Aprender a afectarse: la accesibilidad como reto pedagógico e institucional del diseño urbano

El próximo 25 de noviembre de 6 a 7:30 pm (CET) estaré impartiendo una sesión en el curso online de ANTIARQ (plataforma que busca crear espacios de complementariedad universitaria orientados a la producción de conocimiento interdisciplinar entre la Antropología y la Arquitectura) titulado EL URBANISMO COMO DISCURSO. ENFOQUES ALTERNATIVOS PARA RESIGNIFICAR LA PRAXIS

Del 16 al 26 de noviembre 2020

El curso consta de seis sesiones en donde analizaremos varias categorías empleadas de manera recurrente por los discursos promotores de las trasformaciones urbanísticas en la actualidad -tales como participación ciudadana, innovación tecnológica, sostenibilidad, accesibilidad universal, escala humana, etc.-, con la intención de analizarlas desde enfoques alternativos para evidenciar sus contradicciones, pero también como oportunidad para repensar los fundamentos de la práctica urbanística.  Además, el contenido del curso rema a contra corriente de la proliferación de fórmulas urbanísticas que han surgido a raíz de la pandemia generada por la COVID-19, y que se difunden especulativamente como “mano de santo” para resolver problemáticas ligadas a la afectación entre el entorno urbano y las formas de sociabilidad que alberga, obviando e rol instrumental del urbanismo para el fortalecimiento de las políticas neoliberales, que son en última instancia, las que han dado innumerables pruebas de atentar sin reparos contra la reproducción de la vida –urbana-.

En la primera sesión se analiza la retórica proyectual del espacio público, ofertado como símbolo ligado a la democratización de la ciudad para ocultar la privatización de la gestión urbana y las políticas de control social.   En la segunda sesión, se analiza el sentido de la participación ciudadana en el urbanismo neoliberal, evidenciando lo que opera tras su fachada de fácil consenso y sus efectos en la vida de los ciudadanos.  En la tercera sesión, se presenta una mirada crítica de las ciudades inteligentes, poniendo de relieve la crucial implicación de las empresas de tecnología en las operaciones privatizadoras del espacio urbano, mostrando cómo los algoritmos suelen normalizar sus efectos de exclusión social para rehusar las contradicciones o conflictos, justificándolos como errores del sistema.  En la cuarta sesión, se profundiza en el tema de la sostenibilidad y su conversión en un discurso vacío, al ser uno de los eslóganes necesarios para dar valor al producto ciudad como mercancía en el mercado global y nos invita a preguntarnos si urbanismo sostenible no es un oxímoron.  La quinta sesión está enfocada en los retos pedagógicos e institucionales del diseño urbano en materia de accesibilidad universal, lo que supone no solo la democratización técnica de los procesos de diseño urbano, sino también la desestigmatización cultural de unos cuerpos considerados impropios.  Finalmente, la sexta sesión pon en el centro del debate, la noción de ´escala humana´ empleada como coartada para el montaje de ciudades humanizadas, en donde ciertos usuarios o usuarias serán excluidos sistemáticamente del usufructo de las zonas reformadas por actuaciones urbanísticas.

Mi sesión: “Aprender a afectarse: la accesibilidad como reto pedagógico e institucional del Diseño Urbano”

Desde su eclosión en los ciclos de protestas civiles de los años 1970 en adelante, los activistas por los derechos de las ‘personas con discapacidad’ – actualmente ‘diversas funcionales’ – llevan luchando para que nuestras ciudades sean hospitalarias con la diversidad corporal. Esto no sólo ha supuesto articular procesos de desestigmatización cultural, buscando sostener la autonomía de unos cuerpos hasta ese momento considerados impropios. También, ha promovido el debate de la democratización técnica de los procesos de diseño urbano e infraestructural. En consecuencia, varias ciudades del Norte Global han desarrollado acciones para sensibilizar a arquitectos, ingenieros y funcionarios públicos, para que tales entornos pudieran existir, creando condiciones favorables para un diseño inclusivo de las infraestructuras urbanas. En no pocas ocasiones, este proceso de sensibilización requiere una profunda transformación pedagógica de las personas implicadas en el diseño y en el rediseño urbanístico. Este reto institucional y pedagógico que se analiza en esta sesión, implica un ‘aprender a afectarse’ por la diversidad corporal y visibilizar lo que ello supone desde la implementación de políticas de ‘supresión de barreras’ y estándares arquitectónicos, hasta problematizaciones en torno a enfoques ‘culturales’ y ‘multisensoriales’.  Se expondrán ejemplos recabados desde un trabajo antropológico acerca de la transformación accesible de la ciudad de Barcelona, mostrando su constructo institucional en un intento de sensibilización de los técnicos municipales.  Pero, también, se compartirá el impacto de este trabajo antropológico aplicado desde la docencia, como pedagogía experimental orientada a impartir otras metodologías de diseño desde la formación de arquitectos en la Universidad Politécnica de Múnich.

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Este es un argumento en corto de un proyecto de libro en que ando trabajando, titulado “An uncommon city: Bodily diversity and the activation of possible urbanisms” (Una ciudad poco común: La diversidad corporal y la activación de urbanismos posibles).

Lo aprendido en En torno a la silla, así como siguiendo a técnicos del Instituto Municipal de Personas con Discapacidad y formando arquitectos en Múnich me lleva a sugerir que esto supone una democratización técnica de los procesos de diseño urbano, así como la desestigmatización cultural de cuerpos considerados impropios.

Una democratización del diseño que antes que proveer soluciones para otros implica “aprender a afectarse” por los derechos, necesidades y aspiraciones de cuerpos diversos, experimentando con otras formas de hacer ciudades más hospitalarias.

Lo que contaré, por tanto, son tres modos de activar urbanismos posibles: prototipos, infraestructura pública y cursos de proyectos. En todos ellos late esa aspiración por fabricar, sensibilizar o convocar una ciudad poco común (la de los cuerpos impropios y los encuentros extraordinarios con la posibilidad de una otra manera de hacer ciudad)

Mi sueño sería que esto sirviera para poder trabajar en paralelo en una copia en castellano del libro en inglés, para poder abrirlo a discusión densa y profunda, pero las fuerzas son las que son y por eso me hace especial ilusión poder contar el argumento en forma seminario.

Referencias bibliográficas

Blok, A., & Farías, I. (Eds.). (2016). Urban Cosmopolitics: Agencements,
Assemblies, Atmospheres. London: Routledge.
Callon, M., & Rabeharisoa, V. (2008). The growing engagement of emergent
concerned groups in political and economic life: lessons from the French association of neuromuscular disease patients. Science, Technology & Human Values, 33(2), 230–261.
Callon, M., Lascoumes, P., & Barthe, Y. (2011). Acting in an Uncertain World: An Essay on Technical Democracy. Cambridge, MA: MIT Press.
Hamraie, A. (2017). Building Access: Universal Design and the Politics of Disability.Minneapolis, MN: Minnesota University Press.
Latour, B. (2004a). Politics of Nature: How to Bring the Sciences into Democracy. Cambridge, MA: Harvard University Press.
Latour, B. (2004b). How to talk about the body? The normative dimension of Science Studies. Body & Society, 10(2–3), 205–229.
Marres, N., & Lezaun, J. (2011). Materials and devices of the public: an introduction. Economy and Society, 40(4), 489–509.
Puig de la Bellacasa, M. (2017). Matters of care: Speculative Ethics for a More Than Human World. Minneapolis: Minnesota University Press.
Stengers, I. (2019). Civiliser la modernité ? Whitehead et les ruminations du sens commun. Paris: Les presses du réel.
Vilà, A. (Ed.). (1994). Crónica de una lucha por la igualdad: apuntes para la historia del movimiento asociativo de las personas con discapacidad física y sensorial en Catalunya. Barcelona: Fundació Institut Guttmann.

