Las lógicas del telecuidado: La fabricación de la ‘autonomía conectada’ en la teleasistencia para personas mayores | Tesis doctoral

Las lógicas del telecuidado: La fabricación de la ‘autonomía conectada’ en la teleasistencia para personas mayores | Tomás Sánchez Criado

Tesis doctoral presentada en Octubre de 2012 en el marco del POP de Antropología de Orientación Pública de la Universidad Autónoma de Madrid

Algunas representaciones sobre las obligaciones filiales de cuidar y sus “problemas”

Hoy ha causado sensación la siguiente esquela, publicada originalmente en el ABC y de la que se hace eco el Huffington Post: “Una mujer encarga una esquela para perdonar a sus hermanos y su hija ‘por su absoluta falta de cariño'”

https://i2.wp.com/i.huffpost.com/gen/795538/thumbs/o-ESQUELA-570.jpg

Quiso en sus últimos momentos de vida dejar encargada la publicación de esta esquela para manifestar su perdón a los familiares que la abandonaron cuando más les necesito, sus hermanos Juan Hernández Rodríguez y Manuel Hernández Rodríguez y su hija María Soledad García Hernández por su absoluta falta de cariño y apoyo durante su larga y penosa enfermedad. El cuerpo fue sepultado cristianamente en el cementerio de Camarma de Estruelas (Madrid) su hijo y amigos.

Y la sensación de terror y pánico que muestran los comentarios me ha parecido una fantástica ocasión para recordar el tema de las “obligaciones filiales de cuidado” y sus complicadas negociaciones, así como lo que esconden: en no pocos países estas se encuentran vinculadas a una distribución sexual del trabajo de cuidados en el ámbito familiar (véase para el caso español el trabajo de IMSERSO y GFK. (2005). Cuidados a las Personas Mayores en los Hogares Españoles. El entorno familiar. Madrid: IMSERSO | O el menos sesudo, pero igualmente significativo trabajo de L. Carandell (1975). Tus amigos no te olvidan. Madrid: Guadiana de Publicaciones, una divertida a la vez que tétrica recopilación de esquelas, de la que se puede encontrar una buena muestra en esta entrada del blog Del negro al gris).

Para una fantástica panorámica, véase la comparativa internacional de I. Aboderin “‘Conditionality’ and ‘limits’ of filial obligation: conceptual levers for developing a better understanding of the motivational basis and societal shifts or patterns in old age family support” o los resultados del proyecto “OASIS – Old Age and Autonomy: The Role of Service Systems and Intergenerational Family Solidarity” (comparando la situación de Alemania, Israel, Noruega, España y Reino Unido)

Además de los innumerables estudios y de muchas posibles representaciones y reflexiones antropológicas, como las de S. Lamb en su libro “Aging and the Indian Diaspora: Cosmopolitan Families in India and Abroad” (que trata de las transformaciones en la seva o servicio familiar –por el que toda persona se siente obligada a practicar el cuidado de los mayores a partir de un criterio de circularidad y reciprocidad- ante la occidentalización producida por la emigración de muchos hijos y la incorporación de hábitos de “vida independiente”), no puedo sino acordarme de la maravilla de película de Y. Ozu “Cuentos de Tokio” (1953), que según la ficha en IMDb narra la situación de:

“Un matrimonio de ancianos viaja a Tokio a visitar a sus hijos pero encuentran indiferencia, ingratitud egoísmo y una marcada diferencia cultural. Cuando los impacientes hijos envían a los ancianos de vuelta a casa, entramos en una profunda reflexión acerca de la mortalidad y la familia”

¿La vida en ‘single’ y la ‘vida independiente’? (2): IKEA Desobedients

En esta entrada quisiera prolongar algunas de las reflexiones en torno a ¿La vida en ‘single’ y la ‘vida independiente’? (1) a partir de un proyecto artístico con el que me crucé hace poco, que reflexiona explícitamente sobre los modos del habitar, la soledad y la socialidad.

