problemas éticos y epistémicos que este tipo de gestos provoca, se ha venido proponiendo que nuestros trabajos etnográficos estén más bien centrados en producir formas de “crítica inmanente”, expresadas en el lenguaje nativo, intentando co-articular los problemas con los del campo para evocar nuevas soluciones (Marcus & Fischer, 1999); pero también se propone como alternativa “repensar la teoría etnográficamente”, no al modo de un nuevo naturalismo, sino intentando convertir los modos epistémicos presentes en nuestros objetos de investigación en aquello desde y con lo que construimos nuestros conceptos y teorizaciones, siempre contingentes y situadas (Henare, Holbraad & Wastell, 2007).

En suma, el campo, según Gupta y Ferguson (1997), se ha venido convirtiendo cada vez más en un “lugar político”, rompiendo con la vieja homología etnográfica entre “lugar geográfico” y “objeto o tema” que obligaba a dar cuenta del pueblo al que se iba a hacer trabajo de campo (siendo la etnografía un ejercicio de “inscribir o relatar un ethnos”, generándose, a su vez, teorizaciones prioritariamente sobre la base del modelo de la tribu o la comunidad). La propuesta de Gupta y Ferguson vendría a ser la re-construcción teórica y metodológica de nuestros objetos de investigación, explicitando la política de nuestras elecciones, así como politizando la forma en la que la llevamos a cabo (Amit, 2000): ya sea por la reflexión sobre la geografía y los modos de producción de conocimiento (esto es, la selección del lugar, el tema y el qué observar; los recortes sobre los materiales y su autoría; las instituciones que promueven y sancionan la veracidad de lo así dicho) como por el intento de que su resultado no sea necesariamente un mero producto académico.

Esto está llevando a la producción de relatos evocativos o detonadores de reflexiones y acciones que tienen por objetivo no sólo describir, sino generar debate sobre sus propias condiciones de producción –centrándose en las condiciones de la producción de verdad y sus limitaciones (Fassin y Bensa, 2008)-, que buscan intervenir o interferir en la obsesión analógica/totalizante del trabajo de campo al modo naturalista (Strathern, 2004), reivindicando la explicitación de los métodos empleados, sus huecos, la parcialidad de su tarea, sus recortes y alteridades –así como su violencia- como algo constitutivo al ejercicio epistémico y político implicado en todo acto de “dar cuenta de” (para una buena intervención en estos debates, véase el texto de Marrero, 2008).

Han corrido ríos de tinta sobre estas cuestiones y no pudiera pretender resumir más que brevemente algunas de sus tensiones. En este escrito, sin embargo, quisiera introducir y animar una reflexión en torno a la promesa metodológica, epistémica y política de uno de los aspectos que han ido ganando más relevancia frente a esta recurrente crisis sobre la producción de conocimiento en la etnografía: el estallido de “la colaboración” como campo experimental de producción de conocimiento y como lugar para dirimir qué se puede decir y cómo, así como quién puede decirlo…

2. El estallido de la colaboración etnográfica y la promesa de una etnografía más abierta/en abierto

 “La colaboración”, por tanto, se nos aparece como nuevo tropo etnográfico a partir del que se está produciendo una de las renovaciones metodológicas más interesantes en este horizonte de crisis: ya sea como tema (las nuevas formas colaborativas del mundo contemporáneo) o como nuevo objeto metodológico de la etnografía (las nuevas formas de colaboración con las personas y colectivos “con los que” investigamos), en tanto que pone el foco prioritariamente en la intervención sobre los formatos de la voz, la autoridad y la autoría etnográfica.

Como comenta con profusión Annelise Riles (2013), la colaboración no es, ni mucho menos, algo nuevo en la etnografía –véase los ejemplos y dilemas éticos planteados por Ruby (1992) en el ámbito de la antropología visual y el documental–, como tampoco lo es en la investigación social (véase el post de Sergi Fàbregues). Pero sí pudiéramos decir que existen situaciones y dinámicas contemporáneas que están produciendo transformaciones colaborativas profundas en el modo de producción contemporánea del conocimiento, que contienen tanto promesas como nuevas condiciones problemáticas sobre cómo llevar a cabo nuestra tarea etnográfica. Buena prueba de esta renovada esperanza depositada en la colaboración son las diferentes contribuciones que inauguraban la interesante revista Collaborative Anthropologies (véase Cook, 2008; Field, 2008; Fluehr-Lobban, 2008; Holmes & Marcus, 2008a; Peacock, 2008; Rappaport, 2008; Reddy, 2008; Schensul, Berg, & Williamson, 2008).