Lecturas para la sesión

Forthcoming. Anthropology as a careful design practice? (manuscript)Zeitschrift für Ethnologie (special issue on ‘Envisioning anthropological futures’ – Hansjörg Dilger, Kristina Mashimi, Dominik Mattes, Anita von Poser, Birgitt Röttger-Rössler und Thomas Stodulka , Eds.)
2019. Technologies of Friendship: Accessibility politics in the ‘how to’ modeSociological Review, 67(2): 408–427 (‘Intimate Entanglements’ monograph, edited by Joanna Latimer & Daniel López).
2016. Urban accessibility issues: Technoscientific democratizations at the documentation interfaceCITY, 20(4)pp. 619-636 (article co-written with Marcos Cereceda for the special issue on ‘Technical democracy as a challenge for urban studies‘, edited by I. Farías & A. Blok)

Caring for intervention: Experiments in between Public & Design Anthropology > EE Forschungskolloquium Würzburg

Prof. Dr. Michaela Fenske and Isabella Kölz M.A. have invited me to join their interesting Forschungskolloquium WS 20/21 of the Lehrstuhl für Europäische Ethnologie/Volkskunde, Julius-Maximilians-Universität Würzburg, titled: “Lebenswelten gestalten. Neue Forschungszugänge einer Anthropologie des Designs

On November 19 at 6pm, I’ll be sharing there my talk: Caring for intervention: Experiments in between Public & Design Anthropology.

Venue: Gebäude PH1, Hubland Süd, Hörsaal 1, Lehrstuhl für Europäische Ethnologie/Volkskunde, Am Hubland, 97074 Würzburg

Ethnographic invention: Caring for the Modes of Inquiry of Anthropology > Talk at NUS Sociology Webinar Series

Thanks to an invitation by Kiven Strohm, Adolfo Estalella and I will have the pleasure to give a talk at the National University of Singapore‘s Sociology Webinar Series on ethnographic invention (poster and abstract below).

The event will take place on Zoom next October 15, 2020 at 3pm (Singapore time) / 9am (CET).

To register for the webinar (free, all welcome), please follow this link or visit NUS Sociology’s Facebook page

Ethnographic invention: Caring for the Modes of Inquiry of Anthropology

Adolfo Estalella (Complutense University of Madrid) & Tomás Criado (Humboldt-University of Berlin).

Abstract

What if rather than conceptualizing it as a ‘method’ ethnography was to be appreciated as an act of anthropological invention? Already decades ago Roy Wagner proposed that more than discovering the cultures they were studying anthropologists ‘invent’ them. In his usage, the anthropological invention happens at a conceptual level: in the process of analysis, when anthropologists are relating their ethnographic experience in textual form. Our fieldwork experiences might allow us to probe into another version of invention: one that happens in the empirical encounter, when anthropologists are engaged in relating with others and devising the conditions for their inquiry to be possible. Ethnography, we would like to advance, is a twofold act of invention that happens when constructing relations: in the field and out of the field.

Any anthropologist undertaking fieldwork must have surely faced the challenging circumstance of having to forge relations with complete strangers. Resorting to forms of sociality already known as well as guides and norms of learnt methods is never enough, since social life tends to overflow its own scripts and anthropologist have always to resort to their own creativity and invention in the field. Rarely though is the figure of invention acknowledged as integral to the ethnographic practice, and fieldwork is never conceptualized in those terms. And yet, alongside the traditional techniques (interview, field diary, observation, etc.) ethnography is always full of grand and minor gestures that make it possible to inquire with others. We thus propose to consider ethnography not as a method but as an act of invention of the very possibility of anthropological inquiries in the field.

This has an important corollary, affecting how we might approach its teaching and learning. Rather than manuals or handbooks of methods––where the invention integral to the field practices of anthropologists tends to be systematically obviated–perhaps ethnography requires a different mode of compiling its inventive condition. This is something that we belief the present moment demands from anthropologists, a situation requiring from us a different care of knowledge: one that looks after the inventiveness of our modes of inquiry because they open the possibility for future inquiries.

Democratising Urban Infrastructures: The technicaldemocracy of accessibility urbanism > Power to Co-Produce Webinar

I have been invited to take part in the super-intersting webinar POWER TO CO-PRODUCE: Careful power distribution in collaborative city-making, hosted on September 14th 2020 by Burcu Ateş, Predrag Milić, Laura Sobral and Sabine Knierbein at the Interdisciplinary Centre for Urban Culture and Public Space (SKUOR), Technische Universität Wien.

As part of a session on ‘co-production practices’, I will be sharing 15′ of my research on Democratising Urban Infrastructures: The technical democracy of accessibility urbanism

Text of the webinar

Whether you are a student or an urban scholar, an activist or a local community leader, a decision-maker or a policy designer, please register and take part in this collective attempt to widen up the debate on collaborative city-making by exploring its multiple interrelated dimensions.

This open webinar is an attempt to establish a dialogical relationship between different perspectives on the interplay of power relations and collaborative city-making processes focusing on local processes of co-production and civic engagement, particularly of the marginalised communities. By recognising (1) practices, (2) pedagogies and (3) policies, and interrelations among the involved actors and institutions, it is expected to broaden debates on participatory collaboration in city-making processes.

Call (Download)

Programme (Download)

14th September 2020 (08:45 – 16:00 CET)

Session 1 – co-production practices (09:30 – 11:00 CET)

  • Burcu Yiğit Turan, Ass. Prof. Dr., Swedish University of Agricultural Sciences, Turkey-Sweden
  • Jelena Joksimović, MA, Skograd Collective Belgrade, Montenegro-Serbia
  • Tomás Criado, Dr., Humboldt Universität zu Berlin, Spain-Germany

Session 2 – co-production pedagogies (11:30 – 13:00 CET)

  • Sonja Petrus Spamer, BArch, University of Cape Town, Cape Town
  • Daniela Brasil, Dr., König Brasil, Brazil-Austria 
  • Yelta Köm and Merve Gül Özokcu, Architecture for All Association, Turkey-Germany/Turkey

Session 3 – co-production policies (14:00 – 15:30 CET)

  • Renato Cymbalista, Prof Dr., Lab OUTROS, Universidade de São Paulo, Brazil
  • Paula Marques, Councilor for Local Development and Housing in the Municipality of Lisbon, Portugal
  • Gabriella Gomez Mont, Director of The Urban Task Force, Mexico City, Mexico-USA

For taking part in the webinar, please register until 10th September via email to webinar2020@skuor.tuwien.ac.at

This event is realized in the course of the KTH + TU Wien Visiting Professorship Program in Urban Studies 2019-2021 and will be featured by the AESOP Thematic Group for Public Spaces and Urban Cultures.