El periódico El País se hacía eco recientemente en la noticia “Lavapiés como objeto de museo” de una instalación artística llevada a cabo en el estudio del arquitecto Andrés Jaque (del que hace tiempo descubrí su proyecto “All Age City“), que se ha inspirado en las prácticas de Candela Logrosán Pérez o “La Candela”, una vecina mayor del barrio madrileño de Lavapiés que, según relata la noticia: “[…] ha encontrado un remedio para la soledad. Ha llenado su casa de soledades. Su vivienda de protección oficial, en un primer piso de la calle Mesón de Paredes en el barrio de Lavapiés, es casi un centro de peregrinación. Por allí pasa ‘a llorarle’ Dulce, la dominicana; y Pilarucha, una ex compañera de trabajo, y ‘el abuelo’, un vecino mayor que le trae la ropa para que se la lave; y, cuando no está en la cárcel, el cubano que pasa hachís en la esquina; y viven sus seis perros y sus dos hijas con sus tres nietos; y su hijo, que ahora también ha vuelto a casa (los tres en la treintena); y suben algunos chavales que hacen malabares en la plaza; y algunos ‘negritos’… En la mesa del salón, o incluso con un cubo que sube y baja por el balcón, ‘la Candela’, como ella misma se denomina, le da de comer a quien puede si tiene. Unos días son unos y otros, otros”.

A partir de aquí han llevado a cabo la instalación “IKEA Desobedients“, que se presentó el pasado noviembre de 2011 en La Tabacalera de Madrid en el marco del encuentro internacional Arte es Acción, con la siguiente sinopsis: “¿Es posible construir un espacio público reuniendo situaciones que suelen ocurrir en la intimidad de las viviendas? El objetivo de este experimento es ensayar si esto es posible. Partimos de un amontonamiento indisciplinado de muebles de Ikea, con el que construimos algo parecido a un equipamiento urbano hogareño. Candela cocina. Manuel y Toñi se acicalan y cantan, acompañados al piano y la guitarra por Marina y Carlos. Aurora y Nayana estudian y se conectan con familiares y amigos en la distancia. Javier, Paco y Juan Daniel ejercitan sus músculos. Es una situación que desatiende el mandato principal del catálogo Ikea: trasladar la interacción social a interiores familiares, soleados, habitados por personas sanas, jóvenes, emparejadas, productoras de niños y con tendencia al pelo rubio. IKEA DISOBEDIENTS no es soleado, no está formado por personas rubias, ni exclusivamente jóvenes, ni únicamente sanas y productoras de niños.”

Como comenta la noticia de El País: “La pieza está formada por un archivo de personas que, como la Candela, realizan sus actividades domésticas cotidianas. Junta a esa mujer de raza, curtida en la dificultad y en la escasez de un matriarcado, están también Toñi con todos los de la chirigota de Vallecas. O Berta (ahora ya Teo) que vive en una nave industrial okupada por una comunidad de mujeres lesbianas que se organizan a todos los niveles: económico, de ocio… Todas ellas son personas localizadas por Silvia Rodríguez, la socióloga del estudio de Jaque encargada de nutrir el archivo que ahora se ha apropiado el museo neoyorkino y que ahora seguirá creciendo con habitantes de la Gran Manzana”

Interesante práctica archivística sobre la pluralidad de modos del habitar. Según comenta Andrés Jaque en la noticia de El País: “‘Llevábamos ya años investigando en la dicotomía entre el espacio público y el privado’, cuenta. ‘Y fuimos haciendo el archivo a base de contactar con asociaciones de vecinos o yéndonos directamente a las plazas y haciendo trabajo de campo allí, a pelo. Así encontramos a Candela y a todos los demás’, explica. ‘Se trata de formas de convivencia mucho más comunes y reales que las que aparecen en los catálogos de Ikea’, concluye”