Una de las transformaciones innegables de las que debiéramos dar cuenta sería el estallido del uso de innumerables plataformas digitales para el trabajo colaborativo como nueva infraestructura para el desarrollo de la colaboración etnográfica. De hecho, estas plataformas están siendo analizadas y empleadas en algunos proyectos etnográficos contemporáneos –cómo el trabajo de Kelty et al. (2009) sobre la participación en internet, o el trabajo de Fortun (2012) sobre el asma–, en la medida en que permiten probar y componer diferentes modalidades de la colaboración (Fish et al., 2011), o por emplear las palabras de Adolfo Estalella, en su curso impartido hace escasos días, porque quizá estos métodos y medios digitales nos permitan testear “nuevos prototipos para la investigación social” (métodos siempre en ß, como las versiones del software libre).

Sin duda, la transformación y las posibilidades que estas plataformas digitales pueden ser enormes (para una reflexión más detallada sobre el contenido y el método de estas cuestiones, véase Estalella, 2011): no ya sólo porque estas plataformas pueden llegar a permitir una reconfiguración de la división del trabajo epistémico –más allá de la que distingue o separa a investigadores, de un lado, y sujetos de la investigación, a otro–, permitiendo de diferentes modos la implicación epistémica y la autoría a las propias comunidades con las que se investiga, sino porque también se sitúan en la encrucijada de la economía política del conocimiento contemporánea. Una economía política del conocimiento que afecta no ya sólo a los modos de colaboración o participación, sino que puede llegar a alterar profundamente los modos y los medios en que se registra, documenta y hace circular la información relevante para una indagación, por no hablar de la articulación de formatos de autoría, así como los formatos de sanción de la verdad ahí producidos (más allá de las sanciones puramente disciplinares).

Estas nuevas plataformas digitales colaborativas han generado en algunas personas el interés de llevar a cabo lo que podríamos llamar una etnografía “más abierta” o “más en abierto” (a more open ethnography; nótese que se plantea como una cuestión de grado, no como la posibilidad de una apertura total), puesto que quizá permitan un incremento de la trazabilidad/transparencia/visibilidad de los contenidos y medios a partir de los que pensamos, pero también porque posibilitarían una apertura de las capturas digitales y de ciertos materiales etnográficas para su reinterpretación colectiva: esta es la razón por la que por ellas se hace circular un ideal ético-político de producción colaborativa y en abierto del conocimiento, abriendo la investigación a escrutinio, pero no necesariamente o no sólo de sus materiales (porque habrá algunos que no puedan abrirse), sino de su proceso de articulación; una etnografía que se coloque en un lugar visible, que no esconda su proceso de producción, que busque una suerte de permanente ‘objetivación participante’ (Bourdieu, 2003): una objetivación, una explicitación de los modos en que producimos conocimiento, pero objetivando a su vez los modos e infraestructuras de las que nos dotamos para pensar colaborativamente. Un formato que permitiría que más gente pudiera interpelarnos e intervenir en nuestros procesos de indagación y de pensamiento que introducen, a su vez, nuevos problemas, dilemas y retos éticos (como el creciente registro, localización y trazabilidad de informantes en situaciones problemáticas o comprometidas).

“Lo digital”, por tanto, se nos aparece como un lugar de exploración y de observación, en tanto y en cuanto puede estar siendo el lugar de la más profunda “reconfiguración e innovación de nuestros métodos” (Lury & Wakeford, 2012; Marres, 2012; Ruppert, Law & Savage, 2013). Tal y como lo muestran las innumerables reflexiones sobree el código abierto y la propiedad intelectual de muchas de estas plataformas, con todo el sinfín de discusiones sobre el control y la circulación de la información y de las infraestructuras informacionales que abren (Kelty, 2013; Coleman, 2013), nos hablan de un vector prometedor, pero también de un nuevo lugar comprometido para el desarrollo de nuestras formas etnográficas colaborativas… Sin olvidarnos de las trampas y los agujeros negros de la colaboración, o los compromisos ante los que nos sitúan los fines “extractivos” desarrollados por algunos formatos corporativos (Riles, 2013).