The Method of Telegrammatic Correspondence: A Digital Mode of Inquiry during ‘Lockdown’

Logo. CC BY 2020 Cor on Collaboration

Ever since the COVID-19 outbreak unfolded into a major health and social crisis in Spain Adolfo Estalella and I have been taking part in a peculiar Telegram-based messaging group. ‘Cor on Collaboration’, as the space was named, turned into our main source of news, links, experiences, appreciations, reflections and collective debates. It was originally set up by some of our ethnographic acquaintances in the last years, a loose group of architects, designers and cultural workers with the goal of developing a version of a podcast radio show based in Madrid, devoted to exploring manifold forms of urban collaboration. From 20 people by mid-March to the actual 84, the group soon became a frantic and lively space where all participants have been sharing personal experiences, commenting media articles, discussing specialized papers and pre-prints or analysing collectively anything relevant to understand the unfolding of the COVID crisis. From its onset the convening team encouraged us to send audio messages to compile and edit them, together with other material, as podcasts that could reach out to a wider public beyond the group. Here we reflect on the methodological inspiration we could draw from this peculiar use of a regular off-the-shelf collaborative digital platform for our work as social scientists. Shocked and perplexed by the present situation, we (as the rest of our companions) have found in ‘Cor on collaboration’ a resource to navigate uncertain times: Not just a place for solidarity, debate and contact, but a place driven by the shared effort to problematize the present situation. Contributing to the rising debate on how to undertake ethnographic work in times of lockdown we would like to intimate the affordances of this particular ‘telegrammatic’ correspondence that has allowed us (and our counterparts in this conversation) to inquire into the uncertainty of these strange times.

We have written a small piece, published as part of the Sociological Review’s Solidarity and Care series reflecting on the experience:

[EN] The Method of Telegrammatic Correspondence: A Digital Mode of Inquiry during ‘Lockdown’

[ES] El método de la correspondencia telegramática: Un modo de indagación digital para tiempos de confinamiento

“Etnografía, experimentación, dispositivos de campo y colaboraciones” | Entrevista en (con)textos: revista d’antropologia i investigació social

El equipo editorial de la revista (con)textos: revista d’antropologia i investigació social de l’Associació Antropologies y, en particular, Violeta Agudo-Portal han tenido la amabilidad de entrevistarnos a Adolfo Estalella y a mí inaugurando su sección de entrevistas.

En la entrevista reflexionamos sobre el libro que co-editamos Experimental Collaborations: Ethnography through Fieldwork Devices y, más específicamente, los proyectos en torno a la invención antropológica que la plataforma #xcol – Experimental collaborations ha venido abriendo desde sus inicios.

Esta entrevista surge como un espacio para charlar sabre la etnografía, las colaboraciones y la experimentación. El libro que editan recoge y extiende las reflexiones surgidas en las años ochenta en el marco de la publicación de Writing Culture (1986). El volumen no pretende formular nuevas metodologías, sino que aporta una recopilación que George E. Marcus denomina “minimalista” en este sentido. En esta ocasión, la etnografía y el “campo” (the field) se piensan con y a través de la conceptualización y práctica de la colaboración. Se distinguen tres tipos de colaboraciones: El Modo 1, apunta a la prexistente colaboración en el campo, con practicas de origen extractivista asentadas en la jerarquización de las posiciones y relaciones. El Modo 2, aborda la antropología publica y sus alianzas con el activismo, enmarcadas en un trabajo de campo que tiende a estar prediseñado y donde la colaboración esta a su servicio en gran medida. El Modo 3, al que las editores dedican el título del volumen, concibe la colaboración conceptualmente y en la practica coma innovación. Para ello elaboran este modo con términos coma experimento o dispositivo. “Colaboraciones experimentales,” una experimentación que Estalella y Sánchez Criado puntualizan no es novedosa en el trabajo de campo, pero que, sin embargo, no ha encontrado lugar en la mayoría de las textos o monografías, y par lo tanto cuenta con un vocabulario reducido.

Publicado como Estalella, A. y Sánchez Criado, T. (2019). Etnografía, experimentación, dispositivos de campo y colaboraciones. Una entrevista. (con)textos: revista d’antropologia i investigació social, 8 | PDF

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ETNOGRAFIA, EXPERIMENTACIÓN, DISPOSITIVOS DE CAMPO Y COLABORACIONES: UNA ENTREVISTA CON ADOLFO ESTALELLA Y TOMÁS SÁNCHEZ CRIADO

ENTREVISTA REALIZADA POR: VIOLETA ARGUDO-PORTAL

EQUIPO EDITORIAL REVISTA (CON)TEXTOS ASSOCIACIÓ ANTROPOLOGIES

VIDEOCONFERENCIA, 2 DE MAYO DE 2019

[Durante la videoconferencia Adolfo Estalella tuvo problemas de conexión y, por lo tanto, Tomás Sánchez Criado retomó parte de la conversación cuando esto ocurría]

V.A-P: Nos gustaría que nos explicarais, sobretodo para quienes no han tenido oportunidad de leer el volumen o no conocen vuestro trabajo, cómo surge esta reflexión en torno a las colaboraciones experimentales y la etnografía.

A.E: Pues cómo surge… yo diría que surge de un encuentro personal entre nosotros dos cuando estábamos haciendo trabajo de campo tanto en Madrid coma en Barcelona. Así lo contamos en un artículo en espera de ser publicado, en el que detallamos cómo llegamos algunas de estas reflexiones. Creo que el título del artículo es lo suficientemente iluminador de la propuesta que hacemos: “Do it Yourself Anthropology”. Uno de los dos elementos fundamentales del contexto en el que nos encontramos es el 15M, una época de intensa efervescencia urbana, cuando la ciudad esta poblada de todo tipo de colectivos tratando de habilitar nuevas formas de vida en común, en ese marasmo estamos nosotros investigando y aprendiendo de gentes distintas: activistas, diseñadoras, arquitectos….

Estamos en una ciudad que, coma decimos en el artículo, se ha poblado de vacíos urbanos, vacíos que invitan a repensar y a reinventar la ciudad. Y nosotros paradójicamente nos movemos, en torno a esos vacíos, pensando con otra gente, y al mismo tiempo nos encontramos con un vacío disciplinar, pues no tenemos ningún tipo de enraizamiento dentro de la tradición antropológica española, y no lo tenemos no par desapego sino par las vicisitudes de nuestra trayectoria profesional.

Entonces, tenemos par un lado la falta de interlocutores dentro la academia y, por otro lado, la experiencia de que el tipo de investigación que hacemos ha cambiado con respecto a proyectos previos, nuestros modos de indagar con la gente que nos encontramos son otros… y creemos que merecen ser narrados. Así surge el volumen de Experimental Collaborations, que no es otra cosa que un intento por narrar modos de indagación etnográfica que no se ajustan a los tradicionales ‘tales of the field’…

Sin pretender expresar ningún tipo de novismo o de novedad en la disciplina, no hacemos un argumento sobre la novedad de estas formas de indagaci6n experimental, al contrario, pues pensamos que siempre han formado parte de los modos de indagar antropológicos. Nuestro argumento va en otro sentido y señala la necesidad de describir empíricamente y conceptualizar de manera precisa esos modos experimentales que han sido ignorados, pero que son muy relevantes al abrir la posibilidad de modos de indagación antropológica.

T.S.C: Creo que hay un espacio que nos conecta más personalmente a Adolfo y a mí, y que conecta mucho con estas maneras de pensar y de indagar en relación con una crisis de los saberes expertos que ocurre más genéricamente con el 15M, que es el ámbito de las estudios sociales de la ciencia y la tecnología, en cuyo intento de institucionalización ambos hemos estado también muy implicados.