Ciertamente, hay aspectos enormemente interesantes de esta propuesta, como el hecho de visibilizar lo que, en el entorno de Michel de Certeau, Luce Giard llamaba las “artes cotidianas de hacer” (véase el segundo volumen de “La invención de lo cotidiano: 2. habitar, cocinar“), que conecta con muchos  trabajos de la época que buscaban la re-politización del ámbito de lo doméstico como la archiconocida obra “Semiotics of the Kitchen” de Martha Rosler (1975)

Sin embargo, ¿qué se muestra y qué queda fuera de esta investigación-performance propuesta por el estudio de Andrés Jaque en “Ikea Desobedients” ? ¿Cuáles son los límites de esta acción? ¿Qué nos ayudaría a hacer esta visibilización que no hacen ya estadísticas como las del IMSERSO sobre las condiciones de soledad, falta de dinero, problemas para vivir de las personas mayores?

Al centrarse en el espacio privado y luego mostrar la sorpresa de las conexiones y los modos de habitar diversos, lo que supuestamente sería crítico con la idea de “república independiente de mi casa” se generan dos efectos muy extraños:

(1) ¿Acaso La Candela no puede practicar ese espacio múltiple de solidaridad en el barrio llenando su casa de muebles de IKEA? Por tanto, ¿se trata de una acción contra las representaciones o el imaginario normativo del catálogo y la publicidad o contra el tipo de diseño de estos muebles? Y espero que sea evidente que lo primero no captura totalmente lo segundo (es decir, se puede vivir solo o acompañado más allá de los límites de la vivienda para una familia nuclear con o sin muebles de IKEA)

(2) ¿No se asume, aunque invertido en cierta manera, el propio discurso de IKEA sobre la primacía del espacio privado –”la república independiente de mi casa”- al meramente mostrar la socialidad, al olvidar que la conexión también es, de hecho, un problema y no un bien en sí mismo? Pareciera como si en la performance, la mera mención a un aspecto colectivo sin cualificar qué tipo de formas de lo social y lo que implican, pudiera ser ya en sí mismo o por sí misma indicadora de una política de lo común bondadosa, de una mejor manera de abordar las relaciones entre prácticas del espacio y la política del diseño de estos espacios…

Sin embargo, a mi juicio, el asunto será más bien: ¿Qué implicaría conectar con quiénes, cómo, de qué maneras? Un problema que puede permitir conexiones fecundas entre las ciencias sociales y cualquier disciplina orientada al diseño y a los efectos de los mismos en la vida social como la arquitectura no puede dejar de plantearse, a lo que creo apunta la propuesta del estudio de arquitectura de Jaque.

Sin embargo, la propuesta parece quedarse en una mera señalación de un continente (no explicado, ni reflexionado en profundidad) de otras maneras de hacer el hogar, cuestión criticada por Anatxu Zabalbeascoa en su reseña aparecida en la misma noticia de El País:

“[…] La adquisición del MoMA es importante para Jaque, que ve reconocido su sentido crítico y su encomiable voluntad de romper la tradicional endogamia de la arquitectura para repensarla como una actividad dependiente de, y con consecuencias para, la sociedad. La compra es también positiva para el museo, que demuestra conexión con su tiempo y con los sectores de la sociedad que este siglo se han convertido en tema para el arte. Sin embargo, que el proyecto de Jaque entre en el MoMA puede no ser una buena noticia para la arquitectura. La arquitectura empieza detectando un problema, pero exige desarrollar una solución. Ikea Disobedients recibe el aplauso por un diagnóstico, no por una curación. Así, expuesta en Nueva York, o formando parte de la colección del MOMA, se estanca. El principal problema de la performance de Jaque es, justamente, el arte. Que sea considerada arte, eso es una performance, es en realidad una derrota para la arquitectura. Si una arquitectura tan hipersocial como la que propone termina convertida en pieza de museo, el problema no se comunica, se estetiza, queda desactivado. Toda institución exige sus obediencias.”