En cualquier caso, esta alteración profunda en el “cómo” y en el “quién” de lo empírico permitida por estas nuevas infraestructuras para la colaboración epistémica no supone necesariamente que las personas formadas en las ciencias sociales dejen de tener importancia, que su entrenamiento y sus prácticas no sean relevantes para la producción de un discurso riguroso y comprometido sobre el mundo, pero que no sólo lo pueden ser “porque sí” y menos “por encima de” las personas sobre, acerca de, junto con las que habla o reporta (más aún cuando las propias infraestructuras de las que nos dotamos para explorar e indagar colaborativamente están llevando a que se distribuyan, valoren y visibilicen las tareas de las que hace gala los etnógrafos –el trabajo analítico e interpretativo, el trabajo documental- permitiendo una pluralización sin límites de los accounts y de los accountants). Pero tampoco suponen necesariamente que la única alternativa posible sea alinearse con la crítica a lo académico o científico tout court que se estila por parte de algunos científicos sociales militantes que, de una manera perfectamente comprensible y razonable, operan desde los márgenes, poniendo sus saberes y sus métodos al servicio de los colectivos desfavorecidos, los movimientos sociales o de grupos subalternos.

Creo que más bien nos situamos ante un horizonte donde los límites entre lo académico y lo profano, entre lo epistémico y lo político pueden ser re-pensados experimentalmente a partir del empleo y exploración de diferentes modos/métodos de colaboración: ese el horizonte prometedor y comprometido (en los dos sentidos del término: de implicación activa y de situación de compromiso), que anima este breve escrito.

3. El reto de las situaciones ‘para-etnográficas’ para el desarrollo de una etnografía como colaboración/experimento

¿Qué puede querer decir experimentar en diferentes prácticas colaborativas? Si importamos al ámbito etnográfico (véase Sánchez Criado y Callén, 2013) las ideas sobre lo que para la filósofa de la ciencia Isabelle Stengers caracteriza la experimentación –en su caso en las ciencias experimentales- pudiéramos pensar que la principal novedad reside en montar situaciones (en su dimensión híbrida sociomaterial) para dotar a lo que en esa situación emerja del poder de dotarnos del poder de hablar y pensar de nuevas maneras; esto es, un montaje experimental de situaciones para generar “nuevas causas del pensamiento” (Stengers, 2006, 2010): el montaje experimental de dispositivos epistémicos siempre abiertos a nuevas preguntas a partir de lo que ahí surge, basados en intentar advertir la novedad radical de cada forma de colaboración… (Harvey, 2008; Marcus, 2013).

Sin embargo, la preocupación por el desarrollo de estos formatos colaborativos para la etnografía quizá llegue tarde a la escena… O al menos a algunas de ellas. Pienso, por ejemplo, en la escena de las movilizaciones digitales ocurridas en torno a la cultura libre en el estado español (por no hablar de lo ocurrido en el 15M), donde a mi juicio en los últimos años se ha venido viviendo un verdadero estallido de distintas “comunidades epistémicas experimentales”, que han venido desarrollando e implementando los más diversos métodos y dispositivos colaborativos de experimentación epistémica dirigidos a los más diversos objetos/temas de análisis… hibridando en innumerables ocasiones la exploración científica y la investigación militante (Lafuente, Alonso & Rodríguez, 2013). Un sinfín de grupos o colectivos que han venido rompiendo con los modos tradicionales de investigar y de hacer comunidad, experimentando radicalmente con formatos de colaboración epistémica digital para dotarse de medios compartidos para una exploración colectiva en la que no se termina como se empezó, donde las categorías analíticas son permanentemente puestas en duda, como parte de un ejercicio de “pensar(se)”; pero también donde sus formatos de colaboración no quedan indemnes del ejercicio experimental, como parte de un trabajo permanente de “componer(se)” –siendo uno de los mejores casos para pensar en ello el propio Foro de Vida Independiente y Divertad, una “red de conocimiento emancipador“, en palabras de Antonio Centeno-.