Por un lado, hemos estado haciendo trabajo de campo con profesionales técnicos y científicos: en el caso de Adolfo ha estado trabajando con arquitectos, colectivos de arquitectura. En mi caso, con diseñadores amateurs y profesionales implicados en el ámbito del cuidado y la vida independiente. Pero, por otro lado, la Red de estudios sociales de la ciencia y la tecnología (RedesCTS) fue un espacio en el que nos encontramos muy cómodos, porque se trataba casi de una extitución antes que una institución. Allí nos encontramos con mucha otra gente que venía de campos coma la sociología, la psicología social y cultural o la historia de la ciencia. Hablo de extitución porque aparecimos coma una especie de prototipo de una nueva forma de asociación científica: explícitamente híbridos y mixtos, con la voluntad de juntarnos con la propia gente con la que estábamos colaborando en nuestros trabajos de campo, pensar junto con ellas, generar contextos de interlocución, modos de indagación común, más o menos complicados. A veces ha salido, otras no.

Ese espacio extitucional que son los estudios de la ciencia y la tecnología digamos que nos abrió a un montón de reflexiones muy poderosas. Nuestra relación con ese espacio de alguna manera se refleja en el vocabulario que también empleamos a la hora de plantear esta exploración sobre las maneras en que hemos estado haciendo trabajo de campo. Ahí encontramos por qué utilizamos un vocabulario relacionado con la experimentación y no sólo la colaboración, que es lo mas común quizás en la literatura etnográfica que reflexiona sobre las nuevas condiciones del trabajo de campo en la contemporaneidad y demás. Pero bueno, curiosamente, muchas de las reflexiones que en el ámbito de la antropología en lengua inglesa sobre cómo repensar, modificar y reapropiarse los modos de hacer trabajo de campo, se hacen también en esa encrucijada.

La encrucijada entre una antropología de la contemporaneidad que se piensa muy vinculada a la transformación de los saberes, que piensa la crisis de la modernidad, que piensa la crisis del saber experto, que piensa la pluralidad de saberes que tienen que ser convocados en la propia antropología o que abre la antropología a otras para que la ocupen. Estoy pensando par ejemplo en el caso de Estados Unidos donde gente como Kim Fortun, o claro, anteriormente George E. Marcus, Michael Fischer o Paul Rabinow abrieron toda una conversaci6n en esta dirección. Par situar un poco dónde surge lo que comentamos.

Adolfo y yo nos conocemos, antes que como antropó1ogos a secas, como antropó1ogos interesados en pensar una antropología de la ciencia y la tecnología: en ese espacio extitucional, en el momento de cierre de nuestras tesis y en momento de apertura de otros trabajos de campo. Es ahí donde surgió la conversaci6n en torno a una pregunta muy sencilla: ¿Qué narices nos está pasando? A él le pasa trabajando con colectivos de arquitectura en Madrid, que se ponen a pensar infraestructuras abiertas para rehacer la ciudad. Y a mí me pasa en Barcelona, muy vinculado a la gente del foro de vida independiente y al activismo de la diversidad funcional, que de repente entran en una especie de delirio que quieren rediseñar sus espacios de encuentro, sus sillas de ruedas, quieren rediseñar la manera en que de relacionan con lo que se suelen denominar ‘ayudas técnicas’. Ambos grupos ponen patas arriba el orden instituido y las jerarquías del diseño de la ciudad y de las tecnologías.

Como veis esto tiene que ver con una cosa más complicada que un mero contexto. Más bien se trató de una transformación del papel que tenía el saber y, por lo tanto, que impactó directamente en nuestra propia manera de producir conocimiento a través de la etnografía. Vivir esa situación transforma la manera en que la etnografía ocurre porque no puedes estar en el campo única y exclusivamente con un cuaderno de notas, a tu bola. Tienes que generar unos contextos para compartir lo que allí está ocurriendo. Todo esto alteró profundamente para nosotros las maneras en que solemos pensar cómo debe ser la etnografía canónicamente, o al menos sobre cómo nos la explican las manuales.

V.A-P: La verdad es que habéis ido respondiendo muchas de las preguntas que tenía, pero voy a compilar varias cuestiones. Por un lado, en relación con una curiosidad sobre un dato que acabáis de comentar sobre la próxima publicación de un artículo que se titula “Do it Yourself Anthropology”. En este caso elegís hablar de antropología y no de etnografía. Sin necesidad de meternos a fondo en el campo de las distinciones entre ambas, pero nos gustaría saber que hay detrás de este traspaso terminológico de la etnografía a la antropología. Pero antes de ir a esa cuestión también quería retomar lo que comentaba Tomás, que ya se ha hablado en numerosas ocasiones sobre la colaboración en la antropología de la contemporaneidad, etc. Es interesante cómo en el volumen no sólo se aborda la acepción más romántica de colaboración, sino que también se reconocen otros aspectos menos idealizados. En este marco, ¿qué entendemos par “colaboraciones experimentales” en el trabajo de campo? ¿Y cómo se relaciona el volumen y esta propuesta con las diferentes crisis de reflexividad en torno a la etnografía, especialmente a partir de las arias ochenta?

T.S.C: Todo esto se inicia en 2014 con un panel en la EASA (Ethnography as collaboration/experiment) con un intento de pensar, después de varios años con Adolfo debatiendo sobre las vicisitudes de nuestro trabajo de campo. Empezamos a leer mucho sobre el giro colaborativo en la antropología: una crítica bastante temprana sobre el modo extractivista de pensar las relaciones de campo, que suele distinguir entre el informante y el informado, entre quien tiene preguntas y quien da respuestas, un modo de indagación criticado por su carácter individualista o colonial donde la estancia en el campo se transmuta en una autoridad como autor que da fe de aquello que ha visto.

Es un pacto o de cláusula de objetividad basada en la indexicalidad, similar a la que tienen las periodistas. Esta manera de narrar el encuentro etnográfico entra en crisis en los años 80, pero tambien los modos y maneras de hacer trabajo de campo. En nuestra revisión, sin embargo, también nos distanciamos de ciertas maneras que han sido reivindicadas como la solución a esto, en la forma de programas implicados o comprometidos.

De forma heurística en nuestra revisión, par tanto, hablamos de tres modos de colaboración. Hablamos de un modo 1, una forma extractivista de entender la circulación de información, donde se distingue quien informa y es informado. A continuación, repasamos lo que llamamos el modo 2, que sería el modo de la antropología implicada o comprometida, que genera espacios de co-escritura y co-análisis. Muchos de estos trabajos han sido una gran inspiración al estar trabajando ambos en espacios activistas. Sin embargo, nos parece que este modo suele tener demasiado claros los objetivos políticos de la intervencion, y se suele seguir haciendo una distinción muy fuerte entre quien es antropóloga y quien no. Es por ello que distinguimos un modo 3, o experimental, donde la colaboración requiere un enorme trabajo de diseño para generar espacios abiertos de problematización conjunta, de co-investigación y donde los otros devienen pares epistémicos.