En rigor, que esta performance (como género artístico) implique o actualice su carácter de performance, independientemente de que este producto precocinado sea capturado por una de las instituciones museísticas sancionadoras de lo artístico más importante (con sus potenciales efectos de mirada contempladora y no rupturista), es algo que está por ver… Si pensamos desde la teoría de los actos de habla sólo lo será si produce efectos constatables, efectos de realidad, efectos en otras maneras de vivir y practicar el habitar (como el caso de La Candela…), no sólo a partir de nuevos diseños que definan nuevas situaciones a partir de nuevas posibilidades y constricciones en los modos de vivir en el hogar, sino de proponer un inventario, un catálogo de otras formas de vivir posibles y de hacerlas disponibles (convirtiendo esta actividad de catalogación en un inventario vivo de métodos con los que poder practicar el habitar de otra manera…)
Quizá faltó algo más de malicia, como en la intervención Søkkømb, diseñando e instalando para su exposición en los centros de IKEA una guillotina para uso doméstico:

“Diseñada para todos los públicos, SØKKØMB es una solución práctica y accesible a los problemas securitarios que acechan el mundo: “SØKKØMB”, una guillotina doméstica, ligera y fácil de desembalar y montar en el salón de casa, elaborada con madera de pino y equipada con hojas de acero inoxidable con las que se pueden realizar hasta 100 ejecuciones al día.”

Proyectos de robótica para el cuidado (2)

En el tiempo desde que junté la información de la entrada sobre “Proyectos de robótica para el cuidado” me he ido encontrando con otras propuestas y proyectos.

De hecho, si creyéramos a los medios, puede que estemos asistiendo a lo que en la BBC llaman una “revolución robótica“. En los últimos años no cabe duda de que la robótica asistencial aplicada al cuidado está recibiendo bastante atención por parte de numerosos investigadores, y este interés es respaldado por diferentes instituciones de financiación públicas y privadas (como la plataforma ‘European Robotics Technology Platform‘, o la acción euRobotics financiada por la Comisión Europea, que buscan convertir la robótica en uno de los nuevos ejes de la política industrial-tecnológica europea)

Una buena muestra de la salud institucional de la robótica podrían ser conferencias como la internacional Innorobo 2012 o la local Robocity 2012 (que está teniendo lugar en Madrid en estos días), siendo su objetivo: “[…] ser un punto de encuentro nacional alrededor de la robótica entendida como un esfuerzo en I+D+i para lograr el beneficio de los ciudadanos: robots de asistencia personal y a personas de la tercera edad, robots para la seguridad ciudadana, robots médicos, robótica social, robots de inspección, mantenimiento de infraestructuras,…” y asociando el desarrollo robótico con ‘el progreso’, dado que plantean que “[l]a robótica es un sinónimo de progreso y desarrollo tecnológico. Los países que cuentan con una fuerte presencia de robots no solamente consiguen una extraordinaria competitividad y productividad, sino que también tienen las tasas de desempleo más bajas y transmiten una imagen de modernidad.”

Pero los robots también fueron los protagonistas del último 30 Saló Internacional del Còmic de Barcelona, donde se presentó la exposición Robots en su tinta, que tiene por objetivo “mostrar cómo el cómic ha reflejado la robótica en las viñetas” y han venido siendo objeto de gran atención en las últimas conferencias sectoriales DRT4ALL – Diseño, Redes de Investigación y Tecnología para todos.

Una buena muestra de los resultados de este trabajo de “interesar al público” sobre la robótica es un reciente estudio de marketing desarrollado por Persuadable Research Survey, cuyo principal resultado es que “Many Willing To Borrow Money To Buy A Domestic Robot“, llegando a concluir que: “In a January 2012 survey conducted by Persuadable Research Corporation, it is clear that most people would be in favor of domestic robots. The list of task abilities that is desired from a domestic robot is quite long. At the top of the list is moving heavy things and providing home security. Other tasks include cleaning windows, washing floors and dishes and doing laundry. Interestingly, nearly half, 41%, said they might consider a loan to pay for a robot”.