La colaboración etnográfica con estas “comunidades epistémicas experimentales” creo que nos sitúa de una forma específica ante el reto de lo que Holmes y Marcus (2005, 2008b) han venido denominando situaciones “para-etnográficas”: aquellas en las que estamos investigando en entornos con sujetos altamente reflexivos sobre sus propias prácticas, empleando en muchas ocasiones el uso de prácticas, modos, métodos de registro y pensamiento muy similares a los de la propia etnografía, reclamando para sí en ocasiones el monopolio de las interpretaciones sobre sus prácticas. Imaginemos entornos científicos, corporativos o de saberes expertos (como espacios institucionales financieros o empresariales), pero también contextos artísticos o activistas, donde nuestra práctica de investigación etnográfica es permanentemente interpelada como práctica epistémica: ya sea porque el monopolio de la verdad “reside en” nuestros informantes (que no tolerarían o no estarían interesados en considerar ni tan siquiera nuestras interpretaciones, a menos que fueran parte de la propia comunidad), o porque son ellas o ellos el vector de la experimentación y la colaboración (Estalella y Corsín, en prensa; Calzadilla & Marcus, 2006), empleando con sutileza innumerables herramientas y estrategias para la colaboración epistémica para las que en ocasiones no somos más que unos ineptos.

Este tipo de contextos para-etnográficos hacen visible o más explícita una tensión específica sobre la producción de verdad que recorre en estos contextos colaborativos/experimentales contemporáneos. ¿Qué puede querer decir experimentar con la colaboración etnográfica en estos contextos? ¿Qué sentido puede tener en ellos querer proponer una redistribución de la etnografía –una redistribución de la experticia, de los modos de producir conocimiento, de los procedimientos de documentar, de la construcción de preguntas a partir de ciertos cuerpos disciplinares y de preguntas encontradas en el campo– más allá de la academia, convirtiéndola quizá en una herramienta “de código libre”? ¿De qué manera montar nuevas situaciones para pensar colaborativamente en ese tipo de espacios? Y, de forma más importante, ¿cómo experimentar con la colaboración puede ser  un modo de hacer crecer otros formatos para la etnografía?

Quizá el encuentro etnográfico colaborativo como lugar de la experimentación implique una transformación de qué hacemos junto con la gente y cómo, así como en el tipo de productos que tiene sentido que desarrollemos a partir de ello, lo que abre ante nosotros no ya sólo una vía de exploración sobre cómo desarrollar formatos colaborativos, sino de colaboración en la experimentación; siendo el principal reto para ello no sólo emular formatos y métodos de otras prácticas, sino la búsqueda y prueba de un método propio para cada indagación (Riles, 2013), dotándonos de los espacios, tiempos e infraestructuras necesarias para ello. En cualquier caso, sólo una reflexión atenta sobre la práctica con estos nuevos formatos de etnografía como “colaboración/experimento” podrán hacernos ver qué nuevos caminos y limitaciones empíricas puede haber o pueden plantearse para el desarrollo de una etnografía que pudiera ser “más abierta” y “comprometida”…

Referencias

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CfP EASA 2014 | Ethnography as collaboration/experiment

Ethnography as collaboration/experiment

Ethnography as collaboration/experiment

CfP Invited Panel – EASA2014: Collaboration, Intimacy & Revolution

13th EASA Biennial Conference
Collaboration, Intimacy & Revolution – innovation and continuity in an interconnected world
Department of Social and Cultural Anthropology, Estonian Institute of Humanities, Tallinn University, Estonia
31st July – 3rd August, 2014

Convenors

Adolfo Estalella (The University of Manchester)
Tomás Sánchez Criado (Universitat Autònoma de Barcelona)

Abstract

In the past decades, anthropology has shifted from its traditional naturalistic mode with the ‘been-there-done-that’ rhetoric of immersive fieldwork to new modes of ethnographic engagement that have transformed the anthropological project. We would like to focus on a cluster of modes of field engagement that we call ‘collaboration/experiment.’ The articulation of such a mode could be traced back to para-ethnographies carried out in contemporary expert settings where anthropologists find themselves obliged to reconsider the scope of their epistemic practices, the outcomes and types of representation and the kind of relationships they might establish in the field. In those settings, the subjects involved can no longer be treated as ‘informants’ but as ‘collaborators’ in a gesture that surely ‘refunctions ethnography’ (Holmes and Marcus 2005).