Este modo 3 remite mucho al momento en que estábamos haciendo nuestro trabajo de campo. En el momento posterior al 15M, con todas sus ramificaciones enormes, es un momento de gran incertidumbre. La crisis, que es también una crisis de los saberes expertos, no sólo una crisis económica como se suele narrar, también va vinculada a una fortísima apropiación activista crítica de la manera en que debe repensarse quién o cómo se investiga. El modo 3 es nuestro hallazgo etnográfico. Nos dimos cuenta que muchas de las cosas que estábamos haciendo no podían ser descritas al modo 1 ni en el modo 2, que la inventiva de las situaciones vividas con esos pares epistémicos necesitaba quizá de otro vocabulario para poder ser descrita. Aquí nuevamente los estudios sociales de la ciencia y la tecnología fueron muy relevantes para describir y dar cuenta de su detalle concreto. Autores coma John Law han venido trabajando sobre lo que denominan ‘la vida social de los métodos’, prestando atención a los métodos coma peculiares dispositivos que ordenan el mundo y las relaciones de modos siempre peculiares, donde la actividad investigativa es generativa de mundo.

Nuestro trabajo hacía muy presente el papel de diferentes dispositivos: plataformas web para pensar juntas o blogs para documentar y reflexionar conjuntamente nuestras experiencias transformaban la investigación solitaria en un campo común, donde las espacios de análisis y la toma de notas se convertían en algo compartido, generativo de otras relaciones de problematización conjunta: donde infraestructuras abiertas coma Ciudad Escuela permitían repensar la ciudad contemporánea y sus propiedades, donde el diseño abierto desde la diversidad funcional de En torno a la silla nos permitía ensayar otras posibilidades de relación distintas a las que ofrece y hace posible la concepción dependentista del estado de bienestar. Así, empezamos, poco a poco, a hablar e intentar nombrar los “dispositivos etnográficos” que nuestros trabajos de campo en esos lugares tan peculiares habían hecho disponibles.

Entonces, par ejemplo, nos encontrábamos con cómo nuestras investigaciones estaban repletas de dispositivos u ocasiones generativas: de repente acabas organizando eventos, donde acaban hablando muchas de las personas con las que estas trabajando, que se convertían no en lugares para enseñar lo ya sabido, sino para pensar juntas lo que nos estaba ocurriendo. Donde de repente los eventos que uno produce ya no son el producto final de un trabajo etnográfico, sino un dinamizador de la propia etnografía: Hacer una charla, hacer un evento, una documentación de un proceso, hacer una exposición, etc. se convertían en dispositivos para hacer trabajo de campo, no tanto para representarlo a posteriori.

Esa atención a los dispositivos de campo nos permitía describir las formas experimentales que nuestros trabajos de campo estaban tomando en situaciones que se parecen mucho a esas formas de vida emergentes (emergent forms of life) de las que habla Michael Fischer, el antrópologo norteamericano, tomando inspiración del filósofo e historiador de la ciencia Hans-Jörg Rheinberger y su análisis de los “sistemas experimentales”, como las laboratorios, que son entornos singulares donde se inscribe de muchas maneras lo que ocurre, y donde lo mas relevante es que lo que ocurre sirva para hacernos nuevas preguntas.

Pero antes que en el espacio cerrado de una ciencia institucionalizada, nuestras etnografías tomaban características de las propias condiciones experimentales ‘salvajes’ donde nos movíamos: con muchas personas generando dispositivos y condiciones de indagación sobre lo que les ocurre, lo que les pasa, sobre quienes son, a dónde vamos, de todo tipo. Pensemos, por ejemplo, en la PAH con un gran aparato de producción de inteligibilidades sobre las condiciones de la crisis inmobiliaria en España, donde además de toda la red de soporte interpersonal generan condiciones para hacer a la gente compartir sus experiencias, se sistematizan esos conocimientos y se producen informes, que a su vez sirven para generar una manera de repensar las relaciones con otros. De alguna manera peculiar hacían cosas que se parecen mucho a las que hacemos nosotros como antropólogos.

Entonces, bueno, nos dimos cuenta de que quizás lo que ocurre es que ya no es sólo una forma colaborativa en un sentido implicado o involucrado o comprometido, sino que estamos ante gente que está investigando. De alguna manera, lo que hace experimental nuestro trabajo no es el juego más o menos ficcional con las formatos de representación, sino el hecho de que estamos produciendo experimentos de campo al trabajar con “comunidades epistémicas” (coma las llaman Holmes y Marcus) más o menos en crisis, más o menos consolidadas, más o menos activadas donde el conocimiento y el saber forman parte de la propia manera de la que esta gente se conduce y que por eso mismo disputan la propia manera de producción de saber nuestra.

Pero, claro, lo que nos parece fascinante es cómo esto nos hace repensar qué puede ser la etnografía hoy, que es una reflexión que no es sólo nuestra evidentemente, es una reflexión muy profunda en los últimos treinta años de la antropología que se abre hacia muchos sitios: se la hace la gente de la antropología visual, sensorial, la gente que trabaja en la encrucijada con las STS, la gente que trabaja en diseño o en el ámbito urbano; hay hoy día muchas encrucijadas donde el objeto de interés de la disciplina, cómo hacemos trabajo de campo, para qué lo hacemos y cuáles son las condiciones de relevancia son objetos de indagación y experimentación constante.

V.A-P: Interesante… También nos ha llamado la atención que el “experimento etnográfico” no es tanto una desviación de la observación participante como una modalidad en sí misma. ¿Cómo se interrelacionaría la observación con la experimentación? Quizás a través de algún ejemplo…

T.S.C: En la introducción intentamos repasar el origen de la distinción entre experimentación y observación, que es mucho más reciente y más compleja de hacer de lo que pudiera parecer. Los orígenes del trabajo de campo antropológico, a finales del XIX, remiten a un momento de grandes prestamos epistémicos, y sus formas son un compuesto con gran inspiración naturalista en el trabajo de observación de bió1ogos o zoó1ogos, en muchas ocasiones en expediciones conjuntas. Pero el trabajo de campo de los naturalistas, como muchos trabajos en historia de la ciencia vienen mostrando repetidamente, está siempre en una relación constante con el trabajo experimental de laboratorio. En antropología, sin embargo, la experimentación ha tenido mala fama coma modo de explicar las modos de hacer de la etnografía. Reivindicar la experimentaci6n es un argumento complejo de hacer.

Como explican historiadores de la antropología como George Stocking Jr. la obsesión con la observación parece obra de la antropología social británica. Pero frente al relato malinowskiano de la observación participante como una relación naturalista, trabajos más recientes nos permitirían pensar si quizá la observación en el campo también fue una forma experimental para la antropología. El reciente libro de Hviding y Berg The Ethnographic Experiment: A.M. Hocart and WH.R. Rivers in Island Melanesia, 1908, de alguna manera recupera otra manera de narrar la inventiva etnográfica que supusieron las primeras formas de estancia prolongada en el campo, condiciones experimentales a partir de las cuales surge lo que hemos llamado observación participante.

Este trabajo fue muy importante para pensar si quizá antes que algo nuevo o radical, la experimentación hubiera estado a la base de todas las formas de inventiva metodológica en el trabajo de campo etnográfico. ¿Qué ocurre si todas las formas de indagación etnográfica que hoy solemos denominar con el epíteto “observación participante” no fueran sino dispositivos que en un momento fueron experimentos en los modos de describir, relacionarse o relatar? Desde los diagramas de relaciones de parentesco, hasta las relatos poéticos fragmentarios ahí hay una gran inventiva de modos y maneras de estar en el campo, generar registros y dar cuenta de lo que allí sucede…. Y nos parece que antes que una defensa de la observación, esto llama a buscar un género de explicar y describir el trabajo etnográfico haciendo relevante el pulso experimental que siempre ha existido en el trabajo antropológico, y que se traduce cuando solemos hablar coloquialmente de que el trabajo etnográfico es en realidad un método muy flexible. Por tanto, ¿y si la experimentación no fuera nada nuevo?