La robótica es un campo, parece, floreciente, en el que existen líneas de investigación bastante desarrolladas encaminadas a determinar cuáles son las mejores condiciones para la producción de robots sociales(así como los ‘robots en sociedad‘), llevando a cabo numerosos estudios psicosociales, ya sea para determinar si para diferentes grupos poblacionales los robots pueden ser vistos como ‘sujetos morales‘, o para ‘medir’ la aceptación por parte de los usuarios finales con el objeto de ayudar a los ingenieros a romper con un efecto ‘descubierto’ por los diseñadores de robots sociales/interactivos: lo que denominan el ‘Uncanny valley‘ o ‘valle inquietante‘, según el cual “la respuesta emocional de un humano hacia un robot hecho en apariencia y comportamiento muy similar al humano, incrementará positivamente y de forma empática, hasta alcanzar un punto en el que la respuesta emocional se vuelve de repente fuertemente repulsiva”. Para la antropóloga Henrietta Moore se abre, de hecho, una nueva antropología de lo inorgánico.

Además de motivos puramente económico-industriales (la defensa de un nuevo modelo industrial europeo, el desarrollo de un nuevo nicho de innovación tras la caída de la industria aerospacial y el bluf de las puntocom…), quizá gran parte de culpa de la pregnancia que el tema de la robótica asistencial tiene y ha tenido pueda estar relacionado con la literatura y el cine de ciencia-ficción y su siempre renovada producción de películas en torno a los robots asistenciales antropomorfizados y sus cuitas (como las recientes Wall-e o I Robot).

Pero parece haber otros factores interesantes: no en vano la preocupación creciente sobre la ‘crisis de los cuidados‘ se cuela también en la, reciente y bastante novedosa, producción de las que podríamos denominar primeras películas que tratan acerca de relaciones de cuidado robóticas (como Robot and Frank de la que se hace eco el blog ‘The Robot State‘ de la investigadora sobre tecnología y género Andra Keay).

En la línea de lo que plantea Lucy Suchman, se hace interesante reflexionar sobre qué tipo de figuraciones antropomórficas contienen estos proyectos de robótica al imaginar nuevas formas humanoides enteramente dedicadas a nuestro servicio (yendo desde el acompañamiento al esclavismo maquínico).

De hecho, el carácter “asistencial” de estos nuevos desarrollos robóticos camina sobre un filo de navaja bastante complejo, como se puede observar en la reciente publicación del artículo ‘Robots, men and sex tourism’, que plantea las posibilidades de un futuro de prostitución robótica en el que, según defienden sus autores “robotic prostitutes could turn a crime-ridden industry into a respectable ‘guilt free’ business”, llegando a decir que éstas serán “a solution to many of the problems associated with the sex trade, namely human trafficking and the spread of sexually transmitting infections”. Un polémico argumento sobre la transformación de la industria sexual, que no es exactamente nuevo, como podemos observar en debates anteriores sobre las relaciones sexuales con robots (véase la reseña de la antropóloga Kathleen Richardson en una reseña sobre una de estas propuestas).

Algunas reacciones en medios digitales ante esta publicación

– International Bussiness Times

– Next Media Animation TV

 

El aspecto “de género” de proyectos de este estilo en el ámbito de la robótica personal, ha sido planteado también por la antropóloga Jennifer Robertson, en sus trabajos sobre el proceso de asignación de género a robots. En concreto ella habla de algunos de los robots promovidos por los programas del gobierno japonés para generar lo que ella llama un Robo Sapiens Japanicus destinado a sustituir muchas de las “tareas femeninas” que están siendo desechadas por las mujeres japonesas (generando ‘fembots’ o ‘ginoides’, esto es, robots femenizados).