Drawing on these insights, we want to invite ethnographic projects developed in artistic, scientific, urban and experimental sites that could describe their ethnographic mode of engagement in experimental and/or collaborative terms (Marcus 2013). We aim to explore what does it mean for an ethnography to be experimental and collaborative? What might the methodological, epistemic and relational transformations of such collaboration/experiments be? How are relations in the field articulated in these collaborative/experimental ethnographies? And finally, how could collaborative experiments in the field make us think of more experimental forms of fieldwork collaboration? We believe that paying attention to the contemporary contours of ethnography as ‘collaboration/experiment’ might offer us the possibility of exploring new conditions for the production of anthropological knowledge.

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Key dates
Call for papers: 27/12/2013-27/02/2014
Registration opens: 10/04/2014
End of early-bird rate: 22/05/2014

En torno a la silla


Llevo desde finales de noviembre colaborando etnográficamente y participando activamente en el proyecto “En torno a la silla“, auspiciado por el MediaLab-Prado en su convocatoria Funcionamientos. Diseños abiertos y remezcla social.

La convocatoria de Funcionamientos. Diseños abiertos y remezcla social del Medialab-Prado nos ha facilitado concretar una propuesta de entre el infinito universo de posibilidades que ofrece la complejidad de la diversidad funcional. Cuando decimos diversidad funcional, no estamos diciendo “discapacidad” o “minusvalía” de otro modo, estamos diciendo: todos somos diversos funcionales y estamos reivindicando esa condición, contra la idea del cuerpo normalizado, contra el cuerpo excluido por un funcionamiento singular, pero también contra el cuerpo sujeto en la producción y reproducción del sistema, contra el cuerpo expoliado de sus potencias. Entonces es importante para nosotros llevar esta noción a cuestas, dejar que ella interpele, conforme e impregne nuestros territorios: diseñando desde la diversidad, acortando los requerimientos funcionales de nuestros lugares, creando caminos de participación en los procesos de diseño de nuestras bases territoriales: vecinales, barriales, creando entornos capacitantes en el verdadero sentido, estimulantes, alegres, inquietos…

El proyecto propuesto consiste en diseñar y prototipar tres objetos que constituyan un kit y que acoplados a la silla habiliten otras posibilidades al usuario: una rampa portátil, una mesita abatible y un reposabrazos-maleta. Por lo mismo, la idea es poder diseñar también una plantilla básica de los objetos y un esquema de montaje que faciliten su construcción y su adaptación a las posibilidades técnicas de las que se disponga.

Acabamos de abrir el blog y en él iremos buscando documentar la experiencia y reflexionar sobre el proceso en el que nos estamos metiendo…

CEAPAT / Fundación Empresa y Sociedad – 57 casos innovadores TIC+envejecimiento

Como dicen en página web de la Fundación Empresa y Sociedad: “CEAPAT-IMSERSO  y la Fundación Empresa y Sociedad presentan una selección de casos innovadores en tecnologías de la información y comunicación para la autonomía en el proceso de envejecimiento” (en el ámbito del estado español)

Esto se da en el marco del proyecto OPTICAE (OPortunidades Empresariales sobre Tecnologías de Información y Comunicación para la Autonomía en el proceso de Envejecimiento), siendo su objetivo: “[…] inspirar nuevas actuaciones relacionadas a la vez con uno de los conceptos más vanguardistas (la tecnología) y uno de los que menos atención general recibe (el proceso de envejecimiento de la población)”. Como comentan en la página del CEAPAT-IMSERSO: “Opticae forma parte del programa de trabajo de España para el Año Europeo del Envejecimiento Activo y la Solidaridad Intergeneracional

A lo largo de 2012 han ido recopilando este tipo de iniciativas, tras el inicio del proyecto, que promovieron en YouTube

Como resultado, han publicado un catálogo que se puede descargar en PDF con los 57 casos recabados en 2012 aquí

Vídeo de presentación en el marco de la Semana de Puertas Abiertas del CEAPAT-IMSERSO