Sin embargo, tenemos pocos relatos como el que nos ofrecen Hviding y Berg, donde la experimentación de campo quede bien reflejada. Muchos de nuestros manuales etnográficos construyen un catálogo de herramientas o instrumentos precocinados. Y muchos de los relatos informales sobre cómo se hace trabajo de campo tienen mucho de “vete, aprende a hacerlo haciendo y ya nos cuentas una historia interesante al volver”. Entre la etnografía de manual y la relación etnográfica improvisada nos parece que habría al menos otra manera de describir de forma mas fehaciente en qué consiste hacer etnografía, otra manera de narrar lo que hacemos en el campo, para la que quizá no tenemos un vocabulario.

Es por eso por lo que el libro, más allá de nuestros propios trabajos, de alguna manera intenta convocarnos a describir denodadamente el carácter experimental de los “dispositivos de campo” de la etnografía. El trabajo del resto de capítulos nos parece que ilustran que la experimentación no sólo ocurre en el modo marcadamente explícito como el 15M, sino en cualquier aproximación a la construcción de una indagación antropológica singular: cómo hacer una etnografía de las giras de una banda, cómo aprender que quizá antes que refrendar sus ideas de lo que es la etnografía quizá la mejor manera de relacionarse con los diseñadores es friccionar, y así toda una pléyade de pequeñas invenciones de campo que el libro quiere documentar.

V.A-P: Para ir cerrando, os resumo las últimas cuestiones que podríamos abordar. En el libro encontramos que la mayoría de los casos se tratan de lo que se llama en ocasiones, “etnografía hecha en casa” o “at home”. Es decir, cuando no hay una ruptura de coordenadas espaciales en ese sentido, cuando “ir allí” puede ser ir a un sitio en el que ya habías estado o que pasas a menudo, pero en esta ocasión quizás hablando con gente que no habías hablado, etc. ¿Cómo relacionaríais vuestra propuesta y reflexión con llevar a cabo la etnografía en tu propio contexto geográfico? ¿Y qué pasa con la evocación de integridad que ha tenido la etnografía, especialmente como -grafía, a la hora de generar una narración descriptiva que evocaba una cierta integración dentro del trabajo de campo? Por ultimo, comentaros en relación con el trabajo que hacemos en la Associació Antropologies nos encontramos que en los contextos urbanos hay una proliferación de personas con perfiles muy variados haciendo etnografias o incluso para-etnografias. Y esto nos ha hecho reflexionar sobre una tendencia y un cierto énfasis en clasificar las indagaciones como ‘etnográficas’. Un encuentro constante con la palabra etnografía, ¿qué os sugiere el auge de esta adjetivación?

A.E: Con respecto a la primera pregunta, no sabemos el alcance que la propuesta de colaboraciones experimentales puede tener en contextos distintos a aquellos en las que surge la reflexión. Eso en realidad queda en manos de aquellos antropólogos y antropólogas que pueda considerar inspiradora la propuesta. Uno de los esfuerzos que hacemos no es señalar la novedad de ciertos trabajos de campo, ciertas prácticas etnográficas que diríamos no son absolutamente novedosas. Lo que sí hay de novedoso es el intento de conceptualizarlas, el vocabulario que tenemos para describir las prácticas etnográficas es bastante limitado en este sentido. Una observación participante es insuficiente para dar cuenta de las prácticas epistémicas de campo. Lo que estamos explorando es un vocabulario conceptual para dar cuenta de la etnografía. No es sólo una propuesta para la práctica, sino un ejercicio también de conceptualización de la etnografía. Desde esta perspectiva, lo que esta en juego entonces no es si los dispositivos de campo que describimos, esos modos de relación que permiten la relación en el campo pueden ser aplicables en otras geografías, lo que verdaderamente esta en juego es un esfuerzo par documentar, describir y conceptualizar los gestos de inventiva que son parte esencial de la construcción de nuestras relaciones etnográficas.

T.S.C: Simplemente añadir una pequeña nota, la distinción “casa” o “fuera”, a mi personalmente me parece francamente problemática.

A.E: Sobre todo qué hay detrás de esa idea.

T.S.C: Es un problema, que Marilyn Strathern o George Marcus o Paul Rabinow se plantean con mucho detalle. A la hora de abordar sociedades complejas, llenas de encuentros fugaces o formas de socialidad emergente y gente de la que no tenemos ni idea de lo que son mantener la mirada un tanto etnicista o culturalista que hay detrás de esta idea casa/fuera es un imaginario muy problemático. No porque no tenga sentido pensar los contrastes de todo tipo: lingüísticos, en las prácticas, en las relaciones de dominación, etc. Pero si algo hemos aprendido de la antropología de la ciencia y la tecnología es que hay muchas formas esotéricas de sociedad o socialidad que el proyecto moderno ha ayudado a traer a la presencia, y donde no está tan claro que podamos entender lo que suponen por mucho que ocurran en un edificio a dos manzanas de donde vivimos.

V.A-P: Me parece relevante comentar alga que ya ha ido saliendo, coma es la toma de notas. En etnografías en las que estás involucrada haciendo muchas otras cosas que no te permiten tomar notas, esa estética de tomar notas y el tipo de descripciones que se espera surjan de ellas se desmorona y aparecen otro tipo de registros… ¿Nos podéis poner algunos ejemplos de esta parte más práctica?

T.S.C: Creo que todas esas rupturas que comentaba antes, la antropología visual, la sensorial, digital, la design anthropology han venido abriendo modos y maneras formas de representar, o incluso de no-representar muy diversas. Todo ese campo de experimentación que hoy día se conoce como antropología multimodal, es decir, la producción etnográfica más allá del registro textual y visual están inventando todo otro tipo de registros y maneras de documentar y producir situaciones de campo. Esa inventiva multimodal lleva aparejadas formas de “hacer con otros”, hacer investigación a través de las formas de documentación diagramática de personas coma Carla Boserman, una colega con la que también hemos aprendido a tomar notas de campo de otro modo. Sus relatogramas, como ella los llama, son composiciones de dibujo y texto que relatan situaciones y sus atmósferas. Pero no se acaban ahí: luego los escanea, sube a la red, provocan discusiones…no son sólo registros, sino también plataformas relacionales que abren a otras conversaciones.

A.E: Regreso sobre la extensión de la utilización del concepto de etnografía o su invocación constante en distintos colectivos de la figura de la etnografía que comentabas. Es algo a lo que se ha referido de manera provocadora Tim Ingold. Por ejemplo, en mi caso, yo diría que una de las cosas más interesantes trabajando con muchas de mis contrapartes (arquitectos, activistas, etc.) ha sido el descubrimiento de otras formas de indagación para investigar la ciudad. En mis proyectos yo no me he preocupado par la ortodoxia disciplinar, de hecho, no describiría mis proyectos coma interdisciplinares o multidisciplinares sino como colaboraciones experimentales. Siempre me he personado coma antropólogo y es precisamente eso lo que les resulta relevante a mis contrapartes en el campo. Desde esa perspectiva disciplinar, un aspecto destacado de la relación con las otros ha sido el descubrimiento de que la etnografía se puede enriquecer prestando atención y aprendiendo de esas otras formas de indagación… A la propuesta de Ingold y otros de pensar la antropología no como una practica que investiga a otros, sino una empresa en la que investigamos con otros le podemos añadir un nuevo nivel. La idea de que aprendemos con otros a investigar en nuevos términos. La manera de enriquecer y expandir la antropología es aprendiendo de las formas y modos de indagar de nuestras contrapartes.