Además de esta reflexión más ‘contextual’, me gustaría añadir algunas nuevas iniciativas particulares a lo que ya publiqué y a las que pudiera ser interesante seguir la pista…

–  Robot Companions for Citizens (CA-RoboCom) consortium es uno de los proyectos aspirantes a los Future and Emerging Technologies (FET) – Flagship Initiatives cuya intención, según explica 33rd Square – Robot Companions for All Europeans, es “giving a robot to every citizen in the European Union (EU)”.

En este vídeo puede observarse una conferencia de su coordinador, el profesor Paolo Dario, hablando del interés del proyecto

El proyecto tiene un interesante blog donde publican nuevas soluciones, propuestas, con el objetivo de sensibilizar sobre el interés de este tipo de soluciones.

– El robot Bestic, una “eating aid to manage eating. Controlled by the same standard buttons, joysticks or similar that you might control your electric wheelchair or other aid with”

Que es planteado en una entrada del blog de Robot Companions for Citizens como la evolución técnica que permitirá evitar el caos de esta escena de Tiempos Modernos de Chaplin

– El robot Accompany, que “will consist of a robotic companion as part of an intelligent environment, providing services to elderly users in a motivating and socially acceptable manner to facilitate independent living at home”

Para información actualizada sobre robótica quizá les sea de interés The Robot Times Weekly

¿La vida en ‘single’ y la ‘vida independiente’? (1)

Pensando desde las complejidades del ‘cuidado’ en un contexto donde se prima la ‘vida independiente’ de diferentes colectivos (véase los debates entre el activismo de la discapacidad y el feminismo del libro Cojos y precarias. Haciendo vidas que importan, en el que participaron personas vinculadas con el Foro de Vida Independiente y la Agencia de Asuntos Precarios Todas aZien), algunos debates en los media sobre los ‘singles’ y el aumento creciente de hogares unipersonales han capturado poderosamente mi atención, precisamente por olvidar cualquier dimensión sobre el cuidado en el discurso sobre la valoración del ‘living solo’ o el ‘living single’…

Hace unos meses me crucé con este artículo: I want to be alone: the rise and rise of solo living en The Guardian, del sociólogo Erik Klinenberg, que recientemente publicó el libro ‘Going Solo: The Extraordinary Rise And Surprising Appeal Of Living Alone’, que plantea que en las sociedades post-industriales (aunque se centra sobre todo en el ámbito anglosajón y los países nórdicos): “The number of people living alone has skyrocketed” y comenta los intereses y las bondades de esta cuestión, siendo uno de los fenómenos más extraños en las sociedades modernas. En otro artículo de prensa titulado The Surprising Appeal Of Living Alone, Klinenberg opina que “Today, a surprisingly high number of people are choosing to go solo because it facilitates the pursuit of good things that are otherwise hard to come by: Control of one’s own time and space. Freedom to do what one wants, when one wants to do it. Privacy. Anonymity. Autonomy. And, paradoxically, the chance to reconnect with others.”

Una cuestión que, cada vez más, se está poniendo de manifiesto en países de la región mediterránea, como pueden atestiguar los siguientes artículos sobre la situación en España o Italia:
Minidosis para un mundo de solos (El País – 29/11/2008) en el que se destaca que “Tres millones de ‘singles’ se han convertido en negocio: tienen más dinero y lo gastan – Para seducirlos, nuevas tiendas y nuevo empaquetado”

Crece el número de hogares de un solo miembro (Público – 12/11/2011) que destaca “El 18% de las viviendas que hay en España es unipersonal, casi el doble que hace 20 años. El mayor aumento se debe al divorcio y la viudedad”.

Dato interesante que si lo cotejamos, por ejemplo, con la situación de los hogares unipersonales entre las personas mayores de 65 años que, según estadísticas recientes del IMSERSO (véase Un perfil de las personas mayores en España, 2011 Indicadores estadísticos básicos), se distribuyen en un 11,4% en los hombres o un 25% en las mujeres.