En mi caso, he aprendido mucho de la sensibilidad material de arquitectos y arquitectas que operan mediante intervenciones materiales. Si tienen que hacer entrevistas, pues fabrican una silla, una infraestructura que colocan en la calle para interpelar a los viandantes, y por mundana que sea nos abre toda una serie de preguntas sobre la materialidad de nuestros métodos. Y de repente, la silla se convierte en una especie de atractor de la gente que se acerca… Se convierte en una especie de escenario, una especie de dramaturgia material en el espacio público. Puede parecer una anécdota, pero revela una particular sensibilidad, en este caso de los arquitectos, para pensar los métodos de investigación y las formas de indagación. Y eso representa toda una oportunidad para reaprender y reincorporar algunos de estos dispositivos o formas de investigación dentro de la propia antropología. Yo lo veo con mis alumnos, donde los modos tradicionales de hacer son insuficientes especialmente en la ciudad para pensar la complejidad de los mundos urbanos actuales. En esta situación quizás tenemos que empezar a equiparnos con otro tipo de técnicas, métodos o dispositivos, que es el vocabulario que nosotros manejamos. Otros modos de indagación.

V.A-P: La parte sobre la etnografía como etiqueta que prolifera, no la pensábamos tanto como quién tiene derecho a hacer etnografía, sino que nos parecía interesante como si hubiese una autoridad inscrita en adjetivar así, que nos puede parecer incluso paradójica por nuestra experiencia, al decir que aquello que haces es etnográfico como un argumento de autoridad. Y luego, para cerrar la entrevista. Después de la publicación del libro, que ha pasado un año… ¿hay algún tipo de reflexión sobre los comentarios o feedback que habéis recibido que os gustaría comentar?

A.E: En realidad el libro lo que hace es poner un primer ladrillo de un trabajo que todavía estamos desarrollando en la plataforma xcol, un proyecto que queremos abrir a la colaboración de otros, que se articula a través de dos líneas de reflexión, intervención (también intravenciones) y práctica. Una de ellas tiene que ver con la idea de que, si las colaboraciones experimentales son un modo particular de etnografía, una de las preguntas que podemos hacernos es qué tipo de contextos, de recursos pedagógicos son necesarios para aprenderla.

Ahí tenemos toda una reflexión en torno a lo que llamamos, en ocasiones, ‘formatos abiertos’, metodologías del encuentro que adoptan la forma de talleres – la clínica de experimentaciones etnográficas que llamamos Cleenik – o laboratorios. La pregunta que nos planteamos es qué contextos específicos podemos diseñar para el aprendizaje de estos modos de indagación y cómo podemos documentar esos formatos. Documentarlos de manera que puedan viajar a otros lugares y puedan ser reproducidos por otros. Esa es una preocupación que tenemos y es lo que hicimos en #Colleex que es la red que montamos dentro de la EASA. Uno de los trabajos que hemos hecho ha sido documentar varios de estos formatos y ahí la pregunta es cómo documentamos estas metodologías, qué tipo de lenguajes visuales podemos utilizar y dónde podemos encontrar inspiración para la documentación de este tipo de eventos. Esta sería una de las vías de indagación que se nos abre a partir del libro.

Y la otra tiene que ver con este ejercicio documental de los dispositivos de campo. Una de las ideas que estamos desarrollando ahora, muy inspiradas en algunos de los trabajos de P. Rabinow es esta idea de que nuestros trabajos etnográficos están repletos de invención. Frente a la idea de que la colaboración es el resultado de la aplicación de un método, que es lo que podemos encontrar en algunas ocasiones, ¿no? Así se expresa en la idea de las metodologías colaborativas, metodologías para producir colaboraciones. Eso nos resulta bastante incómodo, y en su lugar planteamos que el trabajo de campo esta siempre repleto de invención. Y esta figura, la invención, no es completamente ajena a la antropología, si nos remitimos a Roy Wagner cuando describe la empresa antropológica coma dedicada a la invención de la cultura.

Siguiendo este argumento, una de las cuestiones que nos planteamos es cómo podemos documentar todos estos gestos inventivos que han sido completamente marginados, invisibilizados o relegados al olvido en tantas etnografías. Los ‘tales of the field’ con los que hemos tendido a narrar y a describir en que consiste la etnografía lo que han hecho ha sido ignorar la increíble complejidad de nuestros trabajos de campo… porque no se han documentado ni conceptualizado esos modos de relación etnográfica tan habitualmente cargados de inventiva. Entonces una de las cosas a las que andamos dándole vueltas es a inventar una especie de inventario etnográfico.

Un inventario que por un lado reconozca que la etnografía es siempre un ejercicio de invención y que, par otro lado, produzca un inventario donde se recopilen y documenten todos esos dispositivos de campo que son diseñados o inventados en distintas etnografías. Y entonces estamos dándole vueltas a esta idea de pensar la etnografía coma inventario o coma un inventario. Un inventario en el sentido que toda etnografía es un ejercicio de invención y un ejercicio de invención que demanda ser inventariado, que requiere el diseño de inventarios que lo que hagan sea alojan o documentar y hacer disponibles para otros esos dispositivos que resultan de nuestros trabajos de campo. Estas son las dos líneas en las que ahora estamos trabajando.

V.A-P: Justamente por esta cuestión de la colaboración y su complejidad que es interesante esta idea de contar con una caja de herramientas más creativas, para no acabar recurriendo a las formas de hacer que ya conocemos y que en muchas ocasiones no son suficientes para muchos de los lugares en los que llevamos a cabo etnografías en la actualidad. Ya sean etnografías urbanas o en instituciones, como comentabas el caso de P. Rabinow. O también es interesante cuando la colaboración viene prediseñada de forma externa. Así que estaremos alerta para ver de qué se va componiendo el inventario que comentabais… Muchas gracias por vuestro tiempo.

Remaining in confusion: An unfocused manifesto?! *

How to experiment with the modes of public engagement, as well as with the necessary equipment to research in confused and confusing times?

What could we learn from this puzzlement, the strangeness, the confusion of the last weeks?

Might there be something to explore and experiment in this mess we’re in?

– A manifesto in 30 tweets

– Also including an added Disclaimer (10 tweets), reflecting on ‘why this now??!!’

Hey, what happened to 10??

4.02.2020 – DIE ZUKUNFT DER STADT(FORSCHUNG) | HCU Kultur der Metropole

Das Studienprogramm Kultur der Metropole an der HafenCity Universität Hamburg feiert zehnjähriges Bestehen auf Kampnagel

Das Wissen der Stadt in Bewegung halten – dazu diskutieren diverse Stadtforschende und -machende am 4. Februar 2020 auf Kampnagel.

Die Diskussion ist Teil eines abendfüllenden Programms anlässlich des zehnjährigen Bestehens des Studiengangs „Kultur der Metropole“ an der HafenCity Universität Hamburg. Den Auftakt macht die Schweizer Kulturwissenschaftlerin Monika Litscher, die einmal mehr anschaulich macht, dass die aktuellen gesellschaftlichen und vor allem in Städten zu verortenden Herausforderungen und Krisen nicht ohne die Geisteswissenschaften zu meistern sind.
Studierende präsentieren in Form von Werkstattberichten ihre Projektarbeit zum Deutschen Hafenmuseum, zu den Rändern des Urbanen und zu neuen Mensch-Tier-Verhältnissen in der Stadt.
Eingeladen sind Stadtinteressierte, städtische Akteur*innen, Projektpartner*innen, Studierende und Studieninteressierte. Der Eintritt ist frei.

Seit seiner Gründung 2009 ist das Studienprogramm „Kultur der Metropole“ mit seinem Profil einzigartig in der deutschsprachigen Hochschullandschaft und steht für kulturwissen-schaftliche Stadtforschung und kreativ-angewandte Kulturarbeit im urbanen Kontext. Im Mittelpunkt stehen die kulturellen Dimensionen von Stadt (und ihre Wirkung auf alle Handlungsfelder des Städtischen). Gelehrt werden Grundlagen in Kultur- und Raumtheorie, Stadtethnographie, historische Stadtforschung, Museologie sowie künstlerische Forschung – und der Transfer in verschiedene Anwendungsfelder wie städtische Kulturarbeit, aktuelle Stadtentwicklungsprogramme bzw. partizipative Stadtgestaltung, Quartiersmanagement u.v.m.
Absolvent*innen von Kultur der Metropole arbeiten heute erfolgreich auf vielen Feldern der Stadtkultur: in den Deichtorhallen, bei der Behörde für Stadtentwicklung und Umwelt, bei der Kreativgesellschaft, sie promovieren, gründen Modelabels, werden Filmemacher*innen, und Journalist*innen u.v.a.

Wann: Dienstag, 04.02.2020, 19:00 Uhr

Wo: Kampnagel | Jarrestrasse 20 | 22303 Hamburg Veranstaltungsprogramm

DIE ZUKUNFT DER STADT(FORSCHUNG)

19:00 Uhr BEGRÜSSUNG UND VORTRAG
Monika Litscher (Kulturwissenschaftlerin, Zürich) über die »Values of Humanities« und kulturwissenschaftliche Stadtforschung

19:45 Uhr PODIUMSDISKUSSION
Es diskutieren u.a. Tomás Sánchez Criado (Anthropologe, HU Berlin), Amelie Deuflhard (Intendantin Kampnagel, Hamburg), Lisa Kosok (Historikerin, HCU Hamburg), Alexa Färber (Stadtanthropologin, Universität Wien); Moderation: Kathrin Wildner (Stadtethnologin, Berlin/HCU Hamburg) und Laurenz Gottstein (Student Kultur der Metropole /HCU Hamburg)

ab 21:00 UHR PROJEKTPRÄSENTATIONEN VON STUDIERENDEN UND GET TOGETHER

DIY Anthropology: Disciplinary knowledge in crisis

Adolfo Estalella and I take part in a thematic section of the ANUAC. Journal of the Italian Society of Cultural Anthropology, titled Changing margins and relations within European anthropology. In it we shift from a discussion around the geo-political identity of anthropology to its status as a scholarly discipline.

Ours is a situated account of how a particular setting and moment in time affected our anthropological practice: The beginning of the 2010s was a period of political unrest in Spain. Like many other countries, it suffered the harsh effects of the 2007-2008 global financial crisis. However, despite the crisis (or maybe because of it) cities experienced a moment of political creativity and urban inventiveness: People occupied empty buildings and unused plots of vacant land to create all kind of projects, refurnishing the city with an impulse to reanimate collective forms of life. All kind of knowledges blossomed in these initiatives. Our several-years-long ethnographic investigations were carried out in this period in Spain’s main two cities (Madrid and Barcelona)

Thrown into an urban landscape left behind by a policy of financial austerity, we worked intimately with architects, activist designers, and bodily diverse people. Singularly and unexpectedly for us, we found in them the companions we lacked in our local institutional academic contexts. They turned into epistemic partners: companions in the shared endeavour of producing anthropological problematisations. Under these circumstances, the knowledge we produced at the time emerged out of a moment of crisis: knowledge in crisis

We do not intend to argue on the European condition of our anthropological practice, neither we are interested in tracing geo-political frontiers of disciplinary imaginations. Instead, drawing on our ethnographic experience – and the collaborations we established with our epistemic partners in the field – we feel urged to problematize the disciplinary boundaries anthropology conventionally tends to assume

Hence, in the article we offer an account of the interstitial spaces that we both inhabited “in the vacuum of tradition” in the recent Spanish crisis, and how that enabled us to articulate singular relations with variegated epistemic partners with whom we set up distinct ambiances of care. In our ethnographic description we pay attention to the blurring of institutional and scholarly infrastructures and modes of togetherness. In describing the particular transformations – or “intraventions” – that these joint spaces enacted, we would like to intimate a different figuration anthropology took in our practice: Not a disciplinary field but a field of experimental collaborations.

As we show, treating our ethnographic counterparts as epistemic partners has the potential to retrofit our institutionalized settings and disciplinary practices. The anthropology we describe, hence, is one assembled from scratch, caring for the mundane issues that very often are forgotten and rendered invisible: an anthropology done with others, a DIY anthropology?

El Campo de Cebada CC BY 2014 Manuel Domínguez Fernández

Abstract

This is an account of the transformations in our anthropological practice derived from working in the many interstitial spaces that opened up in the wake of the recent Spanish economic crisis. Ambulating in void spaces of Madrid and Barcelona, our anthropological practice was there re-built in ways that blurred our disciplinary boundaries. What there emerged was anthropology not as a disciplinary field, but as a field of experimental collaborations. A practice that re-learnt its ways treating counterparts as true epistemic partners, and setting up distinct ambiances of care with them: not only to care for one another in situations of great difficulty, but mostly to care for our different forms of inquiry, addressing the very situations we were under. An anthropology done together with others, assembling from scratch a conceptual body, caring for the mundane issues that are very often forgotten and rendered invisible by disciplinary fields: A DIY anthropology?

Published in Anuac. Journal of the Italian Society of Cultural Anthropology, 8(2): 143-165 (co-written with Adolfo Estalella) | PDF

Diseño y Diáspora #79: Diseñando para la diversidad funcional

Estando en Helsinki para el NORDES tuve el placer de charlar con Mariana Salgado en Diseño y Diáspora sobre el cuidado como una activación de otros diseños posibles: aquellos que aparecen pensando desde la diversidad funcional en En torno a la silla o desde el re-aprender a diseñar para todxs.

Diseño y Diáspora: El podcast de diseño social en español y portuñol. Conversaciones entre una diseñadora y Otros: a veces amigos, a veces investigadores en diseño, la mayoría de las veces diseñadores trabajando en innovación social o en practicas de diseño emergentes. Desde Helsinki, con ganas por Mariana Salgado.

#79: Diseñando para la diversidad funcional

En esta charla Tomás Criado nos cuenta sobre su trabajo en el ámbito del diseño desde la antropología. Él es antropólogo con especialización en STS (estudios de ciencia y tecnología). Trabaja en la Universidad de Humboldt en Berlín (Alemania). Nos explica conceptos como el cuidado, la diversidad funcional y las tecnologías de la amistad. A la vez describe algunos proyectos de diseño concreto en los que se comprometió luego del 15M, en España. Nos convoca a pensar el diseño desde la incertidumbre y entender los vínculos que se producen en procesos de diseño colaborativos. Al final de la entrevista también hablamos de la enseñanza de diseño a partir de un proyecto donde exploró con alumnos el diseño en situaciones de crisis. 

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