Zii, fratelli, nipoti I single nuove risorse nella crisi (Il Corriere – 30/05/2012) en el que se recogen algunas criticas de la socióloga Carmen Leccardi al modelo del ‘single’ basado en estereotipos cinematográficos y publicitarios, fundamentalmente en el actual contexto de crisis.

A pesar de que resulte ‘increíble’, ‘fantástica’ y ‘maravillosa’ la vida ‘single’ o el ‘going solo’, resultaría poco útil convertirlo en un ideal normativo a despecho del rango de problemas que abre, olvidando que agencias estatales como el IMSERSO español destinan secciones especiales a la Soledad, como la que hay en el Portal Mayores. Un ideal que contiene innumerables peligros…

De hecho, quizá no sea casual que uno de los anteriores libros de Klinenberg ‘Heat Wave‘  (2002) trataba de la gran cantidad de personas mayores que murieron por falta de previsión en una ola de calor en Chicago. No en vano, en relación con estos intentos por ‘asegurar el cuidado’ se inventaron aparatos de telecuidado (véase la tesis de Daniel López al respecto de la securitización del cuidado por parte de la teleasistencia).

Fundación TECSOS – “Cerca de ti”

“Vídeo sobre el Proyecto “Cerca de Ti”, que es un proyecto piloto diseñado para conocer las posibilidades que ofrece el acompañamiento del voluntariado a personas mayores de 80 años en situación de soledad, con el objetivo de romper su aislamiento y fomentar su participación en las actividades que se desarrollan en su entorno, si así lo desean.

Consiste en un acompañamiento regular, realizado por el voluntariado de Cruz Roja, tanto dentro como fuera del hogar y tanto de forma presencial como telefónica.

Este proyecto es una acción conjunta emprendida por el IMSERSO, Cruz Roja Española, Cáritas Española, la Federación de Municipios y Provincias (FEMP), la Fundación Vodafone España y la Asociación de Entidades y Empresas de Servicios Sociales de Teleasistencia (ADESSTA)”.

RNE – ‘En primera persona’ Programa especial sobre la teleasistencia

El programa de Radio Nacional de España ‘En primera persona‘ emitirá el domingo 13 a las 7:00 un programa especial sobre la teleasistencia.

Como comentan en la entrada Esta semana entramos en el mundo de la teleasistencia del blog del programa:

“Esta semana vamos a conocer de cerca cómo funciona el servicio de teleasistencia. Un servicio que atiende a todos los ciudadanos pero los que más suelen llamar son las personas mayores cuando tienen una urgencia o , simplemente, buscan un poco de compañía. Porque detrás de cada llamada hay una historia de vida. Muchos se sienten solos, otros quieren vivir tranquilos con su botón de emergencia siempre a mano, por si acaso.

Con este botón las personas mayores se sienten más protegidas y sus familiares también viven más relajados porque saben que el botón del 112 nunca duerme.

En la central hay más de 200 personas atendiendo llamadas de todo tipo, urgencias o consultas pero también se ponen en contacto con los usuarios para felicitarles el aniversario, recordarles que tienen cita con el médico o que se tienen que tomar la medicación. Hacen el seguimiento de las historias que circulan por este servicio. Incluso les visitan en sus domicilios para que las personas pongan cara a los teleasistentes. Nosotros también hemos acompañado a Rocío, una trabajadora social, a casa de una usuaria, Dolores, y comprobamos que son dos amigas que charlan un rato. En estos encuentros se intercambia mucha información que luego se actualiza en la ficha de Dolores para que los teleasistentes estén al día de la salud y el estado de ánimo de esta abuela dicharachera.

En este caso hemos estado con el servicio de teleasistencia de la Junta de Andalucía pero existe en casi todas las comunidades autónomas”

El programa se podrá escuchar en internet: descargar podcast